MIAMI.- Pedro Roig, uno de los líderes históricos del exilio cubano en Miami, murió a los 85 años en esta ciudad del sur de Florida tras una vida dedicada a la lucha contra el régimen de La Habana, según informaron organizaciones y personas allegadas.
Roig, veterano de la Brigada 2506 que participó en la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 y exdirector de la Oficina de Transmisiones a Cuba, que supervisa Radio y Televisión Martí, falleció en la madrugada y deja un legado que combinó el activismo anticomunista con una destacada trayectoria académica y jurídica.
La Asamblea de la Resistencia Cubana, organización que agrupa a exiliados en Florida, lamentó la pérdida y describió a Roig como un cubano que entregó gran parte de su existencia a la causa de la libertad de la isla. El grupo lo recordó como una figura central de las organizaciones más combativas del exilio.
“Descanse en paz este patriota y destacado cubano que fue figura clave de algunas de las organizaciones más combativas del exilio y que tan duro luchó por Cuba libre”, expresó la Asamblea de Resistencia Cubana.
De Santiago de Cuba al exilio
Roig nació el 24 de julio de 1940 en Santiago de Cuba. Su padre ejerció como abogado, notario y profesor de historia, mientras que su madre se desempeñó como profesora de inglés.
El futuro historiador se educó en el Colegio de Dolores, una institución jesuita de su ciudad natal a la que más tarde atribuyó una formación que consideró excelente. Fue en ese entorno donde se vinculó por primera vez a la lucha política, durante el régimen de Fulgencio Batista.
Tras el triunfo de la mal llamada revolución encabezada por Fidel Castro, Roig regresó brevemente a Cuba, pero al constatar la orientación comunista del proceso optó nuevamente por el exilio. En 1960 marchó a Estados Unidos y un año después se sumó al contingente de voluntarios cubanos que prepararían la operación militar más recordada de aquella etapa.
Veterano de Bahía de Cochinos
El 17 de abril de 1961, con el respaldo de Estados Unidos, la Brigada 2506 desembarcó en Bahía de Cochinos con el objetivo de derrocar al gobierno de Castro. La operación fracasó, pero marcó de manera definitiva a la generación de exiliados que la protagonizó.
Roig formó parte del Batallón Especial de la Brigada, en la expedición comandada por Higinio Nino Díaz, que planeaba desembarcar en el oriente de la Isla. De los cerca de 2.680 miembros originales de aquella fuerza, hoy sobreviven alrededor de 200.
A su regreso a Estados Unidos, Roig trabajó como taxista en Miami mientras reconstruía su vida. La experiencia del destierro, según relató en distintas ocasiones, moldeó de forma permanente su visión del mundo y consolidó su compromiso con la defensa de las libertades individuales y la oposición al totalitarismo.
Trayectoria académica y jurídica
Roig obtuvo una maestría en la Universidad de Miami y un doctorado en Derecho en la Universidad de St. Thomas, donde se graduó en 1989.
Como miembro del Colegio de Abogados de Florida desarrolló una amplia carrera que incluyó litigios, mediación y funciones como administrador judicial designado por los tribunales, con frecuencia vinculados a asuntos relacionados con Cuba y la comunidad del exilio.
En paralelo, ejerció como profesor de historia en universidades locales y presidió la Academia Interamericana de Miami. También fue ejecutivo del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami.
En 1991, el entonces presidente George H. W. Bush lo nombró miembro del Consejo Asesor Nacional de Educación en reconocimiento a sus aportes en ese campo.
FNCA y Radio Martí
Uno de los capítulos más relevantes de su vida pública fue su participación en la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la influyente organización fundada en 1981 por Jorge Mas Canosa.
Roig figuró entre sus primeros miembros y formó parte de la junta de directores hasta entrados los años noventa. Lo unía con Mas Canosa una estrecha amistad, alimentada por el origen santiaguero de ambos. Junto al líder de la FNCA viajó a varios países del antiguo bloque socialista y a la Unión Soviética tras el golpe de Estado contra Mijaíl Gorbachov en Moscú.
En abril de 2003, el presidente George W. Bush lo designó al frente de la Oficina de Transmisiones a Cuba, en sustitución de Salvador Lew. Desde ese cargo supervisó Radio y Televisión Martí, los medios financiados por el gobierno estadounidense y creados en 1990 para difundir información sin censura hacia la Isla. Roig ocupó esa responsabilidad hasta 2008.
Historiador del exilio
Más allá de la actividad política, Roig dejó una obra escrita que se convirtió en referencia académica sobre la historia de Cuba. Es autor de los libros La muerte de un sueño: una historia de Cuba y La Guerra de Independencia de Cuba, 1895-1898, textos consultados con frecuencia por estudiosos del tema.
Roig se marcha como vivió: con Cuba en el centro de todo. Durante más de seis décadas sostuvo, sin descanso, la aspiración de una isla en democracia, y se empeñó en que sus hijos, nietos y bisnietos no olvidaran de dónde venían.
Hace apenas unas semanas, el exilio inauguró en La Pequeña Habana un nuevo museo dedicado a la Brigada 2506. Allí seguirá viva la historia que él ayudó a escribir, para que las generaciones que no conocieron aquella Cuba sepan por qué tantos la siguen soñando…