LIMA.- "ALCA, ¡al carajo!". La legendaria frase del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez para rechazar un tratado de libre comercio con Estados Unidos mostraba en 2005 la fortaleza de la izquierda en América Latina, pero los tiempos han cambiado en la región.

Las imágenes de los disturbios con manifestantes que protestaban por la visita del estadounidense George W. Bush en noviembre de 2005 a Argentina o los encendidos discursos de Chávez fueron algunos de los recuerdos que dejó entonces la Cumbre de las Américas de Mar del Plata.

Allí empezó a vislumbrarse el quiebre del eje en torno a Estados Unidos con las naciones con Gobiernos de centroizquierda. Unos años después, éstas amenazaron incluso con boicotear las cumbres si no se incluía a Cuba.

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Tras el deshielo con Estados Unidos y después de 21 años de exclusión, Cuba finalmente tuvo presencia en la cita regional de 2015 en Panamá, donde se vio incluso al estadounidense Barack Obama darle la mano a Raúl Castro.

Para la cumbre de esta semana en Lima, sin embargo, el contexto es bastante diferente. Venezuela, más que nunca, está en el centro de la atención. Ya no es Chávez el que está en el poder, sino su sucesor Nicolás Maduro, y en medio de una crisis económica, social y política.

Pero además la región tampoco es la misma. En los últimos años se fue dando un viraje a la derecha: en 2015 llegó Mauricio Macri a la presidencia de Argentina y marcó el fin de los 12 años de la centroizquierda del kirchnerismo. Al año siguiente, Dilma Rousseff fue destituida en un controvertido proceso en Brasil y la reemplazó el conservador Michel Temer.

En 2017 el ecuatoriano Rafael Correa entregó el mando a Lenín Moreno, que poco después de asumir se despegó de la línea de su antecesor, pese a que pertenecían al mismo partido, mientras que en Chile terminó el Gobierno de centroizquierda de Michelle Bachelet y ganó el derechista Sebastián Piñera.

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Y en Estados Unidos llegó Donald Trump al poder. El republicano se embarcó en una fuerte disputa con la Venezuela de Maduro, contra la que aplicó una serie de sanciones por considerar que el país debe regresar a la "senda constitucional y demócratica".

El mandatario finalmente canceló su viaje a Lima por la crisis en Siria, pero funcionarios de la Casa Blanca anticiparon que la intención de Washington es mostrar liderazgo en relación a Venezuela. "Venezuela es el problema más apremiante en este momento en el hemisferio", manifestó un alto funcionario del Departamento de Estado.

Trump fue uno de los primeros en respaldar al nuevo presidente peruano, Martín Vizcarra, que asumió hace sólo unas semanas, después de que Pedro Pablo Kuczynski renunciara en medio de un proceso de destitución por sus vínculos con la constructora Odebrecht, involucrada en un escándalo de corrupción.

Antes de dejar el cargo, Kuczynski decidió dejar a Venezuela afuera de la cumbre ante el adelanto de las elecciones por parte de Maduro y recibió el respaldo de Washington, que no quiere desaprovechar la oportunidad para buscar una respuesta regional a la crisis venezolana.

Será también una oportunidad para presionar a Caracas para el Grupo de Lima, formado por varios países de la región a instancias de Estados Unidos tras el fracaso de una respuesta coordinada en el marco de la OEA. Muchas de estas naciones se ven además directamente afectadas por el flujo de migrantes venezolanos que llegan a sus territorios.

Maduro, que en principio dijo que iría "llueve o truene" a Lima, finalmente desistió del viaje al considerar que la cumbre no estaba en su lista de prioridades y que era "una pérdida de tiempo".

El boliviano Evo Morales es uno de sus principales y pocos defensores y abogaba por la presencia de Venezuela en la cumbre, así como el nicaragüense Daniel Ortega y el Gobierno de centroizquierda uruguayo de Tabaré Vázquez.

Y aunque en la previa también se sumó al grupo de respaldo a Maduro, se desconoce aún si Raúl Castro irá a la cumbre, que sería la última ya que dejará el cargo el 19 de abril. Mientras tanto, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el emblemático ícono de la izquierda latinoamericana, se encuentra en prisión por una condena de 12 años por corrupción.

FUENTE: dpa
 

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