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MADRID.- La nueva Constitución cubana propuesta por la Asamblea Nacional contiene, en apariencia, transformaciones de gran calado, pero sobresalen los elementos de continuidad, según opina en las Firmas de EFE Carlos Malamud, catedrático de Historia de América la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

En un artículo titulado "Continuidad y cambio en Cuba", Malamud señala que "de momento, es imposible hablar de ruptura".

Pero "una lectura a medio y largo plazo podría ser más optimista" porque "se están sentando las bases de transformaciones posteriores", especialmente para después de 2021, cuando Raúl Castro abandone el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista, señala.

Malamud afirma que la nueva Constitución, que deberá ser aprobada en referéndum y culmina un prolongado proceso dirigido por Raúl Castro, tiene como principal objetivo "dotar de un marco legal a la modernización económica impulsada por el menor de los Castro a partir de 2008".

El nuevo texto contiene, en opinión de Malamud, "ciertas sorpresas, entre ellas algunas tan trascendentales como la eliminación del comunismo, el reconocimiento de la propiedad privada y del matrimonio homosexual o la división de la cúpula del poder entre un presidente de la República y un primer ministro".

Tampoco debe dejarse fuera de la ecuación "para valorar mejor lo que ocurre en Cuba" la elección el pasado abril de Miguel Díaz-Canel como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, que supone "un cambio generacional" en la cima del régimen y que, prosigue Malamud, "deja el país al mando de alguien ajeno a la familia Castro, que ni participó en la Revolución Cubana ni integra las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)".

Sin embargo, afirma el catedrático, "no hay que llamarse a engaño, ya que el nuevo estilo mantiene una continuidad total con la ortodoxia revolucionaria. Sin el carisma de los Castro, ni su control sobre todo el sistema, comenzando por el PCC y las FAR, Díaz-Canel necesita sintonizar con los principales sectores de las élites".

"De ahí que repita los pasos que tanto éxito le dieron en su larga marcha al poder, no mostrar la más mínima pulsión aperturista, buscando contentar a los partidarios más firmes de la Revolución", considera Malamud, que recuerda que, a la hora de nombrar a su primer gobierno, Díaz-Canel "ratificó a 20 de los 34 miembros" del Gabinete anterior.

Como índice de "la escasa voluntad reformista del Gobierno", Malamud señala "la relación con la prensa y la oposición, el respeto a los derechos humanos y la gestión de las artes y el deporte" y opina que "los creadores y artistas son los peor parados" de la legislación que regulará el trabajo por cuenta propia.

Malamud subraya que "el acoso también aumenta sobre los medios de comunicación 'libres', tolerados en un principio y a los que se vuelve a satanizar" y destaca el discurso con reminiscencias del pasado en el que Díaz-Canel "atribuye el éxodo de atletas a la 'provocación subversiva (del) imperialismo' buscando el 'desprestigio' y la 'falta de compromiso' de los deportistas cubanos".

"Las reformas, en caso de llegar, seguirán centradas en la economía. Y más allá del esfuerzo del presidente Díaz-Canel por ofrecer una imagen juvenil y renovada, de momento todos aquellos que aspiran a vivir en una Cuba diferente deberán seguir esperando", concluye Malamud.

FUENTE: EFE

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