JOSUÉ BRAVO
Especial
En tanto, los cubanos varados en el norte de Panamá, solo claman por continuar su viaje. Algunos llevan cuatro meses en el país canalero, desgastados física y económicamente
JOSUÉ BRAVO
Especial
El futuro de más de 2 mil cubanos que están varados en la frontera norte de Panamá con el afán de continuar su viaje hacia Estados Unidos, quedó a la deriva y la ruta migratoria latinoamericana que permitió hasta el año anterior el paso de decenas de miles de ellos, le cierra cada vez más sus puertas.
Es lo que se desprende un día después del fallido intento de Panamá, que procuraba en una reunión regional desarrollada en San José, Costa Rica, que Centroamérica no les impida el paso a 2,200 migrantes de la isla que ingresaron a su territorio por Colombia y presionan para continuar su viaje a Norteamérica.
Costa Rica mantuvo invariable su posición de no dejarlos entrar como ocurrió entre noviembre y diciembre anteriores, cuando otorgó 7,822 visas de tránsito a estos migrantes, alegando incapacidad de atenderlo.
El gobierno costarricense se sumó el mes pasado a Nicaragua, al cerrar también su frontera para el ingreso de migrantes de la isla que están en condición migratoria irregular. Mantiene mayor vigilancia policial en Paso Canoas, frontera con Panamá y deportará a aquellos que encuentre dentro de su área al margen de la ley.
Precisamente Nicaragua, país que junto a Cuba se ausentó de la reunión, envió más de 100 oficiales de policía antimotines y del Ejército a Tablillas, el otro punto de frontera con Costa Rica, ante la alarma de que cubanos, africanos y asiáticos habían ingresado a Costa Rica desde Panamá y amenazaban por cruzar su territorio.
Las malas noticias para los cubanos no quedaron ahí tras la reunión. México dijo que no servirá de nuevo como puente aéreo para los migrantes de la isla, tal y como ocurrió entre enero y marzo cuando llegaron por tierra y vía aérea casi 6 mil de ellos que estuvieron varados en Costa Rica y Panamá.
Según el vicecanciller de Costa Rica, Alejandro Solano, tras concluida en San José tras la reunión con representantes de Ecuador, Colombia, Panamá, Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos; el gobierno mexicano no dio más excepcionalidad.
"Ha quedado clara la firme decisión de México de no establecer una excepcionalidad. No van a permitir una nueva operación de esta naturaleza porque implica un mensaje confuso para la migración segura y ordenada", declaró Solano.
"No va a haber un nuevo operativo para trasladarlos a México y la delegación mexicana ha sido muy clara. Panamá tendrá que seguir trabajando en el abordaje del problema hasta que no haya una salida regional", afirmó el vicecanciller costarricense.
Y por si fuera poco, Ecuador también endureció su postura. Este país ha servido de entrada para miles que están en Estados Unidos y usaron la misma ruta.
Entre las medidas, el país sudamericano mencionó el aumento en el costo de la visa para los isleños de 100 a 400 dólares, presentación de solvencia económica al momento de tramitarla y entrevistas que revelen quién y dónde se quedarán en Ecuador.
Un día antes de conocerse estas decisiones, el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, dijo que su gobierno insistirá en la apertura de fronteras para dar paso a los cubanos hacia Estados Unidos. "Queremos que los países actúen con solidaridad y respeten los derechos humanos de los inmigrantes”, clamó el mandatario.
En tanto, los cubanos varados en el norte de Panamá, solo claman por continuar su viaje. Algunos llevan cuatro meses en el país canalero, desgastados física y económicamente. Autoridades panameñas estiman que en los próximos días, la cifra de varados rondará los 3.500.
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