Su historia parece una auténtica película (no de Hollywood… ¡de Bollywood!). La presentación que la hermosísima paquistaní-americana Somy Aly hizo de su fundación No More Tears (NMT) en el evento en FlatIron Brickell que les comentaba fue una auténtica sacudida para todos los presentes. De belleza extraordinaria y elocuente sonrisa, todos creían que Somy hablaría de moda y de actitud (el tema del coloquio). Pero el testimonio que ofreció de su vida y de su decisión de crear NMT fue una lección de vida magistral.
Miembro de una de las familias privilegiadas de Karachi, Pakistán, creció en un hogar y en una cultura donde el abuso - sexual, doméstico o social - era habitual. Ella misma fue abusada a los cinco y a los nueve años por uno de los numerosos empleados domésticos de su propia casa. Al cumplir los doce, su madre, Tehmina, se mudó con ella y con su hermano menor Mohammad a Miami para protegerla, con el apoyo de su padre, Madan Ali (dueño de un exitoso negocio de bienes raíces y cerebro creativo de la compañía Pashto Films). A los 15, convertida ya en una adolescente extremadamente bonita, Somy convenció a su madre de que tenía que irse a Mumbai, India, para encontrar al célebre actor Salman Khan (del que estaba perdidamente enamorada). Había soñado que ambos compartían papel estelar en una película y acababan casándose. Aterrizó en Mumbai con 16 años y logró hacer realidad la mitad de su sueño. Conoció a Salman, y no sólo hizo una película con él, sino que fue contratada para nueve más, convirtiéndose también en una de las mejores modelos publicitarias de la India. A los 25, se dio cuenta de que el final de su sueño no iba a hacerse realidad. Tras romper su relación de nueve años con la gran estrella del cine “hindi”, regresó a Miami, se dedicó a estudiar periodismo (en Nova y en U.M.) y cine (en la New York Film Academy) y comenzó a hacer documentales sobre temas sociales como el aborto, la violencia doméstica o el suicidio juvenil. En el 2006, tanta experiencia acumulada en su vida, especialmente de sus vivencias en India y Pakistán, dieron fruto y creó No More Tears (NMT) para ayudar a víctimas de tráfico humano (esclavas sexuales, esposas compradas, etc.) o de abuso doméstico o sexual (mujeres, niños y hombres), algo especialmente necesario en una ciudad como la nuestra que, desgraciadamente, ocupa el tercer lugar en la lista de mayor tráfico humano y abuso en este país. Su única fuente de ingresos: los $300,000 ahorrados que le quedaban de su carrera como actriz, y que invirtió, feliz, en su proyecto.
Somy trabaja ahora 24 horas al día, siete días a la semana, sin salario, y no cambiaría por nada en el mundo la satisfacción que le da su labor en NMT por las luces o la fama de su época “bollywodense”. Hace trabajos esporádicos como modelo, y todo lo que gana lo invierte en su organización, que proporciona todo tipo de servicios a las víctimas: ginecólogos, médicos, psicólogos, abogados, hogares, asesores, estudios universitarios o hasta licencias de manejar. Recibe además donaciones de compañías o de individuos, conscientes de la heroica labor que está haciendo. Trabaja con el departamento de policía, con el FBI y con el Homeland Security, y con los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, donde suele repartir panfletos en diferentes idiomas en todos los mercados étnicos. Está, además, escribiendo su biografía. Para más información, pueden buscar en NoMoreTearsUSA.org.