Aunque se fue de Miami hace cuatro años, Diego Lozano sigue regresando cada vez que puede, y con cualquier excusa, a esta ciudad de Miami que le robó el corazón y a la que él ya considera “su otra casa”. Esta vez, se pasó casi todo el mes de octubre entre nosotros para llevar a cabo la tradicional entrega del Premio Sancho Panza que él instituyó aquí, hace ya 15 años, como reconocimiento a la labor de diferentes personalidades de la comunidad hispana profesional de nuestra ciudad, entre ellos Raúl Alarcón Sr., que fue Presidente de SBS; Alex Penelas, ex-alcalde Miami-Dade, Horacio Aguirre, antiguo dueño de este Diario las Américas; los periodistas Gloria Leal, Marian De La Fuente, Enrique Córdoba y Felo Ramírez; el entonces Cónsul de España en Miami Javier Vallaure, el empresario venezolano Rafael Tudela Reverter, el Dr. Eduardo Padrón, Presidente de Miami Dade College; el ex congresista republicano Lincoln Diaz-Balart, Jorge Plasencia, presidente de Amigos for Kids y C.E.O. de República; el ex alcalde de Miami Tomás Regalado y Susan y Jaime Angulo, organizadores del Festival de Cine Hispano. La entrega del premio de este año tuvo lugar en un espacio espectacular: Kertiles y Antuan Lab, una nave mágica que combina el showroom de la empresa de cerámicas únicas del madrileño Fernando Jiménez y el taller del gran artista cubano Antuan, que fue quien hizo la preciosa escultura de Sancho Panza (la primera de madera que se ha entregado como premio y que tuve la suerte de recoger yo misma, ya que Diego me honró este año con su Sancho Panza). Diego, por supuesto, tiró la casa por la ventana: trajo al magnífico cantante Rolando Polo y sirvió su famosa paella acompañada de los mejores vinos riojanos, no sin antes hacer las delicias de todos los asistentes con el jamón de pata negra que se fue cortando toda la noche, los chorizos y todas las delicias culinarias de la Madre Patria.

Para quienes no hayan tenido la suerte de conocerlo: este español vivaz, cariñoso y súper carismático, a quien durante años se ha considerado “el embajador gastronómico de España en Miami”, llegó a nuestra ciudad en 1994, de la mano de Jorge Mas Canosa, para abrir en Alhambra Ave., Coral Gables, su restaurante Diego’s, que llegó a convertirse en el lugar más “in” de todo Miami, no sólo por la excelente comida española que servía, sino por su ambientazo y sus eventos. Diego –que en su época de marino mercante visitó varias veces Cuba, se solidarizó con la penuria de los isleños y llegó a dar de comer en su bodega y a hospedar a más de 3,000 cubanos huidos del régimen castrista- se convirtió enseguida en la adoración de Miami. Los venezolanos decían que allí se comía mejor que en La Candelaria, los cubanos se sentían en casa y los miamenses se peleaban por obtener allí una mesa. Desde gigantescas paellas que hacía por su cumpleaños para 2,000 invitados hasta las noches de flamenco, todo lo que organizaba era un espectáculo. Hace cuatro años, como les decía al principio, Diego regresó con su esposa Sagrario a su España natal, pero no será por mucho más. Son demasiadas las personas que le piden que regrese. Ya se le han acercado varios inversionistas e incluso le están buscando el local. ¿Su sueño? Volver al Coral Gables de sus amores, al mismo local que lo vio nacer en Miami, para encumbrar una vez la gastronomía española como sólo él sabe hacer. ¿Quién se apunta? ¡Que así sea, Diego!

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