jueves 2  de  abril 2026
EEUU

Demócratas "desesperados" tras tropiezo electoral

El presidente pidió a los demócratas en el Congreso aprobar su plan de gastos. La derrota en Virginia es un duro fracaso para Biden, quien personalmente hizo campaña junto al candidato Terry McAuliffe

WASHINGTON — Los demócratas en la Cámara de Representantes agregaron el miércoles licencias pagadas por emergencias familiares y médicas para los trabajadores, cambios a la ley de inmigración, y deducciones tributarias estatales y locales a su iniciativa sobre servicios sociales y el medio ambiente por 1,75 billones de dólares, lo que resucita algunos elementos clave al plan de gastos del presidente Joe Biden en un intento de recuperar su clientela política después de sus desastrosos resultados electorales la noche del martes.

Tras la derrota demócrata en Virginia, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó el miércoles a los demócratas a "avanzar" y votar sus grandes proyectos de reforma, bloqueados en el Congreso por disidentes de su propio partido, a raíz de la rotunda derrota del candidato demócrata a gobernador de Virginia, una elección considerada como una prueba de su popularidad.

"Ningún gobernador de Virginia ha ganado nunca siendo del mismo partido que el presidente de turno", señaló a los periodistas, negándose a asumir la responsabilidad de este fracaso, que se considera un momento crucial en su presidencia.

"Sé que la gente quiere que se hagan las cosas y por eso sigo presionando muy fuerte para que el Partido Demócrata avance y vote" sus planes, uno de modernización de infraestructura y otro de gasto social y clima, que son objeto de intensas negociaciones en su partido, explicó Biden, quien regresó en la noche de su gira europea por el G20 y la COP26.

A un año de las cruciales elecciones de medio mandato que podrían cambiar los equilibrios de poder, la derrota en Virginia es un duro fracaso para Biden, quien personalmente hizo campaña junto al candidato demócrata Terry McAuliffe.

"Vamos a ganar" en Virginia, había lanzado el martes el mandatario, quien se alzó con este estado con un cómodo margen de 10 puntos porcentuales en los comicios presidenciales de noviembre de 2020.

Para los republicanos, la victoria de Glenn Youngkin ofrece una posible hoja de ruta estratégica para 2022, y tal vez incluso para los comicios presidenciales de 2024, pues logró retener la base electoral del exmandatario Donald Trump, de quien se distanció lo suficiente como para recuperar votos en los suburbios acomodados.

Popularidad por el suelo

Y pese a que el gobernador demócrata saliente de Nueva Jersey, Phil Murphy, se impuso al aspirante republicano Jack Ciatarelli, esa victoria oficialista no es suficiente para impulsar la presidencia de Biden, cuyo índice de popularidad a esta altura del mandato alcanza mínimos en la historia política reciente.

Ahora, el presidente debe volver a sumergirse en las angustias del Congreso, donde sus dos enormes planes de inversión son objeto de interminables negociaciones entre la extrema izquierda y moderados de su propio partido.

Biden espera ansiosamente que su proyecto "Reconstruir mejor" (Build Back Better) de reforma social y climática por 1,75 billones de dólares se apruebe rápidamente y se convierta en su "gran victoria personal".

El proyecto incluye 555.000 millones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que la Casa Blanca ha descrito como "la mayor inversión jamás realizada para abordar la crisis climática".

Bloqueo

El mandatario no pudo -como esperaba- subirse al podio de la COP26 en Glasgow con este cheque aprobado, como garantía del "regreso" de Estados Unidos a la escena internacional luego de que Trump (2017-2021) retirara al país del acuerdo climático de París.

El proyecto de Biden -ya reducido a la mitad- es impugnado principalmente por el senador moderado Joe Manchin, demócrata del estado tradicionalmente conservador de Virginia Occidental, cuyo voto es crucial ante la exigua mayoría demócrata en la Cámara alta.

"Siempre he sido claro: si no puedo ir a casa y justificar (los programas de gasto), no puedo votar", dijo Manchin el lunes, expresando su preocupación por el impacto de estos planes en la deuda pública y la inflación.

"Las querellas políticas deben terminar", agregó, en alusión al bloqueo impuesto por el campo demócrata progresista al segundo plan de Biden para invertir 1,2 billones de dólares en infraestructuras, que cuenta el apoyo de demócratas y algunos republicanos.

Aprobado por el Senado en agosto, el proyecto está bloqueado en la Cámara de Representantes por los demócratas de la extrema izquierda que exigen votar los dos proyectos en forma simultánea, pues temen que los centristas se nieguen a apoyar el costoso plan social una vez que se apruebe el de infraestructura.

En medio de este impasse, Biden intenta restaurar la imagen de su presidencia, fuertemente empañada después de la caótica retirada de Afganistán en agosto.

Adiciones de último minuto

La Comisión de Reglas de la Cámara de Representantes se reunió el miércoles en la tarde para considerar el texto actualizado del paquete que ahora tiene 2.135 páginas, un paso crucial previo a las votaciones iniciales que podrían tener lugar el jueves.

Las numerosas adiciones de último minuto —además de un plan que incluya precios mas bajos para los medicamentos de prescripción dentro del Medicare— tienen lugar en momentos en que los demócratas están desesperados por cumplir con las propuestas de política interior distintivas de Biden tras el resultado en Virginia, donde los electores eligieron como gobernador a un novato republicano, Glenn Youngkin. El resultado supone una advertencia para los demócratas de que su posición de poder podría correr peligro en las elecciones del año entrante.

“Debemos producir”, declaró el senador demócrata Tim Kaine, de Virginia, a la prensa en el Capitolio. “Debemos conseguir resultados para la gente”.

Los demócratas se apresuran ahora a dejar atrás sus diferencias, en particular con los senadores disidentes Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema, de Arizona.

Inmigración y más gastos

Las cláusulas sobre inmigración que acaban de añadir creará un nuevo programa para unos 7 millones de inmigrantes que están en el país sin estatus legal, lo que les permitirá solicitar permisos para trabajar y viajar en Estados Unidos durante cinco años. También permitirían al gobierno aprovechar las visas no utilizadas para admitir a personas en Estados Unidos.

El tema de la inmigración era uno de los últimos retos para concluir la redacción del plan de Biden. El mandatario había reservado 100.000 millones de dólares para financiar los cambios en inmigración, que podrían elevar el total del paquete de 1,75 billones a 1,85 billones de dólares si lo acepta el Senado. Los legisladores tienen previsto exponer los cambios a la parlamentaria del Senado en los próximos días, con la esperanza de que cumplan con las reglas del Senado porque se basan en programas existentes, dijeron los involucrados.

Los cambios tanto a lo de las licencias pagadas por emergencias familiares como a la ley de inmigración han topado con la oposición de Manchin, cuyo apoyo continúa siendo crucial en el Senado, donde cada partido tiene 50 bancas y Biden no puede permitirse perder un solo voto. La iniciativa general enfrenta la oposición unida de los republicanos.

FUENTE: Con información de AFP y AP

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