martes 24  de  febrero 2026
ANÁLISIS

Cuba y EEUU discuten Ley de Ajuste Cubano

El Ejecutivo estadounidense puede decidir sencillamente no aplicar la ley, o mejor, retirar los fondos para su aplicación

MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe

Con el deshielo a pleno vapor, las conversaciones entre La Habana y Washington se profundizan por senderos inconmensurables. Este lunes, la capital estadounidense ha sido escenario de una nueva ronda de diálogo, oficialmente bajo el paraguas del acuerdo migratorio, pero que ha asumido otros derroteros: el futuro migratorio de los cubanos.

Esta vez sobre la mesa estuvo la necesidad de una mejor cooperación en materia de combate al narcotráfico. Cualquier observador ilustrado no deja de notar que no se trata de algo novedoso, porque si en algo los dos países han colaborado desde los tiempos profundos de la Guerra Fría fue en el combate al narcotráfico.

Estados Unidos nunca tuvo grandes reticencias en relación al papel que Cuba ha tenido en este aspecto, recuérdese que la isla es el único país de Latinoamérica y uno de los pocos en el mundo donde el narcotráfico puede ser castigado con la pena de muerte (aunque no ha sucedido hasta ahora y es poco probable que venga a suceder) y mucho menos después del célebre escándalo de Ochoa-La Guardia que, como admitió públicamente el exgobernante Fidel Castro, comenzó a desvelarse tras una denuncia por parte de Estados Unidos.

La Ley de Ajuste Cubano

Las facilidades migratorias que los cubanos disponen para ingresar a Estados Unidos tienen dos brazos: la Ley de Ajuste Cubano y la Ley de Pies Secos-Pies Mojados. La segunda es de fácil remoción, basta una orden ejecutiva porque fue implementada con una resolución administrativa tras una negociación entre los dos países. Con su final se acabaría, al menos teóricamente, la peligrosa migración marítima. El fin de la primera es más difícil ya que depende de una intervención del Congreso.

Sin embargo, hay una posibilidad que ha sido ya aplicada en otras ocasiones cuando los designios legislativos del Congreso se han opuesto a la Casa Blanca. El Ejecutivo puede decidir sencillamente no aplicar la ley, o mejor, retirar los fondos para su aplicación. Es su privilegio y ha sido ya aplicado en la persecución a los estadounidenses que han viajado a Cuba por su cuenta y riesgo. En la década pasada varios ciudadanos americanos estuvieron en Cuba, sea por proveer ayuda personal o sencilla curiosidad, y aunque inicialmente fueron encausados por las autoridades, terminaron viendo sus casos abandonados por decisión del Ejecutivo, por “falta de fondos” para llevarlos a los tribunales.

Drama humanitario

Este lunes, aparte de las conversaciones sobre narcotráfico, los delegados cubanos exigieron nuevamente a su contraparte estadounidense el fin de la Ley de Ajuste Cubano. Este reclamo viene acompañado de una nueva realidad política y humanitaria, que son los miles de ciudadanos cubanos que se encuentran varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua con intenciones de seguir camino rumbo al norte.

Es que para el Gobierno cubano, y sus delegados lo hicieron saber este lunes, los beneficios que los cubanos disfrutan para ingresar a Estados Unidos no se justifican a la luz de la realidad de deshielo que viven los dos países, pudieran entorpecer el mejoramiento de las relaciones bilaterales y crean problemas a otros países de la región.

La crisis de los cubanos ahora varados en Costa Rica tiene su génesis en la percepción popular en la isla y en Miami de que el mejoramiento de relaciones entre los dos países terminará por colocar un punto final a la Ley de Ajuste Cubano y a la Ley de Pies Secos-Pies Mojados.

Según un comunicado de la delegación cubana, los diplomáticos de la isla “manifestaron su profunda preocupación por la persistencia de un manejo politizado” del tema migratorio por parte de Washington, informa un despacho de la agencia Efe.

A esto, Washington ha reiterado que no pretende, en lo inmediato, cambiar su política migratoria en relación a los ciudadanos cubanos. Sin embargo, recuérdese, de nuevo, que el 15 de diciembre del año pasado, dos días antes del anuncio de las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, los portavoces del Departamento de Estado aseguraban lo mismo.

Profundizando sobre la ‘crisis ecuatoriana’ y los migrantes cubanos a la luz de este nueva ronda de negociaciones, la directora de prensa del Departamento de Estado, Elizabeth Trudeau, ha admitido que la situación presente es todo un reto.

“Estamos buscando además soluciones para el desafío que se presenta cuando los inmigrantes no tienen una petición de asilo válida u otras bases legales para quedarse en un país”, dijo. Es más, amplió, “reconocemos que los gobiernos tienen el derecho soberano de devolver a estas personas a su país, y todas esas devoluciones deben ser llevadas a cabo con seguridad y dignidad”.

De todos modos, ante la intransigencia nicaragüense de abrir su frontera a los cubanos que, a su vez, no tienen posibilidad de regreso a Ecuador, “este es un asunto que va más allá de la relación entre Cuba y Estados Unidos”, añadió a Efe una fuente diplomática que no quiso identificarse.

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