Aunque el régimen de Fidel Castro ha tratado de desvirtuar la fecha, el 20 de mayo tiene una gran significación en la historia de la isla. Luego de cuatro siglos de colonialismo español, décadas de guerra y muerte, los cubanos comenzaron a decidir su destino en democracia. La república nació y comenzaba a perfilarse, tal y como el apóstol de la Independencia cubana, José Martí, lo soñó, en un estado libre y plural.
El primer presidente electo Tomás Estrada Palma fue el heredero político que escogió Martí, tras el paso de una intervención estadounidense, que no se puede dejar de recordar que muchos cubanos apoyaron para ganar la guerra final de la independencia contra España.
El origen de la República estuvo marcado por la Enmienda Platt, la misma que convirtió al país en una especie de protectorado de Estados Unidos contra la intervención de otras naciones. No se puede olvidar que en esa etapa los españoles, los ingleses, los alemanes y los italianos recurrían a las cañoneras para saldar sus deudas.
Al mismo tiempo hay que decir que el Gobierno de Cuba quedó en manos de los criollos, que el comienzo de la nación estuvo marcado por las diferencias pero que hubo mucho progreso.
Esta etapa representó una importante evolución socioeconómica, aunque no fue la ideal. Se avanzó otro peldaño en la búsqueda de una sociedad mejor, que años más tarde logró librarse de la Enmienda Platt y recuperar la Isla de Pinos.
El 20 de mayo dio a los cubanos la oportunidad de comenzar una nueva etapa y continuar la larga gesta que significa crear un país independiente, en medio de las diferencias y las dificultades políticas que existían en aquel entonces.
Hoy, tras 114 años de la proclamación de la independencia y 57 años de dictadura de los Castro, los cubanos ansían tener otra oportunidad para reconstruir el sueño de la libertad y el porvenir que impulsó la gran gesta independentista del siglo XIX.