SAN JOSÉ. Luego de sostener una intrincada guerra verbal con Costa Rica por seis años e incluso incursionar en su territorio, el presidente nicaragüense Daniel Ortega propone reparar las relaciones bilaterales.
SAN JOSÉ. Luego de sostener una intrincada guerra verbal con Costa Rica por seis años e incluso incursionar en su territorio, el presidente nicaragüense Daniel Ortega propone reparar las relaciones bilaterales.
Así lo insinuó el mandatario nicaragüense, recientemente reelegido en una cuestionada gestión electoral, al recibir al nuevo embajador costarricense en Managua, Alejandro Trejos, insinuó normalizar las relaciones que fueron seriamente dañadas, luego que una cuadrilla de trabajadores, escoltada por el Ejército nicaragüense, realizó obras de dragado en territorio costarricense.
Ortega expresó que no hay razón alguna para que haya distanciamiento entre los dos gobiernos y pueblos, y que estaría dispuesto a visitar al mandatario Solís.
"Quiero visitarlo, me gustaría saludarlo, manifestarle todo esto que les estoy diciendo, invitarlo también a Nicaragua, cuando él quiera venir que venga, que podamos, que digamos, normalizar nuestras relaciones, porque hay que admitirlo, no hemos logrado normalizar nuestras relaciones", aseveró Ortega.
No obstante, su contraparte costarricense, Luis Guillermo Solís, condicionó cualquier acercamiento al pago nicaragüense de los daños provocados al humedal costarricense durante la antes mencionada incursión y al retiro de personal militar de Nicaragua instalado en un banco de arena, que según Costa Rica le pertenece.
“Estoy señalando que el mejoramiento de las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua debe basarse en hechos y no en buenas intenciones, y que para mí dos hechos que son necesarios de concretar como parte de ese esfuerzo, que entiendo genuino de parte del Gobierno de Nicaragua; son el pago de la indemnización que puede discutirse su inversión (fronteriza) con formas innovadoras por vías diplomáticas, y el retiro de la pequeña instalación de soldados (nicaragüenses) que están en territorio costarricense y que el Gobierno de Nicaragua se ha negado a trasladar a otro lugar de su propio territorio”, dijo Solís.
La indemnización a la que se refiere Solís, es la ordenada el año pasado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), tras ganar una demanda contra la señalada incursión, que provocó daños al medio ambiente que ameritan una indemnización, acorde al fallo del máximo tribunal mundial.
Costa Rica fijó en 6,7 millones de dólares los daños, los cuales dijo Ortega pagará “pero queremos que nos aclaren bien la cuenta que nos están pasando".
La fecha límite para que Nicaragua pague la suma es el 15 de diciembre, un año después de la sentencia dictada por la CIJ. De lo contrario, será el máximo tribunal del mundo el que fijará el monto.
Según la oposición de Ortega, el presidente nicaragüense hace esfuerzos por ser reconocido internacionalmente, luego de reelegirse por segunda vez, el pasado 6 de noviembre, mediante “una farsa electoral sin opositores, sólo con pequeños partidos aliados, con uso de recursos públicos y todo el aparato electoral controlado por sus partidarios”.
