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ENTREVISTA

Beatrice Rangel: "EEUU no está en Venezuela por agenda democratizadora, sino por geopolítica" (IMPRESO)

La analista internacional afirma que a Dinorah Figuera no la escogió Washington para el diálogo, fue la oposición

Por Catalina Mendoza

MIAMI. Para analizar la situación política de Venezuela, la politóloga Beatrice Rangel aclara que el país suramericano no es un “protectorado” de Estados Unidos.

“Venezuela está, ahorita, bajo un régimen de tutela”, afirma la analista internacional y miembro del directorio del Instituto Interamericano para la Democracia, en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS. “Lo que estamos observando es un régimen de tutela similar a lo que hemos visto con las Islas Marshall”.

Define el modelo de tutela como aquel que implica la creación y administración de instituciones con el objetivo de establecer orden y un sistema legal funcional.

“La diferencia fundamental con otros casos es que Estados Unidos no está aquí por una agenda de democratización clásica, sino por una necesidad geopolítica de garantizar su suministro energético ante la inestabilidad del Medio Oriente”, explica. “La diferencia fundamental con otros casos es que Estados Unidos no está aquí por una agenda de democratización clásica, sino por una necesidad geopolítica de garantizar su suministro energético ante la inestabilidad del Medio Oriente”, explica.

A su juicio, es un error pensar que el objetivo estadounidense es el reemplazo total del régimen chavista. Se busca estabilidad para evitar un colapso violento que obligue a una intervención militar directa.

“Estados Unidos trabaja con quien puede garantizar esa estabilidad y cumplir instrucciones precisas para la reconstrucción de la infraestructura esencial, especialmente tras el desastre que dejó en evidencia el Estado fallido”, precisa.

Para retratar lo que ha sido durante 27 años el régimen chavista y la magnitud del daño ocasionado en el país caribeño, recurre a la figura de las pirañas, que lo único que hacen “es destruir, destruir, destruir y comer, comer y comer”.

¿Por qué Dinorah Figuera conduce la transición?

Dejar claro que Venezuela está bajo la figura del tutelaje y lo que se busca es estabilidad, le permite a Rangel explicar por qué la presidenta de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela 2015 fue la “escogida” por Washington para conducir el diálogo entre el chavismo y la oposición venezolana, y por qué Marco Rubio, jefe del Departamento de Estado de EEUU, asegura que la transición arranca a partir de este 1 de agosto.

La analista recuerda que la AN de 2015 fue la última institución que se eligió con el voto popular y que tuvo el reconocimiento, no solo de EEUU sino de 56 países.

Sin embargo, desde su punto de vista, tanto la Legislatura de 2015 como la de 2025, son “ilegitimas”. La primera porque ya caducó su mandato y la segunda porque fue elegida mediante un fraude electoral.

Expone que cuando la administración Trump decide aprehender a Nicolás Maduro, en enero pasado, estaba cubierto por el derecho, “porque el señor tenía una investigación inmensa. Había sido encontrado culpable por una corte norteamericana de lavado de dinero y de tráfico de drogas”.

Argumenta que, ocurrida la tragedia del doblete sísmico, Washington se ha dado cuenta de que, entre otras cosas, tienen que reconstruir el Estado venezolano. “Y por eso, empezaron conversaciones ya con el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, porque por ahí es por donde empieza”.

Resume que hay que reconstruir el sistema judicial para dirimir las controversias entre los venezolanos, que son muchas. “También entiendo que Estados Unidos motivó, empujó, auspició una reunión entre las dos asambleas, ambas ilegítimas. Entonces, algo tiene que sustituir a esas dos asambleas”.

Se sobreentiende que de ahí derive el organismo o institución integrada por un grupo de parlamentarios de ambas legislaturas, el que discutirá la reinstitucionalización de Venezuela que pasa por la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

La internacionalista apunta que, antes de la tragedia, EEUU ya se estaba ocupando de la reconstrucción institucional de Venezuela. Y ahora, con la devastación del país, van a tener que acelerar más y van a tener que mandar el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos.

“Eso será lo más barato, lo más limpio, lo menos corrupto que se pueda hacer para reconstruir la infraestructura esencial. Porque tengo entendido que no solamente la tragedia humana, sino que también el aeropuerto sufrió, el puerto de La Guaira sufrió, y todas esas cosas hay que reponerlas”. “Eso será lo más barato, lo más limpio, lo menos corrupto que se pueda hacer para reconstruir la infraestructura esencial. Porque tengo entendido que no solamente la tragedia humana, sino que también el aeropuerto sufrió, el puerto de La Guaira sufrió, y todas esas cosas hay que reponerlas”.

Acota que la escogencia de Dinora Figuera no fue de EEUU, sino el resultado del acuerdo hecho en 2015, por las fracciones que integraban el Parlamento de la época y según el cual cada año la presidencia de la Asamblea Nacional correspondía a un representante de los cuatro partidos mayoritarios y en el último año le tocaba a la fuerza política menor.

Por ser la AN 2015 a la que la administración Trump avala, pues Figuera entra en la escena para conducir el diálogo y el comienzo de la transición.

Figuera en sus declaraciones, del lunes 20 de julio, afirmó que anunció que “todos los sectores democráticos” serán invitados a participar en estas conversaciones, previstas para comenzar el 1 de agosto con el apoyo de Estados Unidos.

Equivocaciones de la oposición

El gran error de la oposición, a juicio de Rangel, fue la incapacidad de separar lo institucional de lo político. La oposición se encargó de desmantelar, “a patadas”, el único marco institucional reconocido internacionalmente: la Asamblea de 2015 y la figura de la encargaduría de la presidencia.

Hace referencia a Juan Guaidó que en 2019 se proclamó presidente de Venezuela.

“Se eligió un encargado para administrar un vacío de poder y luego, en lugar de fortalecer esa institución, se le sustituyó fuera de mandato. Esto generó un vacío que Estados Unidos, por realismo geopolítico, ha tenido que intentar llenar dialogando con instituciones ilegítimas, tanto del lado del chavismo como de la oposición, para poder dirimir controversias y reconstruir el sistema judicial”.

Destaca que se confundieron las cosas porque Guaidó “no era ningún presidente, el señor Guaidó era encargado de la presidencia de Venezuela, que es otra cosa distinta”.

Añade, además, que Estados Unidos reconoce esa figura institucional y logra que 56 países apoyen aquello. La oposición venezolana tenía que entender que ese marco institucional avalado por Estados Unidos y 56 países tenía que quedarse firme.

“Pero no. Destituyeron al señor Guaidó y crearon a esta señora (Figuera), inclusive fuera de mandato. ¿Qué pasa? Todo eso se viene abajo, pero EEUU se aferra a la única institución que reconoce porque fue producto de la voluntad popular, por lo tanto, de la soberanía venezolana: la Asamblea de 2015”.

Rangel insiste en que “esa es la verdad. Pero quienes se equivocaron fueron los venezolanos, no Estados Unidos”.

María Corina y Simón Bolívar

Rangel apunta que hay que distinguir que: María Corina Machado es, indiscutiblemente, la líder que ha logrado capturar la voluntad popular y ha demostrado una integridad personal sin precedentes en la historia reciente de Venezuela.

Como el reto ahora es institucional, apunta, Machado deberá participar en el proceso, porque la reconstrucción pasa por un nuevo el CNE y el TSJ. El país está en una situación de emergencia; el reacomodo que viene será marcado por esta crisis humanitaria y económica, y requiere una transición organizada, civilizada e institucional, no de improvisaciones.

Para Rangel, desde Simón Bolívar hasta Machado nadie “construyó e hizo la arquitectura que lideró al pueblo en la gesta democrática”.

Destaca que hay un proceso político del pueblo venezolano de selección de un líder. “Una cosa muy importante fue lo que hizo la Comisión Nobel, al otorgarle el premio a quien en contra de todos los obstáculos y sin recurrir a ninguna violencia recalibra la soberanía del pueblo venezolano”.

Lo que viene

Beatrice Rangel vislumbra que el devenir estará signado por tener las instituciones que garanticen el proceso electoral y una vez que se consiga eso Machado participará en las elecciones.

Prevé un proceso de transición lento y que debe empezar desde los municipios y alcaldías, no desde el poder central, así como apoyar a la organización espontanea de la sociedad civil para fundar nuevos partidos adaptados a un país que ha quedado quebrado material y moralmente.

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