Este trastorno afecta la calidad de vida de una de cada cinco personas, especialmente durante la niñez y la adolescencia
Con frecuencia, la rinitis precede al asma, y por lo tanto es un factor que predispone al desarrollo de la enfermedad bronquial. (Archivo)
La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal, que se caracteriza por síntomas como la rinorrea, los estornudos, la congestión y el prurito. Estos síntomas se presentan, generalmente, durante dos o más días consecutivos, por más de una hora. n
Básicamente, existen dos tipos de rinitis: la alérgica y la no alérgica. La primera, considerada inflamatoria, es causada por alérgenos como el moho, el polen y los animales, sustancias que a menudo son inofensivas, pero capaces de causar reacciones adversas en determinadas personas.
Estas se subclasifican en: perenne, causada por ácaros, hongos o epitelios de animales y que permanecen a lo largo de un año; la periódica, cuyo origen está en ciertos hongos; y la estacional, que ocurre, especialmente, durante el periodo de mayor concentración, en el medio ambiente, de partículas de polen o esporas de moho.
Los síntomas de alergia son resultado de una reacción en cadena que comienza en el sistema inmunológico, encargado de controlar la defensa del organismo frente a agentes externos, a través de la producción de los anticuerpos llamados Inmunoglobulina E, que viajan a las células encargadas de liberar la histamina, una sustancia química, producida naturalmente por el organismo, que causa inflamación y la producción de fluido en los frágiles epitelios de los conductos nasales, los senos paranasales y los párpados. n
Entre las medidas preventivas para evitar la rinitis alérgica encontramos las siguientes: controlar el ambiente, por ejemplo, a través de la climatización, durante la estación de polen; no frecuentar las áreas donde se concentre el polvo, ácaros y mohos; así como el contacto directo con mascotas. Sin embargo, no siempre es posible evitar los alérgenos, por eso se recomienda visitar al especialista para que este prescriba los medicamentos o vacunas necesarias. Esta es una medida necesaria, pues la rinitis alérgica puede causar infecciones en los oídos y sinusitis, además de aumentar el riesgo de asma. n Y cuando no es alérgica n
No todas las rinitis son producto de la acción de los alergénicos, pues existe una categoría causada por alteraciones en los vasos sanguíneos y cuyo síntoma característico es la obstrucción nasal. Estas aparecen durante la edad adulta. n
Las rinitis no inflamatorias se subclasifican en: vasomotora, de causa desconocida, aunque asociadas al uso habitual de medicamentos vasoconstrictores y tópicos nasales; hormonal, relacionada directamente con el hipertiroidismo y el embarazo; medicamentosa, producto de la ingesta de antihipertensivos, progesterona, alcohol y vitamina A; física, causada por el descenso en la temperatura o la humedad ambiental; y finalmente, mecánica, causada por cuerpos extraños, tabique desviado o tumores nasales. n
Las opciones de tratamiento, para cualquier caso de rinitis, incluyen el uso de fármacos como: antihistamínicos, descongestionantes y corticoides intranasales, que se encuentran en el mercado en píldoras, así como en forma de atomizadores y sprays. n Están además, para el caso de las rinitis alérgicas, las vacunas con alérgenos, consideradas, en la actualidad, como el único tratamiento específico para tratar el origen y alterar la evolución natural de la enfermedad. Su administración puede ser subcutánea o sublingual, y requieren de un diagnóstico preciso de la causa para ser eficaces. n
Mientras que, en el caso de las rinitis no alérgicas, puede ser considerada la cirugía en los casos de problemas estructurales de la nariz, tales como conductos de drenaje angostos, tumores o tabique nasal desviado. n Síntomas comunes n - Estornudos. n - Congestión. n - Moqueo. n - Prurito en la nariz, garganta, ojos y oídos. n
- Hemorragias nasales. n - Drenaje transparente de la nariz.