En el campo del marketing electoral, tres analistas comparten con Diario Las Américas sus visiones son ellos: el profesor invitado de la Universidad de Río de Janeiro, José Luis Pérez Guadalupe; la internacionalista Elsa Cardozo y la exdiplomática, María Teresa Belandria.
Cardozo opina que hay razones para pensar que Bolsonaro ganará la contienda en la segunda vuelta el 25 de octubre, pero advierte que hay que tomar en cuenta la abstención que fue de 22% y ver qué pasará: se mantiene, o aumenta o desciende y en este último caso, ver hacia dónde se mueven los votos si hacia Lula o Bolsonaro.
Ese nivel de abstención, la hace pensar que difícilmente se “mueva mucho de ahí. Pero uno nunca sabe”.
La internacionalista apunta que también hay que tomar en cuenta otros factores como los apoyos de las candidaturas menores, que son de partidos denominado Centrados, de centro y de derecha que son muy pragmáticos. “Buena parte de esa campaña puede acompañar fuertemente a Bolsonaro”.
Cardozo dice que una porción de la población no tenía un compromiso muy fuerte con los candidatos y la consigna fue: votar por el que les parecía menos malo. Parte del pragmatismo.
“Habrá que ver cómo se mueve esa posición que no es de fuertes compromisos ideológicos. Bolsonaro y Lula, los tienen en sus núcleos duros, pero ese otro es el que se moverá y con un gran sentido pragmático y de jugar a ganador”, dice la internacionalista.
Belandria se refiere a Centrados y coincide en señalar que además de ser el verdadero centro de Brasil, es muy pragmático. Si perciben en este momento que Flávio tiene la victoria, pues toda la maquinaria del Centrados, probablemente, ordene a su militancia a votar por Flávio. Entonces, el escenario para la segunda vuelta es muy favorable para Bolsonaro”.
“La diferencia son 2,200,000 votos entre Bolsonaro y Lula, y estos 19 días que quedan de campaña serán determinantes: cómo se moverán estos números y, sobre todo, si Bolsonaro logra un crecimiento en el nordeste, bastión tradicional del PT, pues podrían garantizarle la victoria en la segunda vuelta”.
Pérez Guadalupe apunta que los otros candidatos que compitieron en la primera vuelta suman unos siete puntos y no son de izquierda. “Si se hace un cálculo simple Bolsonaro va adelante y los que votaron por otros candidatos son de derecha, por lo cual no tendrían que sufragar por Lula y se podría decir que Bolsonaro tiene la victoria asegurada. Pero la política no se juega de esa manera”.
Belandria comparte este criterio y señala que los tres candidatos que se autodenominaban de la tercera vía, que sumados tienen ocho millones y medio de votos. “Difícilmente esos votos de Ernesto Acuri, de Renan Santos y de Ronaldo Caiao vayan a Lula. Allí puede ocurrir un fenómeno que es que muchos de los electores de estas tres personas voten blanco en la segunda vuelta, o una parte de esos votos se vaya efectivamente a Flávio”.
La exdiplomática, considera la vía de la negociación como una apuesta ya que estos tres candidatos le dieron libertad a su militancia. Callado hasta este momento no ha manifestado cuál va a ser su posición. Pero por su trayectoria, los votantes de Caiao con seguridad votarán por Bolsonaro.
“Y la esposa de Ronaldo Caiao, exgobernador de Goiás, fue elegida senadora. De manera, que es muy probable que esos votos provengan de allí. Ahora, se inicia un proceso de negociación con estos líderes políticos y con otros, especialmente en el nordeste, donde es necesario obtener una mayoría de votos”, reveló Belandria.
El catedrático explica que gobernadores y diputados y senadores que ha ganado hasta ahora son de derecha, eso hace pensar también que esos votos se inclinarán la segunda vuelta: hacia Bolsonaro.
También hizo mención a la abstención y en este sentido, dijo que en el caso que más gente vaya votar el 25 de octubre, el dueño de los votos, sería Lula. “La gente va a creer que Bolsonaro ya está asegurado. Mientras que la gente de Lula va a pensar: Ahora sí mi voto es importante. Hay que voltear a la derecha. Creo que una disminución de la abstención será a favor de Lula”.
La diplomática asegura que para la segunda vuelta más personas se movilizan para votar y como es obligatorio, tiene penalizaciones, aumentará el número de votos.
“Lula, lamentablemente, no tiene para dónde crecer, porque todos los partidos de izquierda lo unificaron a él como candidato. No hay otro candidato de izquierda que pueda decir: ‘Yo le sumo votos a Lula.’ O sea, es más difícil para Lula crecer en la segunda vuelta que para Flávio”, puntualizó.
Belandria se suma a la cábala histórica brasileña: quien gana en la primera vuelta, con seguridad, gana en la segunda. “Sin embargo, hay que estar vigilantes de este proceso. Ya el exvicepresidente Temer le dio su apoyo, Romeo Zema, exgobernador de Minas, también. Lo más probable es que Caiao también lo haga, y eso significa que muchos electores pues van a tomar una decisión en la segunda vuelta”.
Buscan a abstencionistas y alianzas
Bolsonaro planea buscar el respaldo de União Brasil, Republicanos y Progresistas (PP), tres formaciones de centroderecha que suman 128 diputados y que no apoyaron a ningún candidato en la primera vuelta.
El PL también pretende atraer a los candidatos que quedaron fuera de la contienda, en especial el conservador Ronaldo Caiado, que terminó cuarto, con el 2,18 % de los votos.
Los aspirantes que terminaron en segunda y tercera posición, el escritor Augusto Cury (2,89 %) y Renan Santos (2,24 %) de momento aseguran que no apoyarán a ningún candidato en la segunda vuelta.
Mientras que Lula dijo que se propone convencer a los más de 30 millones de brasileños que no fueron a votar.
El juego no se ha cerrado aún
El juego sigue abierto, puntualiza Cardozo, que considera que Lula para conquistar debe tener nuevos mensajes y con algunas decisiones políticas para conseguir nuevos electores, pero no parece tan sencillo a pesar de que la diferencia no es tan grande.
La internacionalista observa que más que el giro a la derecha en Brasil, esta primera derrota de Lula obedece más al degaste en el gobierno y sus políticas. Sostuvo que es un fenómeno bien peculiar porque a pesar de que logró mantener la economía más o menos equilibrada y el problema del desempleo no es grande, sin embargo, hay una expectativa insatisfecha en la población.
“Esperaba más del gobierno de Lula, más de los programas sociales, pese a que durante la campaña aumento algunos beneficios”.
Entre los obstáculos a vencer por el mandatario está la inseguridad y la violencia, problemas que no ha logrado controlar y una de las banderas de Bolsonaro es la de acabar con la inseguridad.
Pérez Guadalupe también atribuye esta primera derrota de Lula al desgaste del gobierno. “Ha sido un voto de desgaste, un voto de pedir cambio, de crear grandes expectativas. El desgaste le ha pasado factura a Lula”.
El profesor sostuvo que más allá del factor ideológico: izquierda-derecha, lo que van a decidir son los votos del centro y en ese electorado, “ciertamente hubo un cansancio de Lula”.
Añade, que Lula con sus 80 años es un experto, es un animal político, mientras que Bolsonaro con 45 es un inexperto. “Ha sido dos periodos senador, pero no ha tenido mayor vigencia. Pero lo han preferido a él. Es igual a lo que pasó en Argentina con Javier Milei (presidente). Todo el mundo sabe las características personales y hasta psicológicas o psiquiátricas de Miley, pero igual la gente votó por él, pero por cansancio. Cualquier cosa, hasta un loco. Menos el peronismo. Creo que ha tenido que ver un poco eso de cansancio de gobiernos de una tendencia más bien centro izquierda como Lula”.
Bolsonaro el moderado
Cardozo visualiza un cambio de imagen en Bolsonaro y es que trató de presentarse con una identidad más moderada que la de su padre, Jair Bolsonaro y de la que dejó en el Partido Liberal.
“Lo llaman el Bolsonaro moderado y también, el Bolsonaro vacunado, porque su papá iba contra la política de vacunas en el COVID- 19. Se habla de los distintivos para para presentarse como más moderado”.
Lo que contraste, dice, con parte de su campaña que estuvo centrada en el tema de lucha contra la violencia, en hacer propuestas de castigos ejemplares y creación de nuevos espacios carcelarios.
“Digamos que muchos de la población ven con buenos ojos, pero también indican una posición extrema que ignora los procedimientos judiciales, el debido proceso de cada causa. Respuestas que dará al tema de la violencia que parecen haber cautivado buena parte de la población brasileña, para bien o para mal” manifestó.
Los cambios que vienen
En este análisis, Cardozo subraya que Bolsonaro concibe al Estado menos interventor, propone rebajar ciertos impuesto, pero no se sabe qué hará con los programas sociales
Además, los cambios en el Parlamento favorecerán a Bolsonaro porque tiene la posibilidad de conseguir más aliados entre los grupos del centro. Al cambiar el presidente del Congreso, contará con votos a su favor y podrá intervenir en la configuración del Supremo Tribunal Federal. “Esa es una medida que con toda seguridad tomaría y poner final al proceso contra su papá”.
Sobre los cambios por venir, en una eventual gestión de Bolsonaro, el poder Judicial, la reducción del Estado, entre otros, Pérez Guadalupe aprecia que el senador tendrá que hilar fino, porque si toma medidas impopulares “se le va a levantar todo Brasil, así de simple”.
Destacó que los votantes brasileños, en este caso de Lula, son “votantes militantes de izquierda”. Y hay estados claramente de izquierda que le pueden bloquear el gobierno a Bolsonaro. “No puede hacer lo que le dé la gana. El poder judicial es un poder independiente, si hubo injerencia de Lula y también de Bolsonaro. El gitano se está leyendo las manos. No creo que sea tan fácil cambiar todo el poder Judicial, pese a que tenga esa fortaleza parlamentaria”.
Insistió en aclarar que con los votos que tiene en el Parlamento puede decidir la elección de ciertos miembros del Supremo Tribunal Federal, pero no puede sacarlos a todos.
EEUU y la política exterior
Pérez Guadalupe acota que fue poca la injerencia de Estados Unidos en la campaña de Brasil, pues el mismo Donald Trump sabía que cualquier palabra de apoyo a Bolsonaro era totalmente imprudente.
El catedrático, ve una tendencia continental, “hay un péndulo clarísimo todos hacia una línea que van también en el fondo apoyados por Trump. Pero no creo que en otros países se ha podido tener influencia como en Colombia últimamente, pero que en Brasil yo lo veo esa influencia atrás. Hay mucho rechazo en Brasil hacia EEUU. En general, el brasileño no le gusta a Estados Unidos”.
El profesor si observa un cambio con Bolsonaro en el poder y es que se pondrá bajo la órbita de la administración Trump, siguiendo los lineamientos de su padre.
Cardozo coincidió en señalar que Trump evitó entrometerse en esta campaña, pero si observó un gesto simbólico como fue la visita de Milei a Brasil.
En el ámbito de la política exterior, la internacionalista comentó que Bolsonaro ha sido parco en este sentido. Pero se espera que se integre al Escudo de Las Américas.
Cardozo manifiesta dudas si Bolsonaro continúa en el Brics, pero, acota, su acercamiento tan estrecho con EEUU, parece plantearle también algunos dilemas en la relación con China, que es el mayor socio comercial de Brasil.
“Es un tema que se verá obligado a negociar y buscar equilibrios con EEUU”, dice la internacionalista.
En relación de cómo serán las relaciones con Venezuela, Cardozo expone que hay bastantes interrogantes sobre ese punto y Bolsonaro.
“Lula siempre promovió el diálogo y estuvo en varios procesos de mediación en Venezuela, pero siempre muy cercano a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro hasta que hubo el fraude de julio de 2024 cuando hubo una ruptura”.
Recordó que Lula en su discurso en la ONU habló de la necesidad de elecciones en Venezuela. Sin embargo, ha sido muy crítico del tutelaje de EEUU sobre el país andino.
Otro punto, que seguro se abordará tiene que ver con la violencia en la frontera, especialmente con lo de la minería ilegal, el desastre ecológico y el abandono de las poblaciones fronteriza. “Lula tuvo posiciones ambiguas, de Bolsonaro no cabe esperar ambigüedades”.
El senador del Partido Liberal, añade, buscará cómo lidiar con ese “tutelaje de EEUU tan opaco con Venezuela y coordinar posiciones con Washington. Probablemente, las iniciativas que vaya a responder lo haga a través del Escudo de las Américas”.
Insiste en el factor de la administración Trump pesará mucho en ese tema político y recordó que Bolsonaro, padre, fue muy activo con su apoyo a Juan Guaidó y también, que fue Brasil, bajo el mandato de Lula, el que asumió la protección de las personas vinculadas a María Corina Machado asiladas en la Embajada de Argentina en Caracas, sin embargo, esas condiciones de asilo no se cumplieron a cabalidad.
“Creo que Bolsonaro tendrá una posición menos ambigua que Lula y estoy segura de que en sus discursos incorporaría la necesidad de elecciones en Venezuela y eso, facilitaría los pasos hacia la transición, pero sin enfrentarse al cronograma de Trump”, manifiesta la internacionalista.