El retorno sobre el capital invertido o ROIC, por sus siglas en inglés (Return On Invested Capital) es uno de los indicadores más importantes que podemos tener en cuenta a la hora de seleccionar acciones. ¿Qué es y cómo se interpreta este ratio?
El retorno sobre el capital invertido o ROIC, por sus siglas en inglés (Return On Invested Capital) es uno de los indicadores más importantes que podemos tener en cuenta a la hora de seleccionar acciones. ¿Qué es y cómo se interpreta este ratio?
Existen diferentes métodos para calcular el ROIC, y algunos analistas suelen aplicar consideraciones particulares a la hora de analizar los números del negocio. Sin embargo, el punto central es que se trata de una medición sobre la capacidad de la compañía para generar ganancias por cada dólar de capital invertido, lo cual incluye tanto el patrimonio de los accionistas como el endeudamiento financiero.
En su versión más tradicional, el índice ROIC se calcula tomando las ganancias operativas después de impuestos y dividiéndolas por el capital invertido. El ratio se expresa en forma de porcentaje, y entonces demuestra la rentabilidad de la empresa sobre el dinero que invierte.
El numerador en la ecuación, las ganancias operativas antes de impuestos, toma las ganancias que surgen exclusivamente de la operación del negocio; no se incluyen resultados por inversiones financieras ni cuestiones relacionadas con ganancias extraordinarias durante un período determinado.
Se requiere una buena parte de análisis propio para determinar cuáles son los rubros de gastos e ingresos que deberían incluirse o no, ya que la ganancia operativa después de impuestos no se reporta habitualmente en los estados contables de las compañías. Esto implica un grado necesario de subjetividad, por lo cual es importante prestar atención a los supuestos detrás del cálculo ROIC para cada empresa.
En cuanto al monto del capital invertido, se toma generalmente el valor de los activos descontando algunos ítems puntuales, como por ejemplo el cash excedente en caso de que existiera, o las inversiones financieras. El objetivo de estos ajustes es que la medición de capital incorpore solamente aquellos rubros que son necesarios para la operación del negocio.
Al calcular el ROIC se pretende que numerador y denominador sean coherentes entre sí. Ya que se consideran únicamente los resultados operativos del negocio en el numerador, las mediciones de capital incorporan también únicamente aquellos rubros que son necesarios desde el punto de vista operativo.
Como se observa, calcular el ratio ROIC es ampliamente más complejo que utilizar otras medidas de rentabilidad tradicionales, como retorno sobre patrimonio neto o retorno sobre activos. La principal dificultad radica en que la fórmula de ROIC requiere determinados ajustes y un grado considerable de subjetividad, ya que el analista debe decidir cuáles son los valores a descontar, tanto en el estado de resultados para calcular la ganancia operativa antes de impuestos como en el balance de la compañía para obtener el capital invertido.
Por otro lado, la contracara de esta mayor dificultad es que el ratio ROIC aporta mayor precisión y resulta en una medida más transparente de la rentabilidad del negocio. En definitiva, lo que nos más nos interesa saber como accionistas es el nivel de rentabilidad que la compañía puede generar en forma consistente en base a sus operaciones, y en este sentido el ratio ROIC es una herramienta enormemente valiosa.
