lunes 9
de
marzo 2026
Dos generaciones han trascurrido, y quedan marcadas por la experiencia del socialismo del siglo XXI, como suerte de tránsito desde “socialismo real” hasta el progresismo globalista; ese que, al término, como son los casos de Bolivia, Venezuela y ahora Colombia, aceptan la inserción del negocio del narcotráfico en la política y su participación en la experiencia de la democracia, prostituyéndola.
