WASHINGTON.- El presidente Donald Trump, pronunciará este martes finalmente su segundo discurso sobre el Estado de la Unión, después del retraso ocasionado por el último cierre parcial de la Administración, el más largo de la historia y que ha dejado un Congreso aún más crispado.

La principal incógnita sobre la alocución de Trump reside en si usará esa tradicional plataforma para declarar una emergencia nacional sobre la "crisis fronteriza" que, según señala, vive el país en el linde sur con México.

A través de esa estrategia, el mandatario podría reasignar fondos militares o de desastres naturales hacia la construcción del muro fronterizo, una amenaza que ha repetido frecuentemente en las últimas semanas.

De hacerlo, la decisión sería llevada a los tribunales por la oposición demócrata y organizaciones civiles, y probablemente rechazada por el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, que ya ha bloqueado varias iniciativas de Trump en materia migratoria.

Otro enigma sobre el discurso, que tendrá una duración cercana a una hora, es si Trump anunciará o no la fecha de su segundo encuentro con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

Un alto funcionario explicó a los periodistas en una rueda de prensa telefónica el jueves que el discurso girará en torno al lema "Eligiendo grandeza", una frase que evoca al ya famoso "Make America Great Again" ("Haz a Estados Unidos grande de nuevo") de Trump.

De acuerdo a la misma fuente, Trump destacará por encima de todo cinco puntos: acabar con la inmigración ilegal; acuerdos comerciales (incluyendo China y el T-MEC); aumentar el gasto en infraestructura; bajar el coste del acceso a la sanidad; y esfuerzos militares y diplomáticos en el extranjero.

La Casa Blanca, que no ofreció más detalles sobre el contenido, sí apuntó que la situación en Venezuela "será mencionada" en esa alocución, sin más especificaciones.

"Será un discurso unificador y visionario, que mire hacia el futuro de nuestra nación", repitió en varias ocasiones el funcionario, que prefirió permanecer en el anonimato.

Pese a que el objetivo de esta tradición es trazar puentes comunes entre ambos partidos y enviar un mensaje de unidad a los ciudadanos y demás países, en esta ocasión se vislumbra como una tarea complicada.

La batalla de las últimas fechas entre Trump y la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, sobre la celebración del discurso del Estado de la Unión es la punta del iceberg de la crispación que existe entre la líder demócrata y el inquilino de la Casa Blanca.

Inicialmente Pelosi invitó a Trump a ofrecer su discurso presidencial en el Congreso el 29 de enero, aunque luego se retractó y dejó la convocatoria sine die, a expensas de que el cierre parcial administrativo terminase.

Una vez Trump cedió a reabrir la Administración de manera temporal sin fondos para el muro, el motivo principal de la parálisis administrativa, Pelosi y el presidente acordaron que el discurso en el pleno de la Cámara Baja se celebraría el 5 de febrero.

El desgaste del cierre parcial administrativo, que perjudicó directamente a unos 800.000 trabajadores federales que no percibieron su salario, también afectó a los legisladores republicanos y demócratas.

Una escasa parte de los ciudadanos, de acuerdo a varias encuestas a nivel nacional, vieron con buenos ojos que Trump decidiera mantener cerrada la Administración si el Congreso no aprobaba más recursos para la construcción del muro.

Ante la presión popular, Trump accedió a reabrir parte del Gobierno hasta el próximo 15 de febrero, fecha en la que expiran los nuevos fondos aprobados.

Durante estas semanas, un comité bipartidista de la Cámara de Representantes y del Senado se reúnen para desarrollar una propuesta de fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), una iniciativa que Trump ha calificado de "pérdida de tiempo".

Este nuevo gesto de Trump hacia los legisladores tampoco ha sentado bien en el Congreso, que recibe a su presidente con un ambiente aún más crispado de lo habitual.

Invitados del presidente

Se conoció que Trump invitó a su discurso a agentes de la ley, expresos, una exdrogadicta y a familiares de asesinados por inmigrantes, entre otros, en una estampa de su agenda política en lo que va de mandato, informó la Casa Blanca.

La hija, la nieta y la bisnieta de Gerald y Sharon David, que el pasado mes de enero fueron asesinados en su casa de Reno (Nevada) por un inmigrante sin documentos, asistirán como invitadas por el presidente este martes al discurso en el Congreso, en Washington.

Trump también invitó a Matthew Charles, que tras 22 años en la cárcel por vender drogas fue el primer preso beneficiado por la reforma criminal promovida por el presidente que quedó en libertad, en enero de este año.

También estará en el Estado de la Unión la expresa Alice Johnson, a la que Trump indultó tras 22 años de cárcel por delitos de drogas y por la que la celebridad Kim Kardashian había abogado en una reunión con el presidente en la Casa Blanca.

En la lista de invitados figura asimismo Judah Samet, sobreviviente del Holocausto y también del tiroteo en la sinagoga de Pittsburg (Pensilvania) que en octubre dejó 11 muertos. Relacionado con ese tiroteo, también está invitado el policía Timothy Matson, que resultó herido de bala.

Entre los invitados con el sello de primera dama, Melania Trump, está el adolescente Joshua Trump, víctima del acoso escolar. Otra niña que estará en el Congreso es Grace Eline, que recientemente ha superado un cáncer cerebral.

La lista sigue con la exadicta a los opiáceos Ashley Evans, que recientemente celebró su primer año de abstinencia.

Trump también ha invitado a Roy James, trabajador de una maderera que cerró sus puertas pero que reabrió a raíz de la reforma impositiva impulsada por el presidente.

Asimismo, el presidente invitó a su discurso a Tom Wibberley, el padre de una de las víctimas del ataque suicida de Al Qaeda contra el destructor USS Cole en el año 2000 en el Yemen.

Finalmente, Trump incluyó en la lista al agente especial Elvin Hernández, del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado de operaciones contra el tráfico de personas, bandas criminales y narcotráfico.

Con esta nutrida lista de invitados, los Trump ponen énfasis en sus prioridades políticas como la lucha contra los opiáceos y el combate a la inmigración irregular, así como a sus hasta ahora logros como las reformas impositiva y criminal.

FUENTE: EFE

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