miércoles 11  de  marzo 2026
EEUU

Anticipan un largo y penoso debate que tiene por nombre "impeachment"

Cuando comience el juicio final en el Senado, los demócratas tendrán muy difícil conseguir la necesaria mayoría de dos tercios, o, lo que es lo mismo, lograr una veintena de votos republicanos
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Tal como sucedió en la Comisión Judicial de la Cámara, donde demócratas y republicanos cerraron filas y votaron acorde con las posiciones oficiales de sus respectivos partidos, así se proyecta el resultado de las audiencias finales que buscan juzgar al presidente Donald Trump.

Al menos eso es lo que presagia la mayoría de los analistas, cuando hablan del proceso de impeachment que debe ser formalmente adoptado estos días, luego de que la Cámara de Representantes lo apruebe y lo remita al Senado: unas faltas que responden a presuntos abuso de poder y obstrucción al Congreso.

“Recordemos que el Presidente de Estados Unidos goza de inmunidad legal y sólo puede ser cesado, según expresa la Constitución, si ha cometido traición, soborno, u otros graves delitos y faltas", comentó Mike Coleman, profesor de ciencias políticas de Georgetown University, en Washington DC.

Acusaciones

Quienes acusan a Trump creen que el Presidente abusó de su poder al “presionar” al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para que ordenara una investigación sobre el precandidato demócrata y exvicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter; y que después, cuando el Congreso procedió a indagar en las acusaciones, el presidente “obstruyó” la investigación de los legisladores, quebrantando la separación de poderes.

En otras palabras, según plantea el expediente, la acusación de abuso de poder se refiere a la decisión de Trump de suspender la entrega de misiles antitanque por valor de 391 millones de dólares a Ucrania hasta que el Gobierno de ese país anunciara la apertura de la investigación contra los Biden.

Según el documento, el Presidente trató de utilizar al Gobierno de Ucrania para "ayudar a su reelección, dañar las expectativas electorales de un oponente político, e influir en su favor las elecciones presidenciales de 2020". Para ello, el presidente "actuó tanto de manera directa como a través de sus agentes dentro y fuera del país".

La obstrucción al Congreso se basa, de acuerdo con el mismo documento, en que "Trump ha violado su juramento de la Constitución", al ordenar a sus subordinados "el incumplimiento de las citaciones de la Cámara de Representantes" para que testifiquen en la investigación.

Si las acusaciones son finalmente formalizadas y enviadas al Senado, Trump se convertiría en el tercer presidente de la historia del país en ser juzgado.

Hasta la fecha, sólo dos presidentes han sido sometidos a ese proceso: Andrew Johnson, en 1868, y Bill Clinton, en 1998, y ninguno de los dos pudo ser cesado porque no se obtuvieron las dos terceras partes de los votos. Un tercero, Richard Nixon, dimitió antes de que se abriera el procedimiento final en 1974.

Largo debate

Como expresamos antes, se anticipa un largo debate. Un fuerte enfrentamiento entre demócratas y republicanos que tendrá por escenario el Senado, y las razones son obvias: una marcada diferencia de opiniones que parece responder a convicciones y posiciones políticas por igual.

De hecho, durante la sesión final de la Comisión Judicial se anticipó el comportamiento de unos y otros: rostros airados de los congresistas en posesión de la palabra y la actividad tuitera del público en general, incluyendo prensa y observadores, así como el Presidente que, según el conteo de The Washington Post, envió 48 tuits, incluyendo reenvíos, durante las primeras cinco horas del debate.

“Las evidencias de que Trump cometió varios delitos que ameritan un juicio político son abrumadoramente irrefutables”, señaló el presidente del Comité Nacional Demócrata, Tom Pérez.

Y añadió. “Para preservar nuestra democracia, nuestra constitución debe ser protegida. El Congreso debe cumplir su deber constitucional y avanzar para responsabilizar al Presidente”.

Por otra parte, el Comité Nacional Republicano, que es el propio partido y recalca su apoyo al presidente republicano, plantea, a través de su presidenta, Ronna McDaniel, que “el proceso judicial ha sido manipulado desde el principio. Le ha faltado justicia, transparencia y lo más importante, hechos”.

Esto demuestra que “no hay fisuras significativas en las filas republicanas”, indicó el profesor Coleman. Lo que a su vez anticipa que, cuando el Senado se convierta en el jurado que decida el sí o el no, “los demócratas tendrán muy difícil conseguir la necesaria mayoría de dos tercios” o, lo que es lo mismo, lograr que una veintena de senadores republicanos voten contra el Presidente.

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