JIBACOA, Cuba.- Cada verano, miles de cubanos huyen de las ciudades hacia la costa y el campo junto a sus familias y mascotas en busca de aliviar el calor y dejar por un tiempo las tensiones que genera la profunda crisis que vive el país, agravada con el aumento de la presión económica del gobierno de Estados Unidos sobre la isla.
Ante la imposibilidad de la mayoría de los residentes de la isla de poder costear una o varias noches en algún hotel de los tantos que han florecido en esa nación caribeña, una buena parte de los pobladores optan por una de las modalidades más económicas, lo que el régimen llama "campismo popular", una especie de campamentos estatales en los que las familias pueden cocinar, nadar y disfrutar del verano que muchas veces les hace agobiante la vida diaria.
"Este verano es a lo cubano", dijo a The Associated Press Raidel Santana, un trabajador estatal de 24 años, que solo puede costear sus vacaciones "gracias al primo que viene de Miami, que es el que puede sustentar todos estos gastos, gracias a él estamos compartiendo aquí en familia", apuntó.
En Jibacoa, unos 60 kilómetros al este de La Habana, existen varios de estos campamentos con capacidad para unas 800 personas en cabañas rústicas o casas de campaña a lo largo de una costa, eso sí, de aguas transparentes.
Los 15 miembros de la familia Santana –niños, abuelos, tías y tíos– se reúnen bajo un árbol para jugar al dominó y comer carne de cerdo, arroz, frijoles, yuca y ensaladas, la comida típica del cubano, pero costeada gracias al dinero que viene de Estados Unidos.
cubanos-rio-jibacoa-verano-2019-07192019-ap.jpg
Dos hombres corren hacia un río al este de La Habana para refrescarse del calor del verano el jueves 18 de julio de 2019.
AP Foto/Ramon Espinosa
Las remesas ayudan a los locales a disfrutar de vacaciones de verano de bajo costo, una posibilidad que se repite año tras año y que que no es interrumpido por la política o las limitaciones económicas.
El régimen tiene establecido un programa estatal que asegura acceso a transporte y alojamiento, aunque en cantidades muy inferiores a la demanda, y muchos de los que acuden lo hacen a costa de las remesas de familiares radicados en el exterior.
Los costos varían de 11 pesos cubanos (50 centavos de dólar) para el alojamiento de dos personas hasta 90 pesos cubanos (3,80 dólares) por día en una cabaña. El salario promedio mensual en la isla en 2018 no rebasaba los 30 dólares.
Los más favorecidos por las "ayudas de afuera" pueden optar por un bungalow con aire acondicionado. Entonces los precios de alojamiento suben a entre 4 y 16 dólares por día, fuera del alcance del cubano promedio.
Una parte de las reservas para estas instalaciones de "campismo" las entrega el propio gobierno a través de los centros de trabajo con precios subsidiados, algo que muchos cubanos agradecen, porque de lo contrario les sería imposible acceder a ella.
cubanos-playa-autos-antiguos-habana-cuba-07182019-ap.jpg
Vista de un auto clásico estacionado en una playa del litoral norte, al este de La Habana, Cuba, el jueves 18 de julio de 2019.
AP/Ramon Espinosa
Las recientes medidas del régimen han impulsado algunas reformas, entre ellas el incremento del sueldo de unas 2,5 millones de personas que trabajan en el sector estatal y algunas facilidades para los productores que abastecen a exportadores o a servicios turísticos.
Roxana de Oreste, una agrónoma de 26 años que trabaja para una compañía estatal, dijo que ella y su familia no habrían podido escapar del atestado complejo de viviendas en el que residen cerca de La Habana si tuvieran que asumir los costos de esta opción recreativa por su cuenta.
Hay personas que “no tienen presupuesto para ir a hoteles, a cayos, a lugares caros", dijo Roxana a AP.
"Según el diferente nivel de vida y social de cada persona (es) adonde puede ir", apuntó Neyis Velázquez, que trabaja en una granja estatal. La mayoría de los cubanos ni siquiera pueden soñar con salir de sus casas este verano por el elevado costo de la vida y la falta de recursos para costearse unas vacaciones.
La crisis económica que sacude a la isla se hizo más palpable en los últimos meses con el desabastecimiento intermitente de productos alimenticios y de higiene. Las autoridades esperan que el país no caiga en una crisis similar al "período especial" de los años 90.
Mientras, el dinero que envían los cubanos que viven en el exterior ayuda a paliar las calamidades y familias como las de los Santana o Velázquez logran disfrutar de "un ratico aquí en la playa con los hijos" antes de retornar a la realidad del desabastecimiento, los apagones y "la lucha" por sobrevivir cada día.
FUENTE: Con información de AP