Por Silvia Gutiérrez Boronat*

Sr. Gilbert decididamente este es el “perfecto ejemplo”.

Este artículo comenzó con una simple misión, la de mostrarle al mundo los campos de labor forzada que producen el carbón de marabú en Cuba. La inspiración para escribir sobre esto nació con Eliecer Bandera Barrera, un activista cubano de derechos humanos, miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), quien fue sentenciado el pasado septiembre, a tres años de prisión, en Cuba, por exponer la realidad detrás de toda esta campaña de venta, como ejemplo de la primera exportación comercial desde hace medio siglo, de Cuba hacia los Estados Unidos. A medida que el artículo continuaba, aparecieron conexiones que más adelante me indicaron la verdadera naturaleza de este acuerdo entre los Estados Unidos y Cuba.

El régimen de Castro ha estado muy ocupado en hacer creer que ciertos productos vienen del sector privado o de cooperativas agrícolas en Cuba. Tomemos el caso del carbón de marabú, del cual dijeron era producido por cientos de trabajadores dueños de cooperativas de acuerdo a un artículo publicado por el “Chicago Tribune”.[1]

Barrera arriesgó su seguridad y su libertad al filmar los campos de marabú actuales. Él capturó la realidad que aquellos que promulgan el acercamiento y la normalización con Cuba no quieren ver.

Este video le costó a Barrera tres años de su libertad, porque muestra las condiciones inhumanas en que los trabajadores del marabú están forzados a sufrir. La cruel imagen no tiene nada que ver con lo que se entiende como “negocio privado” o “cooperativas agrícolas”. Detrás de toda la propaganda se puede apreciar seres humanos que duermen por turnos, en jergones (colchón improvisado de paja o hierbas), dentro de estructuras dilapidadas, expuestos a las inclemencias del tiempo y donde las mantas para cubrirse no son permitidas. La energía para comenzar a trabajar en los campos, viene de un pedazo de pan y agua con azúcar. No tienen ninguna medida de protección, ni los equipos correctos para cortar el marabú. Además, el equipo que usan lo tienen que pagar. Trabajan bajo la dureza del sol tropical, bebiendo el líquido necesario proveniente de un charco de agua sucia que comparten con las vacas. Se asean en un canal de agua mugrosa de donde también tienen que beber ocasionalmente.

En el video los trabajadores declaran que les están pagado, entre $200-$300 pesos cubanos, por tonelada de carbón de marabú producido, a veces les pagan menos. Esto es el equivalente a $10-$15 dólares americanos por tonelada. Este negocio le representa al régimen castrista $420 dólares por tonelada de carbón de marabú.

El abogado Scott Gilbert de Washington DC, ha sido el líder proponiendo este negocio del marabú con el régimen castrista. A raíz de firmar el contrato de compra-venta del carbón de marabú con Cuba, Scott Gilbert declaró que “este negocio marca el comienzo de una nueva era de comercio entre Estados Unidos y Cuba. Este es el ejemplo perfecto de ganancia para ambos países”.

Gilbert es dueño de una serie de compañías dedicadas a hacer negocios con el régimen castrista. Estas incluyen: Coabana Trading, la cual promueve una variedad de proyectos de exportación e importación a nombre de negocios de Estados Unidos con Cuba, Coabana Development LLC, Coabana Holdings LLC y Reneo Consulting, quien vocea orgullosamente en su sitio de la web “construyendo relaciones fuertes y duraderas con el gobierno cubano”.

Lo que hace todo esto de particular interés es que Scott Gilbert fue el abogado que representó a Alan Gross, el contratista americano que estuvo preso en Cuba. Las negociaciones para obtener la libertad de Alan Gross fueron la justificación de la Administración Obama para comenzar la estrategia de acercamiento con el régimen castrista.

Mucho se ha dicho últimamente de conectar los cubanos a la Internet. Irónicamente fue Alan Gross quien intentó esta conexión con las sinagogas judías lo que le condenó a 15 años de prisión en Cuba, de los cuales cumplió cinco años. De acuerdo a la entrevista de “60 Minutes” hecha a Alan Gross en noviembre 15 del 2015, los cubanos le amenazaron de arrancarle las uñas y ahorcarle. Perdió 110 libras y cinco dientes por la falta de nutrición y que pasaba el día dando 10,000 pasos en círculos dentro su celda de 18” x 18”, infectada de cucarachas y que compartía con otros dos presos.

En mayo del 2015, Gilbert fue anfitrión de un almuerzo en su casa para lanzar el comité político de acción “New Cuba”. La misión de “New Cuba” es cabildear en el Congreso para que levante las restricciones de viaje a Cuba de los americanos que deseen visitarla o expandir el comercio con la isla comunista. “New Cuba” es parte de “Engage Cuba”, una coalición nacional dedicada a acabar con el Acta de Libertad de 1996 (Cuban Liberty and Solidarity Act of 1996). Este Acto referido como “el Embargo” contiene las condiciones de levantar las sanciones de Estados Unidos a Cuba, basados en:

  • Libertad para todos los presos políticos
  • Legalización de partidos políticos de oposición y otras organizaciones de la sociedad civil.
  • Fechas para la celebración de elecciones libres y multipartidistas.

La naturaleza desproporcionada de este acercamiento, a favor de un solo lado, y el interés de Gilbert de negociar con el régimen castrista, es irónico. No son campesinos independientes los que producen el carbón de marabú, son esclavos en un campo de labor. Lejos de beneficiar a los activistas de derechos humanos, estos negocios los convierten en víctimas, como es el caso de Barrera, quien ha estado preso por exponer la realidad de estos campos. Lejos de empoderar al pueblo cubano, como insistió la Administración Obama, en su estrategia de acercamiento a Cuba, el negocio del carbón de marabú ejemplifica como el comercio con la dictadura conlleva a la explotación de los cubanos.

Hablando en Fox News Latino, el pasado mayo, donde animaba a hacer negocios con Cuba, Gilbert fue cuestionado sobre cuál fue el momento crítico para hacer negocios con Cuba. Dijo que le preguntó al gobierno cubano qué querían de los Estados Unidos, y que la respuesta por parte de los castristas fue una sola palabra “respeto”.[2] Irónicamente demandaron lo que el régimen castrista le niega al pueblo cubano. Pregúntenle a cualquiera que le hayan golpeado, detenido, puesto en prisión o trabajado en un campo de marabú, el “respeto” que han recibido del régimen.

El mundo entero se ha levantado en protesta cuando ha sabido de personas trabajando en condiciones inhumanas, cuando personas inocentes son llevados a cumplir cárcel por promover la defensa de los derechos humanos. La demanda de los derechos de los trabajadores y la liberación de presos políticos no puede ser ignorada para Cuba.

*Silvia Gutiérrez-Boronat es activista de Derechos Humanos y Directora de Comunicaciones del Directorio Democrático Cubano.

[1] http://www.chicagotribune.com/news/nationworld/ct-first-cuban-export-to-us-artisanal-charcoal-20170105-story.html

[2] http://video.foxnews.com/v/4238256449001/?#sp=show-clips

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