El precio del petróleo estadounidense cayó el martes 30 de junio por debajo de los 70 dólares el barril, tras la reanudación de negociaciones en la ciudad de Doha. Y después de esa fecha continuó en descenso.
El plan de reformas y al reducción de tasas de interés, previsto por el nuevo presidente del Banco Central, Kevin Warsh, choca ahora con la nueva escalada de ataques contra Irán y la postura desafiante de los terroristas islámicos
El precio del petróleo estadounidense cayó el martes 30 de junio por debajo de los 70 dólares el barril, tras la reanudación de negociaciones en la ciudad de Doha. Y después de esa fecha continuó en descenso.
Sin embargo, la situación dio un giro en los últimos días después de que el régimen iraní atacara tres buques comerciales en el Estrecho de Ormuz.
Catar, mediador entre Estados Unidos e Irán, denunció los incidentes como una acción "inaceptable" en medio de los esfuerzos por llegar a un acuerdo definitivo.
"Las acciones de Irán en el estrecho son inaceptables para Estados Unidos y tendrán consecuencias", dijo un funcionario estadounidense del Departamento del Tesoro y acto seguido se reactivaron las sanciones al petróleo iraní.
El gobierno estadounidense revocó el martes 7 de julio la licencia que levantaba de manera temporal hasta el 21 de agosto las sanciones al crudo de Teherán.
Este viernes, 10 de julio, el petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) bajó un 0,93%, y cerró en los 71,41 dólares el barril, tras el anuncio del presidente Donald J. Trump de que siguen las negociaciones pese al fin del alto al fuego tras la violación de los terroristas iraníes.
Al término de la sesión, los contratos de futuros del WTI para agosto, restaron 0,67 dólares respecto al cierre anterior.
"La República Islámica nos pidió continuar las 'conversaciones'. Aceptamos, pero EEUU les reiteró que el alto el fuego está ACABADO", escribió el mandatario en Truth Social.
Las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) iniciaron en los últimos días una nueva escalada de ataques y bombardeos en respuesta a las agresiones iraníes.
"Las acciones de Irán fueron injustificadas, peligrosas y una clara violación del alto el fuego", afirmó el Comando Central en su cuenta de X, en la que acusó a Teherán de atacar barcos comerciales tripulados por "civiles inocentes" en una vía marítima internacional.
"Las fuerzas del Mando Central de Estados Unidos han lanzado fuertes ataques contra más de 100 objetivos en Irán como consecuencia de atacar y poner en peligro a buques comerciales tripulados", informó el Ejército estadounidense
A pesar de este nuevo revés para las negociaciones, el precio del barril de West Texas Intermediate, referencia estadounidense, se ha mantenido oscilando cerca del rango de los 70 dólares.
"El mercado está tan orientado a la baja que bastan unos pocos titulares para darle la vuelta", comentó el experto Stephen Schork, de The Schork Group.
La agencia británica de seguridad marítima UKMTO reveló los ataques contra tres buques; uno el lunes 6 de julio y dos el martes. La respuesta de EEUU ha sido contundente y el jefe de la Casa Blanca dijo que continuaría..
"La reanudación de los ataques contra la navegación comercial en el estrecho de Ormuz" ha "reavivado las preocupaciones sobre el suministro energético mundial y siembra dudas una vez más sobre la continuidad en la búsqueda de un acuerdo final entre Estados Unidos e Irán", opina Axel Rudolph, analista de IG.
Los inversores mostraron confianza en que el conflicto entre Washington y Teherán pueda terminar pronto a pesar de la reanudación de los ataques del ejército estadounidense, tras una ruptura anterior del alto al fuego por parte de la llamada Guardia Revolucionaria de Irán.
El régimen de los ayatolás había atacado un buque con bandera de Singapur en el Estrecho de Ormuz y contra un navío panameño, unos 10 días antes. En respuesta, la fuerza aérea de EEUU bombardeó estructuras de vigilancia iraní, sistema de comunicaciones, emplazamientos de defensa aérea e instalaciones de drones, además de centros para el lanzamiento de minas.
El presidente Donald J. Trump advirtió a Irán que “Washington podría llegar al punto de dejar de ser razonable y barrer con lo que queda en el país”, después de la histórica ofensiva durante más de 12 semanas.
Los puntos de desacuerdo siguen siendo el plan nuclear en diferentes ángulos, respeto al alto el fuego, la liberación de fondos iraníes congelados, el cese de los ataques de Israel contra Hezbolá en Líbano y la apertura -con garantías reales- del Estrecho de Ormuz, sin el cobro de peaje, entre otros asuntos.
Por su parte, el primer ministro de Israel -fuera de las negociaciones- ha dejado claro que “Tel Aviv seguirá defendiendo su soberanía y su seguridad nacional con o sin la ayuda de EEUU”. Los bombardeos a los terroristas de Hezbolá y Hamás continuarán si prosiguen sus ataques”.
La declaración reiterada en varios momentos siembra más dudas sobre la posibilidad real de un acuerdo de paz definitivo entre EEUU e Irán, que agrega la exigencia de un improbable freno de Israel contra Hezbolá, que ha confirmado que no acepta ningún acuerdo de paz con Tel Aviv.
Netanyahu aconsejó también a EEUU analizar con profundidad la venta de aviones caza F-35 a Turquía, el otro mediador en las negociaciones. Los servicios de inteligencia israelíes no confían en las acciones futuras de Ankara con armamento militar norteamericano de alta tecnología. Turquía sigue siendo un aliado del régimen iraní, a pesar de su actual postura de respaldo a la administración Trump.
Después de que más de 100 buques salieran por el Estrecho de Ormuz en 72 horas a finales de junio, la Guardia Revolucionaría – como ya lo ha hecho varias veces- volvió a romper las negociaciones y provocó el retroceso de la situación, que se torna cada vez más cambiante e indescifrable por días. Ahora, vuelve a hacer lo mismo.
Como opinan analistas, Irán pretende oxigenarse tras el brutal impacto del bloqueo naval norteamericano durante semanas junto al cierre del Estrecho de Ormuz, que le causó decenas de miles de millones de dólares en pérdidas de ingresos y cero entradas de suministros.
Irán necesitaba con urgencia vaciar los depósitos de combustible para evitar el colapso de su principal fuente de supervivencia frente a la inminencia del cierre de pozos, que significaba la debacle económica y asfixia total.
Los fanáticos militares islámicos no buscan ningún acuerdo, afirman expertos, y sus únicas estrategias son tratar de resistir e intentar, por las vías posibles, que EEUU no los desaparezca. Así llevan semanas en un estira y encoje acerca de un supuesto trato final.
A pesar de este contexto y lo que ha demostrado en realidad el régimen iraní en su negativa de ceder en sus exigencias principales, hay cierta percepción de que se llegará a un acuerdo definitivo. Otros analistas consideran lo contrario: “los iraníes siguen alargando las pláticas y no muestran voluntad real para un pacto final. Las divisiones entre funcionarios del gobierno y militares terroristas obstaculizan en todo momento el camino hacia la paz”.
“Los radicales islámicos desean la guerra y la venganza, después de que la ofensiva conjunta de EEUU e Israel eliminara a casi toda la cúpula militar y de gobierno de Teherán, entre ellos al denominado líder supremo Alí Jamenei y dejara en estado muy grave a su hijo, su sucesor”, opinó un grupo de expertos en Medio Oriente consultados por agencias de prensa.
Las conversaciones que se realizan entre representantes de EEUU y de Irán, no se hacen de forma directa entre ambas partes involucradas en el conflicto sino a través de mediadores cataríes, lo que indica el escaso entendimiento entre los interlocutores en guerra.
Los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald J. Trump, viajaron a Doha para reunirse con los mediadores cataríes y analizar el presunto progreso de las negociaciones, que continúan sin avances significativos, de acuerdo con la Casa Blanca, y después de los nuevos ataques de Irán.
Ante la infructuosa vía negociadora de Turquía como mediador, Catar asumió el banderín, a pesar de que Ankara sigue en su papel de intermediario.
El portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed al Ansari, sostuvo que "6.000 millones de dólares en fondos iraníes congelados no han sido transferidos a Teherán" y que la entrega "solo se realizará si EEUU e Irán llegan a un acuerdo real".
Y de llegar a un pacto definitivo, el cumplimiento por parte de Teherán siempre estaría sobre una delgada cuerda, por su historial de nunca haber honrado acuerdo alguno. Y eso lo sabe Washington, y mejor aún, Israel.
El impacto económico para EEUU de la guerra en Irán se encuentra muy lejos del pronóstico de los críticos a la administración Trump, a pesar del esperado aumento de la inflación que debe reducirse otra vez con la caída de los precios del petróleo desde los más de 125 dólares -en el punto neurálgico del conflicto- hasta oscilar ahora por encima y por debajo de la barrera de los 70 dólares.
Uno de los cambios trascendentales recientes en la economía estadounidense fue el inicio del mandato del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en la reunión del 16 y 17 de junio.
El Banco Central mantuvo las tasas de interés en el mismo rango: entre el 3,50% y el 3,75%, por cuarta cita consecutiva.
Warsh, proclive a la reducción de las tasas para el fortalecimiento de la economía y otras reformas, asumió el cargo en una situación adversa, más allá de los errores de su predecesor.
Los miembros del Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal afirmaron que la actividad económica se "expande a un ritmo sólido, pese a la incertidumbre respecto al conflicto en Medio Oriente".
Warsh prometió que los responsables de la Fed "garantizarán la estabilidad de precios", en su primera rueda de prensa desde que asumió el mando del Banco Central.
"Los precios persistentes y altos son una carga para el pueblo estadounidense, pero el pasado reciente no tiene por qué prolongarse", dijo, y agregó que la inflación ha estado por encima del objetivo.
"Este comité garantizará la estabilidad de precios", añadió.
Los asesores económicos de la Casa Blanca, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguran que el fin del conflicto armado en el Medio Oriente hará retornar los precios del crudo a los niveles de antes de la ofensiva, que rondaban los 60 dólares el barril. También atacaría de forma automática la inflación temporal causada por el conflicto bélico.
A diferencia del gobierno de Joe Biden, el ligero aumento de la inflación debe ser temporal, porque no responde a fallidas políticas económicas que incluyeron la guerra abierta a la industria del petróleo. Por el contrario, la plataforma económica de Trump respalda 100% la extracción, procesamiento y exportación de combustibles fósiles.
Este es un ángulo importante con el que cuenta Warsh para mantener a raya los precios; incluso, bajarlos como ha prometido.
De alguna forma, el conflicto contra el régimen terrorista iraní debe terminar antes de septiembre. Trump ni los republicanos desean extender por mucho más tiempo lo que se suponía que ya hubiese terminado, mientras Cuba se encuentra en la lista de espera para una definición de EEUU en la que no se descarta todavía una intervención militar. Sin embargo, a medida que avanza el tiempo y se acercan las elecciones de medio término en noviembre, se torna improbable esta alternativa.
Ahora convergen Irán, la ayuda humanitaria y logística a Venezuela tras los devastadores terremotos y las acciones de la Casa Blanca de preparación para una transición hacia la democracia; y de forma simultánea la insostenible crisis en Cuba bajo la fuerte presión de Washington.
Algunos expertos hablan incluso que el estira y encoje de los terroristas iraníes pudiera responder en parte a la estrategia del gobierno de los ayatolás en coordinación con la dictadura castrista para proteger a la isla de una intervención militar de EEUU, una hipótesis nada descabellada.
La desesperación de los dirigentes del régimen ha escalado al nivel que acuden en estos momentos a todo tipo de estrategias posibles para evitar una acción militar de EEUU y continuar en el poder mientras transcurre el mandato de Trump.
Desde la época de Fidel Castro, Cuba se convirtió en el gran aliado del régimen islámico en el hemisferio occidental al compartir los mismos intereses antiestadounidenses y anticapitalistas. Y al igual que muestra sus esfuerzos para defender a los extremistas de Hezbolá, Hamás y otros grupos terroristas, es probable que lo haga en silencio e indirectamente con la dictadura castrista.
Ante este panorama, la Reserva Federal tiene un complejo camino antes de que finalice el 2026, con una economía sólida y un consumo robusto, que permiten mantener las tasas altas en el control de la inflación.
El mercado inmobiliario es el mejor ejemplo con una tasa hipotecaria referencial que oscila actualmente entre 6,45% y 6,59%.
La reactivación de las ventas de viviendas nuevas y usadas en los últimos dos trimestres respecto al 2025, sin una reducción significativa de las tasas hipotecarias, demuestra el margen de ejercicio que tiene la Fed para los próximos meses.
Pero de extenderse la guerra contra Irán, el análisis cambiaría en contra del nuevo presidente de la Reserva Federal y de la administración Trump, que ha pedido a Warsh – sin abandonar la autonomía de la institución- responder a los cambios necesarios para contribuir de forma directa a impulsar el desarrollo económico y no frenarlo, como ocurrió bajo el mandato de Jerome Powell y su inclinación a favorecer la agenda “progresista” (socialista) de los demócratas.
Warsh anunció, además, la creación de cinco grupos de trabajo, cuyas conclusiones podrían llevar a una histórica transformación dentro de la institución.
Estos equipos reflexionarán sobre la comunicación de la Fed y de sus miembros, que Warsh considera excesivo, así como sobre el volumen de los activos en manos de la entidad, entre otros asuntos relevantes.
Antes de la guerra, los mercados descontaban al menos un recorte de tasas de interés para finales de año, pero eso cambió. Al menos por ahora, cuando se espera una subida en la reunión de la Reserva Federal en diciembre.
FUENTE: Con información de AFP, Reuters, EFE, The Wall Street Journal, New York Post, entre otras fuentes
