NUEVA YORK- El incremento de los precios de la energía ha potenciado los llamados a Estados Unidos para que aumente masivamente la producción de petróleo y gas, frente a la errada política ambientalista de la administración de Joe Biden.
Después de desplomarse al comienzo de la pandemia, los precios del crudo se recuperaron gradualmente en los últimos meses e impulsados por la crisis de Ucrania, superaron los 100 dólares el barril el jueves por primera vez desde 2014.
Las compañías petroleras, tanto gigantes como ExxonMobil y Chevron como otras más pequeñas, han sido cautas en no aprovechar el retorno a las ganancias para crecer a toda costa.
Pero ante la reciente escalada de precios, el poderoso gremio de productores de energía de Estados Unidos, el American Petroleum Institute, consideró que Joe Biden tiene que cambiar de rumbo económico.
La organización pidió al Presidente que autorice más proyectos de explotación en tierras federales y en alta mar, acelere los permisos y elimine la burocracia.
"A medida que se agudiza la crisis en Ucrania, el liderazgo energético de Estados Unidos es más importante que nunca", escribió el grupo en Twitter.
Los congresistas republicanos también blandieron la situación en Ucrania para reiterar su oposición a la política energética y medioambiental de Biden que, entre otras medidas, canceló el oleoducto Keystone e impuso restricciones a los proyectos energéticos en tierras federales.
El senador Bill Cassidy, de Luisiana, pidió que Estados Unidos "inundara" el mundo con energía barata para "destruir" la "máquina de guerra" rusa financiada con petróleo.
Hasta hace poco, los productores de crudo de EEUU se han mostrado reacios a aumentar su inversión en nuevos proyectos frente a la cantidad de restricciones y burocracia impuestas por el gobierno de Biden con su política futurista de energías limpias.
Devon Energy dijo la semana pasada que no planeaba incrementar los gastos de inversión en 2022, aunque sus ganancias hayan aumentado.
Los inversores se han mostrado favorables a que las ganancias se utilicen para pagar deuda o recompensar a los accionistas. Algunos también han presionado para que las firmas grandes gasten más dinero en energías que liberan menos carbono que los hidrocarburos.
Además, los gigantes del sector han escarmentado con la fuerte caída de los precios del crudo a principios de 2020 y la persistente incertidumbre sobre la trayectoria de la pandemia y sus efectos en la demanda energética.
La guerra económica
Para Peter McNally, analista de la sociedad de inversión Third Bridge, las empresas del sector no transformarán repentinamente su estrategia.
"Todos les han estado diciendo a las compañías que no extrajeran demasiado, tanto los accionistas como los inversores socialmente conscientes y el presidente Joe Biden", dijo McNally.
El sector ya ha tenido un barril a más de 100 dólares y los precios, todas las veces, han descendido bruscamente.
La condición de Rusia como gigante energético, el tercer mayor productor de crudo del mundo y proveedor de hasta el 40% de las importaciones europeas de gas, ha influido en la respuesta occidental a la invasión de Ucrania.
Washington anunció el jueves una nueva ronda de sanciones, pero se abstuvo de excluir a Moscú del sistema de intercambio bancario internacional Swift, que permite transferir dinero fácilmente para pagar barriles de crudo.
"Es poco probable que se produzca un conflicto militar a gran escala entre Rusia y Occidente, pero una guerra económica profunda es casi inevitable", estimó en una nota el jefe de la firma Rystad Energy, Jarand Rystad, señalando que Rusia podría usar sus exportaciones de energía como arma.
Durante la publicación de los resultados anuales a finales de enero, el jefe de Chevron, Mike Wirth, también se comprometió a "mantenerse disciplinado" en materia de inversiones.
El pronóstico del precio del crudo a largo plazo de la compañía "no ha cambiado mucho", agregó.
La subida de precios de la energía tradicionalmente ha alentado el desarrollo de alternativas de los combustibles fósiles, dijo Jim Krane, especialista en energía de la Universidad Rice en Houston.
Lo peor es el precio que pagan los consumidores desde enero del 2021 en EEUU por los altos precios del petróleo debido al frento impuesto por la Casa Blanca con el nuevo gobierno demócrata y el regreso a la dependencia internacional.
Las consecuencias se agudizan más con la crisis en Ucrania y tampoco existen las energías limpias. Es el camino correcto? La realidad se impone ante los sueños políticos y los intereses de élites que desean transformar el mundo entre la tecnología y las costosas e irrentables energía limpias.
FUENTE: Con información de AFP
