El presidente de Estados Unidos presentó el miércoles una nueva y gigantesca pista de aterrizaje para helicópteros en la Casa Blanca, el último de una serie de proyectos de construcción.
El líder republicano aseguró que el helipuerto de granito era necesario porque las nuevas versiones del helicóptero Marine One que entrarán en servicio quemarían o dañarían el césped del emblemático jardín trasero de la Casa Blanca
El presidente de Estados Unidos presentó el miércoles una nueva y gigantesca pista de aterrizaje para helicópteros en la Casa Blanca, el último de una serie de proyectos de construcción.
El líder republicano aseguró que el helipuerto de granito era necesario porque las nuevas versiones del helicóptero Marine One que entrarán en servicio quemarían o dañarían el césped del emblemático jardín trasero de la Casa Blanca.
"Así que ahora, con el helipuerto, no tendremos ningún problema con el césped", indicó Trump.
También confirmó las informaciones de que había ordenado rehacer la obra original en la zona de aterrizaje, ya que inicialmente tenían demasiada inclinación.
El líder republicano aseguró que estaría listo para la llegada del presidente chino, Xi Jinping, el 24 de septiembre.
Luego, firmó la parte posterior de una piedra con forma de cabeza de águila que será insertada en la plataforma, una réplica gigante del sello de la Presidencia de Estados Unidos.
Los críticos, de la extrema izquierda que domina ahora al Partido Demócrata, siguen atacando al presidente Trump por todo lo que hace, como mismo ocurrió durante su primer mandato. Para la ultraizquierda, su único objetivo es cuestionar cada acción del Presidente, sea para bien o para mal, da lo mismo.
A la izquierda le molesta cualquier obra que represente mejoría tanto para la Casa Blanca, Washington o el país. El síndrome de odio a Trump se encuentra en su máxima expresión en estos momentos, a escasos meses de las elecciones legislativas de medio término.
La grandes reformas en la Casa Blanca incluyen un búnker subterráneo ultrasecreto y un puerto para drones en la azotea, que mejora en un 80% la seguridad para cualquier presidente de EEUU sea del Partido Demócrata o Republicano, pero también los demócratas, envueltos en la ola radical socialista, rechazan este megaproyecto y hacen todo lo posible para detenerlo.
Los demócratas han presentado acciones judiciales, a pesar de que las obras recibieron la aprobación de la Comisión de Historia y Patrimonio en Washington junto a otros permisos locales y federales requreridos.
La semana pasada el gobierno de Trump pidió a la Corte Suprema de Estados Unidos que decida sobre el tema y permita continuar la construcción en primer lugar por motivos de seguridad nacional.
El gran proyecto se financia con fondos privados, y si se utilizaran fondos públicos, estarían más que justificados ante la absurda lista de gastos federales bajo el gobierno de Barack Obama y Joe Biden, un despilfarro expuesto por la Comisión de Eficiencia Gubernamental que lideró por varios meses el exitoso empresario de la tecnología Elon Musk.
FUENTE: Con información de AFP, EFE y The Washington Post
