MIAMI.- CLAUDIA G. CORBETTA S.
La actriz mexicana apuesta ahora por el cine tras volver a triunfar en la pantalla chica
MIAMI.- CLAUDIA G. CORBETTA S.
FOTOS: JJ BLANCO H
Con apenas 24 años, Ana Lorena Sánchez logra reafirmar el éxito tras triunfar con el personaje de Sofía, la hija de Cayetana e Ignacio, en la telenovela Tierra de Reyes que llega a su fin este lunes, 27 de julio por la cadena Telemundo.
Su nueva meta es la pantalla grande, donde interpretará a María Magdalena, la discípula de Jesús de Nazaret, para la película española Santiago Apóstol, que es dirigida por Alan Coton y protagonizada por Julián Gil.
“Es una responsabilidad enorme. No se cuenta mucho de la historia de María Magdalena en la película pero crecí siendo católica y conozco muy bien el personaje”, comentó la actriz mexicana durante su visita a la redacción de DIARIO LAS AMÉRICAS.
Para Ana Lorena, la discípula de Jesús de Nazaret es una mujer emblemática. “Me parece una historia tan humana. Es una de las lecciones más grandes que, desde mi punto de vista, enseña Jesucristo: la compasión y el perdón”, señaló.
Culturas
La actriz nació en México pero creció en McAllen, Texas. Estados Unidos. “Fue muy simpático. No es sólo que crecí en EEUU, si no que crecí en un ciudad de frontera, lo cual es muy distinto. Allí existe la mezcla de culturas. Por ejemplo, los veranos iba a Ciudad de México y yo era la prima gringa, luego regresaba a la escuela McAllen y yo era la mexicana entre los gringos”, recordó.
Hay quien le pregunta si sueña en inglés o español, una situación muy común entre la gente bilingüe que creció en el país.
“No tengo con qué darle gracias a la vida por haber crecido entre esas dos culturas. Además, son dos culturas bellas”, subrayó.

Aunque la actriz admite que nunca vivió una crisis de identidad cultural, donde se cuestionara si es de aquí o de allá, señaló que si eso sucediera es “porque yo pienso en los dos idiomas, hablo en los dos idiomas y me identifico mucho con la cultura mexicana”.
No obstante, Lorena admite que hay ciertos aspectos de la cultura americana que no las cambiaría por nada.
“Aprecio la apertura que tienen los americanos, el sentido de trabajar en equipo, que creo que hace falta en la cultura latina, el reconocimiento al prójimo y el querer ayudarlo. Somos muy cariñosos y muy dadivosos pero como en grupitos. El sentido de equipo lo aprendí de los americanos: dos cabezas son mejor que una, tres es mejor porque ya tienes una diferencia de opinión”, subrayó.
Comienzo
"Crecí bailando, estudié flamenco y belly dance. Eso me animó a dar mis primeras probadas del escenario”, dijo.
En McAllen, donde estudió, tuvo la oportunidad de descubrir su talento artístico. Allí interpretó sus primeros personajes para el teatro en piezas muy específicas como Black Patent Leather Shoes, Grease, Frenchie y Torch Bears.
“Yo sabía que me encantaba el contacto con el público. Sabía que en el escenario vivía otras emociones que no vivía en otra parte y a mí eso me gustaba mucho. Lo que me lleva a querer ser actriz es que descubrí que tenía el talento para trabajar y que podía crecer como persona”, comentó.
Su responsabilidad como artista
Como artista, Sánchez dice que siente una gran responsabilidad.
“Cuando tenía 10 años, participaba en una fundación en McAllen que se llamaba Dar y recibir, donde cada dos domingos hacíamos una despensa (compra de productos básicos) para ayudar a familias que vivían en Tamaulipas, en la parte mexicana de la frontera. Eso nos ayudó a mantener nuestras raíces y a aprender las dos realidades que existen en México: que tienes al hombre más rico del mundo pero también está la pobreza más inmunda y más horrible que te puedas imaginar”.
De hecho, la necesidad de las familias le impactó tanto que siendo muy joven aún decidió contactar al entonces recién electo presidente de México Vicente Fox (2000-2006).
“Visitaba la Ciudad de México el día que lo eligieron. Llamé a varios periodistas y canales de televisión para pedir el número de teléfono más cercano a la presidencia, hasta que logré comunicar con alguien que me dijo ‘no te prometemos nada pero te avisamos’. Yo colgué y dije bueno, no lo voy a poder lograr nunca, me voy a regresar a EEUU y no van a tener como localizarme”.

Un mes y medio después, ya de regreso a casa, alguien de la casa presidencial mexicana la llamó por teléfono para darle una cita, al día siguiente, con el presidente mexicano.
“No pude ir porque tenía clases en el colegio. Unos meses después, cuando regresé, volví a llamar y logré otra cita. Llegué con mis papeles, las fotos y lo que queríamos hacer”, recordó.
De esta manera, Lorena se dio cuenta de la fuerza y el poder de perseverancia que poseía. “Cuando yo me di cuenta que podía comulgar este poder de convocatoria y estas ganas de ayudar con una carrera que me apasiona, reafirmé mis deseos de que eso es lo que yo quiero hacer”, resaltó.

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