domingo 19  de  abril 2026
MUNDO

A 83 años del gueto de Varsovia: memoria del Holocausto y antisemitismo en el presente

Historiadores, sobrevivientes y memoriales advierten que la memoria histórica enfrenta nuevos desafíos en un mundo donde el antisemitismo no ha desaparecido.

POR: RAÚL FUENTES / ESPECIAL

Varsovia, Polonia — A pocos días del aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia, la capital polaca se prepara para recordar a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto que marcó la ciudad durante la ocupación nazi en los años cuarenta.

El gueto de Varsovia fue creado por los nazis en 1940, donde unas 450 mil personas fueron hacinadas. Informes revelan que alrededor de unas 100 mil personas murieron dentro de la zona de confinamiento a causa de enfermedades, hambre y ejecuciones y otras 300 mil víctimas fueron deportadas en 1942 al campo de exterminio Treblinka donde fueron asesinados.

El próximo 19 de abril, la población varsoviana como ya es de costumbre se detendrá para conmemorar un año más del levantamiento del lugar donde fueron asesinadas cerca de 400 mil víctimas del régimen nazi. El gobierno polaco, instituciones, museos, historiadores, sobrevivientes y ciudadanos se dan cita frente al monumento A LOS HÉROES DEL GUETO para recordar las consecuencias del antisemitismo, el odio y honrar a los combatientes de la resistencia. Ese día, muchas personas se colocan un narciso amarillo en su ropa, símbolo del recuerdo y la memoria histórica del levantamiento de 1943.

Para abordar el tema de antisemitismo, el historiador Yoel Schvartz explica que el prejudicio antijudío no comenzó con el nazismo ni terminó con la Segunda Guerra Mundial.

“El antisemitismo no se ha perdido, solo se ha transformado”, asegura el historiador, quien señala que para entender el genocidio nazi no solo es necesario estudiar la Segunda Guerra Mundial, sino también el antisemitismo que existía en Europa mucho antes del nazismo y que continúa manifestándose en la actualidad de diferentes formas. “Estudiar ese periodo no solo implica conocer los hechos del pasado, sino entender cómo el odio y la deshumanización pueden desarrollarse en una sociedad, por lo que considero que la educación y la preservación de la memoria histórica son fundamentales para evitar que algo similar vuelva a ocurrir” asegura.

Por otro lado, la impactante historia de la Sobreviviente Irene Shashar forma parte de ese recuerdo de discriminación antijudía que aún se mantiene viva en la sociedad. Shashan nacida en 1937 en Varsovia, epicentro del antiguo gueto judío, vivió la persecución nazi siendo niña y tuvo que esconderse y cambiar su identidad para sobrevivir. Al hablar sobre el antisemitismo señaló que está presente en cada parte del mundo. La graduada en Lingüística en la Universidad de Nueva York comparte su gran preocupación sobre desinformación que asegura esta cegando a la nueva generación, hizo referencia a su Alma Mater y a la Universidad de Columbia donde desde el ataque del 7 de octubre se han realizado protestas pro-palestinas en las cuales estudiantes judíos han dicho sentirse inseguros y hostigados. “Los jóvenes deben asumir una postura clara frente a la injusticia y tener el valor de expresarse, la educación juega un papel fundamental en la forma en que las nuevas generaciones entienden la historia y enfrentan el odio y la discriminación” advierte Shashar.

A tan solo 190 millas del gueto judío de Varsovia se encuentra otro de los escenarios donde el odio cobró miles de vidas, el gueto de Cracovia creado en 1941. En medio de este, la guía especializada y conocedora de la historia del holocausto Ela Wadowska, durante el recorrido por la a zona de reclusión en Cracovia, se detuvo en un lugar memorial, la actual Plaza de los Héroes del Gueto donde relata que, en aquel lugar se llevó a cabo la liquidación del barrio judío de Podgórze cuando las SS rodearon la plaza al amanecer y realizaron una selección de la población. “Ancianos, enfermos y muchos niños fueron asesinados justo aquí, mientras que otros miles de personas fueron enviadas al campo de concentración de Plaszow o deportadas a Auschwitz”, afirma Wadowska. Hoy, las sillas vacías del memorial recuerdan a los ausentes y simbolizan a las personas que vivieron, murieron o fueron deportadas desde ese lugar.

Al recorrer por el distrito amurallado, la guía también detalló que dentro del gueto existieron hospitales improvisados donde médicos judíos atendían a enfermos y huérfanos a pesar de la falta de medicamentos y recursos. Relató que durante las deportaciones los hospitales y orfanatos fueron desalojados y muchos pacientes y niños fueron asesinados por las SS. En algunos de esos lugares hoy existen placas y monumentos donde los visitantes colocan piedras como símbolo de memoria y respeto por las víctimas.

Estudios internacionales han encontrado que el conocimiento sobre el Holocausto está disminuyendo entre las nuevas generaciones. Investigaciones señalan que muchos jóvenes no conocen datos básicos sobre lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, lo que preocupa a historiadores y organizaciones educativas que consideran que la enseñanza del Holocausto es fundamental para prevenir el odio, la discriminación y la violencia.

Según la Anti-Defamation League, en los últimos años se han registrado miles de incidentes antisemitas en Estados Unidos, incluyendo ataques, vandalismo, amenazas y discursos de odio en redes sociales y universidades. Investigaciones internacionales también señalan que la desinformación histórica, la negación del Holocausto y las teorías conspirativas han contribuido al aumento del antisemitismo en diferentes países.

Varsovia es hoy una mezcla de ciudad histórica reconstruida y una ciudad moderna donde hay avenidas, edificios modernos, cafeterías, pero también hay pequeñas placas en las paredes, monumentos, marcas en el suelo, perforaciones ocasionadas por disparos en algunas paredes y estructuras originales que se mantienen paradas representado lo que fue la capital de los años 40.

A medida que pasan los años, cada vez quedan menos sobrevivientes del Holocausto con vida, por lo que esta podría ser la última generación que pueda escuchar testimonios directos de quienes vivieron la guerra. Por esta razón, historiadores, museos, periodistas y educadores se han convertido en los nuevos guardianes de la memoria histórica.

El exterminio nazi terminó en 1945, pero el antisemitismo no desapareció. Hoy se manifiesta de otras formas y en nuevos espacios.

Ochenta años después, la memoria de la Shoá ya no es solo la historia de quienes sobrevivieron, sino la responsabilidad de quienes lo recuerdan. En un mundo donde el antisemitismo sigue vivo, la memoria deja de ser solo pasado para convertirse en una advertencia sobre el presente y el futuro.

Como asegura el historiador Yoel Schvartz: “El antisemitismo no se ha perdido, solo se ha transformado”.

Varsovia, Polonia — A pocos días del aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia, la capital polaca se prepara para recordar a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto que marcó la ciudad durante la ocupación nazi en los años cuarenta.

El gueto de Varsovia fue creado por los nazis en 1940, donde unas 450 mil personas fueron hacinadas. Informes revelan que alrededor de unas 100 mil personas murieron dentro de la zona de confinamiento a causa de enfermedades, hambre y ejecuciones y otras 300 mil víctimas fueron deportadas en 1942 al campo de exterminio Treblinka donde fueron asesinadas.

El 19 de abril, la población varsoviana, como ya es costumbre, se detendrá para conmemorar un año más del levantamiento del lugar donde fueron asesinadas cerca de 400 mil víctimas del régimen nazi. El gobierno polaco, instituciones, museos, historiadores, sobrevivientes y ciudadanos se dan cita frente al monumento A LOS HÉROES DEL GUETO para recordar las consecuencias del antisemitismo, el odio y honrar a los combatientes de la resistencia. Ese día, muchas personas se colocan un narciso amarillo en su ropa, símbolo del recuerdo y la memoria histórica del levantamiento de 1943.

Para abordar el tema de antisemitismo, el historiador Yoel Schvartz explica que el prejudicio antijudío no comenzó con el nazismo ni terminó con la Segunda Guerra Mundial.

“El antisemitismo no se ha perdido, solo se ha transformado”, asegura el historiador, quien señala que para entender el genocidio nazi no solo es necesario estudiar la Segunda Guerra Mundial, sino también el antisemitismo que existía en Europa mucho antes del nazismo y que continúa manifestándose en la actualidad de diferentes formas. “Estudiar ese periodo no solo implica conocer los hechos del pasado, sino entender cómo el odio y la deshumanización pueden desarrollarse en una sociedad, por lo que considero que la educación y la preservación de la memoria histórica son fundamentales para evitar que algo similar vuelva a ocurrir” asegura.

Por otro lado, la impactante historia de la Sobreviviente Irene Shashar forma parte de ese recuerdo de discriminación antijudía que aún se mantiene viva en la sociedad. Shashan nacida en 1937 en Varsovia, epicentro del antiguo gueto judío, vivió la persecución nazi siendo niña y tuvo que esconderse y cambiar su identidad para sobrevivir. Al hablar sobre el antisemitismo señaló que está presente en cada parte del mundo. La graduada en Lingüística en la Universidad de Nueva York comparte su gran preocupación sobre desinformación que asegura esta cegando a la nueva generación, hizo referencia a su Alma Mater y a la Universidad de Columbia donde desde el ataque del 7 de octubre se han realizado protestas pro-palestinas en las cuales estudiantes judíos han dicho sentirse inseguros y hostigados. “Los jóvenes deben asumir una postura clara frente a la injusticia y tener el valor de expresarse, la educación juega un papel fundamental en la forma en que las nuevas generaciones entienden la historia y enfrentan el odio y la discriminación” advierte Shashar.

A tan solo 190 millas del gueto judío de Varsovia se encuentra otro de los escenarios donde el odio cobró miles de vidas, el gueto de Cracovia creado en 1941. En medio de este, la guía especializada y conocedora de la historia del holocausto Ela Wadowska, durante el recorrido por la a zona de reclusión en Cracovia, se detuvo en un lugar memorial, la actual Plaza de los Héroes del Gueto donde relata que, en aquel lugar se llevó a cabo la liquidación del barrio judío de Podgórze cuando las SS rodearon la plaza al amanecer y realizaron una selección de la población. “Ancianos, enfermos y muchos niños fueron asesinados justo aquí, mientras que otros miles de personas fueron enviadas al campo de concentración de Plaszow o deportadas a Auschwitz”, afirma Wadowska. Hoy, las sillas vacías del memorial recuerdan a los ausentes y simbolizan a las personas que vivieron, murieron o fueron deportadas desde ese lugar.

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En calles donde alguna vez se levantó el gueto, las huellas del pasado conviven con la ciudad moderna, reflejando la memoria viva de la ocupación nazi y la resistencia de 1943.  

En calles donde alguna vez se levantó el gueto, las huellas del pasado conviven con la ciudad moderna, reflejando la memoria viva de la ocupación nazi y la resistencia de 1943.

Al recorrer por el distrito amurallado, la guía también detalló que dentro del gueto existieron hospitales improvisados donde médicos judíos atendían a enfermos y huérfanos a pesar de la falta de medicamentos y recursos. Relató que durante las deportaciones los hospitales y orfanatos fueron desalojados y muchos pacientes y niños fueron asesinados por las SS. En algunos de esos lugares hoy existen placas y monumentos donde los visitantes colocan piedras como símbolo de memoria y respeto por las víctimas.

Estudios internacionales han encontrado que el conocimiento sobre el Holocausto está disminuyendo entre las nuevas generaciones. Investigaciones señalan que muchos jóvenes no conocen datos básicos sobre lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, lo que preocupa a historiadores y organizaciones educativas que consideran que la enseñanza del Holocausto es fundamental para prevenir el odio, la discriminación y la violencia.

Según la Anti-Defamation League, en los últimos años se han registrado miles de incidentes antisemitas en Estados Unidos, incluyendo ataques, vandalismo, amenazas y discursos de odio en redes sociales y universidades. Investigaciones internacionales también señalan que la desinformación histórica, la negación del Holocausto y las teorías conspirativas han contribuido al aumento del antisemitismo en diferentes países.

Varsovia es hoy una mezcla de ciudad histórica reconstruida y una ciudad moderna donde hay avenidas, edificios modernos, cafeterías, pero también hay pequeñas placas en las paredes, monumentos, marcas en el suelo, perforaciones ocasionadas por disparos en algunas paredes y estructuras originales que se mantienen paradas representado lo que fue la capital de los años 40.

A medida que pasan los años, cada vez quedan menos sobrevivientes del Holocausto con vida, por lo que esta podría ser la última generación que pueda escuchar testimonios directos de quienes vivieron la guerra. Por esta razón, historiadores, museos, periodistas y educadores se han convertido en los nuevos guardianes de la memoria histórica.

El exterminio nazi terminó en 1945, pero el antisemitismo no desapareció. Hoy se manifiesta de otras formas y en nuevos espacios.

Ochenta años después, la memoria de la Shoá ya no es solo la historia de quienes sobrevivieron, sino la responsabilidad de quienes lo recuerdan. En un mundo donde el antisemitismo sigue vivo, la memoria deja de ser solo pasado para convertirse en una advertencia sobre el presente y el futuro.

Como asegura el historiador Yoel Schvartz: “El antisemitismo no se ha perdido, solo se ha transformado”.

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