MADRID.- El Barcelona empató este sábado 1-1 ante el Atlético de Madrid gracias a un gol del uruguayo Luis Suárez en el minuto 82 y estiró una jornada más su condición de invicto en la Liga española de fútbol.

El Atlético se había adelantado en el minuto 21 por medio de Saúl, pero una gran reacción del Barcelona en la segunda mitad coronada con el tanto de Suárez igualó el marcador en la primera gran noche del estadio Wanda Metropolitano.

Acarició el Atlético la victoria durante muchos minutos, pero al final fue el Barcelona el que más cerca estuvo del triunfo. Se volcaron los azulgrana tras el gol de Suárez y a punto estuvieron de conseguir la remontada. Lionel Messi, que llegaba encendido tras exhibición con la selección argentina, tuvo incluso una falta en el último segundo, pero el balón terminó en las manos de Jan Oblak.

El Barcelona, que había ganado sus primeros siete partidos, continúa así líder de la Liga con 22 puntos después de ocho jornadas, mientras que el Atlético está tercero con 16 puntos. Segundo con 17 aparece el Real Madrid, el más beneficiado de la octava jornada gracias a su 2-1 en el campo del Getafe.

El empate supuso un duro golpe para el Atlético, que se vio ganador durante muchos minutos. Los rojiblancos llevan sin ganar en Liga al Barcelona desde febrero de 2010, casi ocho años.

El partido -el primero del Barcelona fuera de casa desde el polémico referéndum independentista de Cataluña del 1 de octubre- arrancó con las pulsaciones por todo lo alto, con ambos equipos algo desordenados. El Barcelona disfrutó de la primera ocasión cuando aún no se había llegado a los 60 segundos. Fue Messi el que se acercó al área, pero la defensa rojiblanca estuvo atenta para robarle la pelota en el área pequeña.

El protagonista del primer tramo fue sin duda el arquero Marc-Andre ter Stegen, del Barcelona. En el 8' sacó una mano providencial ante un disparo de Griezmann y minutos después evitó con el pie el gol del delantero francés, que había llegado al área tras un magistral caño al defensa Gerard Piqué.

El Barcelona despertó tras esa serie de errores y empezó a guardar la pelota, a moverla de lado a lado. Paciencia y paciencia era la táctica de los de Ernesto Valverde, a la espera de encontrar un espacio en la defensa rival o de chispazo de inspiración de Messi.

Pero el que encendió la mecha no fue el argentino, sino Saúl, el hombre de las citas importantes del Atlético. El internacional español agarró la pelota en el balcón del área, Piqué no salió a taparlo y batió a Ter Stegen con un espectacular derechazo que entró pegado al poste.

Temblaba el Wanda Metropolitano, con los casi 70.000 espectadores que llenaron las gradas saltando y aplaudiendo el gol de Saúl. Era apenas el tercero que recibía el Barcelona en toda la Liga, pero colocaba al equipo de Messi contra las cuerdas. Necesitaba una reacción.

Pero ésta no llegaría en la primera mitad. Aunque el Atlético se echó atrás y entregó el campo al Barcelona, los de Valverde no encontraron la fórmula para derribar el muro. Iniesta y Messi era los únicos que crearon algo de peligro, ausente el Barcelona un jugador de banda que desborde. Ese era Neymar y lo iba a ser Ousmane Dembele, pero la salida del brasileño y la posterior lesión del francés dejaron al Barcelona huérfano de esa necesaria combinación de regate y velocidad en la banda.

Los datos decían que el Barcelona había tenido el 71 por ciento de la posesión al descanso. La realidad era que el Barcelona había sido incapaz de hacer daño al equipo de Simeone, por mucho que acabara la primera mitad buscando el área rival. Un tiro de Iniesta y una ocasión de Suárez cerraron los 45 minutos iniciales.

La segunda parte arrancó con el Atlético cabalgando a la contra y el Barcelona mucho más volcado hacia la portería de Jan Oblak. Suárez probó al arquero esloveno al poco de volver de los vestuarios con un disparo desde dentro del área. Fue potente pero no colocado, por lo que Oblak lo pudo despejar sin demasiados apuros.

No fue Oblak sino el poste izquierdo el que impidió el 1-1 en el 57'. Messi había sido derribado al borde del área. El argentino agarró la pelota, la colocó con suavidad sobre césped, disparó con la zurda y estrelló el balón al palo. Era su octavo poste de la temporada.

Valverde dio entrada en el minuto 62' a Gerard Deulofeu y a Sergi Roberto por Iniesta y Semedo. Quería velocidad en la banda derecha. Pero el peligro no llegó por ese costado, llegaba por Messi.

En el minuto 66' le llegó el balón dentro del área y en carrera, sinónimo siempre de peligro. Chutó desde una posición algo forzada y la pelota acabó en los guantes de Oblak. Y poco después intimidó de nuevo con un disparo fortísimo que se fue por un par de palmos.

El Barcelona llegó mucho más fresco al tramo final y empezó a acumular futbolistas por delante de la pelota. Así llegaron ocasiones de Umtiti y de Suárez antes del gol de cabeza del uruguayo en el 82'.

Lo celebró con rabia Suárez, que atraviesa uno de los peores momentos desde que llegó al Barcelona. Fue un gol liberador para el delantero tras haber perdido mucho protagonismo en las primeras jornadas. Incluso acarició el 2-1, pero no llegó por centímetros a un centro de André Gomes.

El final fue de infarto, con Griezmann derribando a Messi en la misma línea del área. El argentino fue el encargado de tirar la falta y los miles de hinchas contuvieron el aliento. Oblak paró el disparo y el Atlético respiró.

FUENTE: dpa

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