BRUSELAS.- Los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se reúnen en Bruselas el miércoles y jueves para abordar una serie de importantes decisiones y mostrar unidad frente a Rusia, pero la cumbre se ve ensombrecida por un hombre: el presidente estadounidense Donald Trump.

Cuando parecía que las cosas se calmaban un poco en el continente europeo tras quedar en principio superada la crisis del Gobierno alemán de Angela Merkel por el tema migratorio, llega la siguiente cumbre y con ella Trump, que exige que los aliados de la OTAN incrementen sus gastos en defensa. De lo contrario Estados Unidos reconsiderará sus compromisos defensivos en Europa -afirma-, unos compromisos sobre los que se basó todo el orden mundial después de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Además, el encuentro es la primera escala de Trump en su gira europea, que se cerrará el 16 de julio con una cumbre con el presidente ruso, Vladimir Putin, el líder que ha puesto a la OTAN muchas veces en alerta en los últimos años.

Desde la irrupción de Trump, que ha hecho del desorden del orden mundial un verdadero arte, ya no hay nada previsible en el transcurso de las cumbres como pasaba antes.

La primera cita de Trump con la OTAN el año pasado fue muy tranquila, con solo unos pocos momentos incómodos, pero desde entonces han crecido la brecha y los movimientos sísmicos entre los aliados transatlánticos.

Trump retiró a su país del acuerdo nuclear con Irán, una herramienta importante para sus aliados europeos para evitar que Teherán construya armas nucleares, y ha impuesto nuevos aranceles al acero y al aluminio tanto a la Unión Europea (UE) como a Canadá.

Si se toman como indicador de lo que puede pasar las recientes cumbres de Trump con sus aliados, la de la OTAN será una cita tensa en la que el presidente volverá a enfrentarse a todos, como pasó en el encuentro del Grupo de los Siete (G7) en Canadá a principios de junio.

Aunque Estados Unidos lleva años exigiendo un mayor reparto de las cargas entre los aliados de la OTAN, Trump ha asumido el tema de manera especialmente insistente, hasta el punto de calificar la alianza como "obsoleta" y a los aliados europeos como unos "aprovechados".

"Voy a decir a la OTAN que tiene que pagar sus facturas. Estados Unidos no seguirá haciéndose cargo de todo", dijo Trump el pasado jueves durante un acto en el estado norteamericano de Montana.

La Alianza no tiene un presupuesto propio, pero los 29 aliados que la integran se comprometieron a gastar un dos por ciento de su producto interno bruto (PIB) en defensa, algo que casi ninguno cumple.

Ocho miembros alcanzarán la meta este año, anunció en febrero el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Mientras que Estados Unidos invierte un cuatro por ciento de su PIB, Alemania, un tradicional rezagado, destinará un 1,24% en 2018. A su vez, el compromiso asumido por el Gobierno español es llegar al 1,53% del PIB en 2024.

En vista de las señales procedentes de Washington, los miembros europeos de la OTAN están haciendo esfuerzos por volverse más autónomos en defensa en el marco de la Unión Europea (UE). De los 28 integrantes del bloque, 22 también lo son de la OTAN, si bien la salida de Reino Unido, uno de los pocos europeos que cumplía con el objetivo del 2%, cambiará el equilibrio.

Recientemente, el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk urgió a los países de la UE a prepararse "para los peores escenarios" en vista de que "las relaciones transatlánticas están bajo enorme presión debido a las políticas del presidente Trump".

En medio de todo esto, la OTAN quiere mostrarse unida con la firma de una serie de medidas durante una cumbre coreografiada hasta el más mínimo detalle.

Las iniciativas incluyen una de disponibilidad inmediata que permitiría a la Alianza movilizar 30 batallones de tierra, 30 aéreos y 30 barcos de combate en 30 días. También se instalarán dos nuevos centros de comando en Estados Unidos y Alemania para responder más rápido a futuros desafíos.

Se trata de un paso más en la serie de medidas de la OTAN para aumentar su capacidad defensiva ante lo que se percibe como la agresión creciente por parte de Rusia tras la anexión por parte de Moscú de la península ucraniana de Crimea en 2014 y su apoyo a los separatistas en el este de Ucrania.

La alianza también está a punto de iniciar una nueva misión de entrenamiento en Irak y extender sus fondos para las fuerzas de seguridad afganas hasta 2024, como parte de sus esfuerzos contra el terrorismo. La OTAN y la UE firmarán además un acuerdo de mayor cooperación.

Finalmente, en agenda está también una invitación a Macedonia para sumarse a la OTAN tras resolver su prolongada disputa con la vecina Grecia por el nombre del país.

Con todo, la cumbre mantiene su "factor impredecible", en palabras de un diplomático europeo días antes del encuentro. Y ese factor es qué hará Trump.

FUENTE: dpa

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