MADRID.– La opositora cubana Rosa María Payá presentó este martes en Madrid, en el marco de la 30.ª Cumbre Iberoamericana, un plan de tres fases para impulsar una transición política en Cuba, poner fin a la dictadura y devolver a los ciudadanos el derecho a decidir libremente el futuro del país.
La propuesta contempla la liberación de los presos políticos, la salida del poder de la familia Castro y de los generales que sostienen el sistema totalitario, la estabilización económica y humanitaria, y la convocatoria de elecciones libres, plurales y competitivas.
"El plan que hoy presentamos no es una declaración de intenciones, es una hoja de ruta para organizar un cambio político para atender la emergencia humanitaria, restablecer el Estado de derecho, reconstruir la economía y celebrar elecciones libres", explicó Payá durante un acto celebrado en la capital española.
En el encuentro participaron, entre otras figuras políticas, el ministro de Exteriores de República Dominicana, Víctor Bisonó; el eurodiputado polaco Arkadiusz Mularczyk; y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin.
Tres fases para la transición
Payá detalló que la primera etapa contempla "la liberación incondicional de todos los presos políticos cubanos, la salida del poder de la familia Castro y de sus generales", así como el fin de la represión y el establecimiento de garantías para el respeto de los derechos fundamentales.
"En algo queremos ser muy claros. No hay transición con represión. La liberación es solo el principio del trabajo. Y por eso, inmediatamente comienza la estabilización y reconstrucción para terminar con la democratización", afirmó.
La dirigente opositora precisó que el Gobierno de transición tendría un mandato máximo de entre 18 y 36 meses, sin posibilidad de prórroga. El propósito, explicó, no sería administrar indefinidamente el proceso, sino garantizar que los cubanos recuperen su capacidad de decidir sobre el futuro político de la isla.
La hoja de ruta también contempla un plebiscito vinculante para que los ciudadanos decidan el nuevo marco constitucional, seguido de elecciones libres, plurales y competitivas.
"Las primeras elecciones libres en más de 70 años para el pueblo cubano. Sabemos que la libertad no puede esperar a que termine la reconstrucción, que la gente necesita soluciones desde el primer día. Por eso, este plan incluye un programa de asistencia humanitaria inmediata con prioridades concretas para los primeros seis meses", sostuvo.
Durante su intervención, responsabilizó a la familia Castro y al grupo de generales que permanece en el poder desde hace casi siete décadas de la crisis política, económica y social que atraviesa la isla.
Pese a sus señalamientos, Payá aseguró que la propuesta está dirigida a todos los cubanos, incluidos quienes todavía forman parte de las instituciones del sistema totalitario.
"Porque ellos también necesitan la liberación y porque sus familias también están sufriendo", manifestó.
Un acuerdo previo entre organizaciones opositoras
La dirigente recordó el Acuerdo de Liberación, firmado el 2 de marzo en Miami por diversas organizaciones opositoras, encabezadas por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio, y ratificado en mayo en Madrid.
Según explicó, mediante ese compromiso las principales fuerzas democráticas cubanas acordaron trabajar para crear las condiciones y capacidades necesarias para una transición política.
"Eso hicimos, e invitamos a los cubanos, dentro y fuera, a contribuir a ese proceso. Y esa invitación está abierta, y ese proceso está abierto, porque el futuro de Cuba nos pertenece a todos los cubanos", expresó.
El legado de Oswaldo Payá
En otro momento de su intervención, Rosa María Payá recordó a su padre, el opositor Oswaldo Payá, fallecido en julio de 2012 en un accidente de tránsito en el que también murió el disidente Harold Cepero. El vehículo era conducido por el político español Ángel Carromero, entonces secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid.
La opositora destacó que su padre tuvo oportunidades de abandonar Cuba y establecerse en el exilio, pero decidió permanecer en la isla para defender los derechos y las libertades de los ciudadanos.
"Pudo haberse ido muchas veces de Cuba, pudo haber escogido el exilio, la tranquilidad, una vida sin persecución, pero decidió quedarse porque sabía que cada ser humano posee una dignidad y que ningún gobierno la puede conceder y tampoco ningún gobierno la puede arrebatar", recordó.
También evocó el pensamiento de su padre sobre la libertad y denunció la responsabilidad de la dictadura en su muerte.
"La libertad no es una concesión del poder, es un derecho que nos pertenece por el solo hecho de existir, por ser hijos de Dios, diría mi padre. Él dedicó su vida a defender ese principio y por ello fue asesinado por los mismos dictadores que todavía nos quieren confundir con su propaganda. El régimen todavía hoy le teme a sus ideas y algo quedó muy claro. No pudo matar su legado", afirmó.
Payá concluyó con un mensaje de confianza en las posibilidades de un cambio político en Cuba y aseguró que el fracaso del sistema comunista es cada vez más evidente.
"Cuba está más cerca de la libertad de lo que muchos se imaginan. No porque la dictadura sea menos cruel, sino porque después de casi siete décadas su fracaso es absoluto", sostuvo.
FUENTE: Con información de Europa Press