@FloresJudith7

El informe emitido por la Organización de Estados Americanos (OEA) acerca del resultado de las más recientes elecciones municipales realizadas en Nicaragua, es de suma importancia para el Gobierno del presidente Daniel Ortega, y sus aliados, pues con ese veredicto pretenden contrarrestar el avance de la Ley de sanciones contra el régimen sandinista, conocido como Nica Act, que está en proceso de aprobación en el Congreso de EEUU.

La medida tiene como fin legislar para que Estados Unidos vote en contra de los préstamos que realice el régimen sandinista ante los organismos financieros multilaterales hasta que en Nicaragua haya elecciones libres, justas y transparentes, restablecimiento de la independencia de los poderes del estado, combate a la corrupción, respeto a los derechos humanos y la libre asociación de los partidos políticos, protección a activistas de derechos humanos, periodistas y representantes de la sociedad civil.

De ahí la importancia del informe para Ortega. La periodista y analista política, Fidelina Suárez, concluye que en general, el informe favorece al régimen.

“Desde que Ortega firmó el memorando de entendimiento con la OEA en febrero pasado, pretendía desactivar la Nica Act y por tanto, esperaba un informe favorable.

Destacó que, para el jefe de la misión de la OEA, un aliado de Ortega, era casi imposible que obviara la ola violenta que hay en algunos municipios que no aceptan los resultados debido a los señalamientos de fraude electoral por el partido de Ortega.

“Penco dijo que algunos partidos recibieron copias ilegibles de las actas de escrutinio y que algunos militares votaron sin la constancia correspondiente. Esperamos que EEUU, lea entrelíneas para encontrar la verdad en este informe”, dijo la letrada.

El informe de la OEA, no es coincidente con el elaborado por el organismo independiente Consorcio de Observación Panorama Electoral, integrado por ocho organizaciones de la sociedad civil en Nicaragua, que estimó la abstención en un 70 por ciento, algo que no mencionó la OEA.

“La abstención es una muestra de rechazo a un procedimiento viciado. Estamos llegando al final de un camino de vicios elocuentes y palpables. Se requiere de cambios profundos para que se respete la via pacífica”, dijo el organismo.

Para Leopoldo Gómez, político independiente, el abstencionismo fue palpable, al grado que los miembros del llamado Consejo del Poder Ciudadano (CPC, grupo de vigilancia del gobierno en barrios y municipios del país), realizaban visitas de casa en casa exhortando a sus partidarios a votar, “ni los sandinistas salieron a votar, parecía un acto partidario que elecciones municipales”.

El fraude

Un fiscal del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que habló con DIARIO LAS AMÉRICAS en condición de anonimato, dijo que la abstención del voto fue superior al 70 por ciento.

Dijo que el fraude en las elecciones se registró desde las Juntas Receptoras de Voto, y ejemplificó lo que sucedió en su junta ubicada en un barrio capitalino donde el FSLN obtuvo 65 votos, pero la hoja de escrutinio fue abultada a favor del partido de gobierno con una “ayuda” de 55 votos.

Panorama Electoral dijo que las elecciones municipales representan un retroceso mayor para el país en comparación con las últimas cuatro elecciones que no fueron creíbles (comicios municipales y presidenciales 2008-2016).

“El proceso del 5 de noviembre fue empañado por falta de transparencia y de medios para evaluar el desempeño de las autoridades electorales”, dijo en su informe preliminar Panorama Electoral.

De hecho, mencionó durante el proceso hubo anomalías como la administración electoral en manos de un partido político, la usurpación de funciones electorales por operadores políticos del FSLN, manipulación de personerías jurídicas y casillas electorales, generalizado abuso de los recursos del estado por el partido sandinista, cedulación irregular, la no acreditación a organismos nacionales de observación electoral independiente, entre ellos Panorama Electoral.

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