@GrethelDelgadoA

MIAMI.- Además de un buen tratamiento a la hora de enfrentar una enfermedad como la diabetes, entender de los riesgos y complicaciones es determinante para cuidarse mejor.

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Como indican los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, más de 30 millones de personas en EEUU tienen diabetes (visto de otro modo, aproximadamente 1 de cada 10 personas). De ellos, unos 23 millones están diagnosticados, y unos 7 no han sido diagnosticados. Además, investigaciones de esta entidad han demostrado que "entre el 60% y el 70% de las personas con diabetes tienen neuropatía diabética, que deriva en el llamado pie diabético".

Siendo un tema de gran relevancia para quienes presentan diabetes, el cuidado de los pies debe ser esencial dentro del tratamiento. El podiatra Rubén D. Felhandler insiste en la prevención como una manera de evitar complicaciones. En charla con DIARIO LAS AMÉRICAS destacó algunos puntos a tener en cuenta sobre el pie diabético.

“El pie diabético es una complicación a largo plazo de la diabetes y se produce cuando se han mantenido por largo tiempo altas cifras de glucosa en sangre y algunas otras condiciones que se van complicando. Estas altas cifras, mantenidas, de azúcar en sangre provocan cambios en la función bioquímica de algunas estructuras como los nervios y los vasos sanguíneos”, explicó el médico sobre esta neuropatía periférica y los cambios en la vascularidad de los pies”.

Como alertó Felhandler, “cuando es muy intensa la arteriosclerosis se producen problemas de no acceso de sangre a los pies, y puede ocurrir una isquemia, por último una gangrena, y por eso algunas de estas personas tienen que ser amputadas. Se empieza por un dedo, luego el pie, y la pierna”.

Afirmó que estas complicaciones se dan “en los nervios periféricos fundamentalmente, o sea, los que están a distancia del centro del cuerpo, sobre todo los pies. Lo primero que puede suceder es que se dañan los pequeños nervios que inervan los músculos y también las paredes de los vasos sanguíneos (las arterias, capilares, arteriolas)”.

Por eso “se empiezan a producir complicaciones de sensibilidad y también afectan otras estructuras de nervios que inervan los vasos sanguíneos. Además, las altas cifras de glucosa en sangre aceleran el proceso de arteriosclerosis. Todas estas complicaciones hacen que la amputación, mientras más próxima sea al cuerpo, menor es la expectativa de vida”.

En este sentido, se remitió a su experiencia clínica para ilustrar el riesgo de las complicaciones del pie diabético. “Hace poco vi un paciente que no tiene sensibilidad en los pies. Pisó una tachuela, no se enteró de nada, se infectó y luego se le hizo una úlcera. Esta pérdida de la sensibilidad llega de varias formas, como hormigueo, calambre, también con la sensación quemante, que es muy incómoda sobre todo por las noches”.

“Otra complicación del pie diabético es el Charcot foot”, dijo el especialista. “Hay varias teorías asociadas a este tema. Por ejemplo, al perder los reflejos de contraerse o no, los vasos sanguíneos hacen un flush del calcio de los huesos, lo que puede llevar a que se descalcifiquen los huesos de los pies. Otra teoría es que como no hay una buena enervación de los músculos del pie, se camina de una manera no fisiológica o inadecuada, y se pone presión en lugares incorrectos”.

El Charcot foot, aclaró el médico, “es la destrucción de huesos y de articulaciones fundamentalmente del tobillo y del pie. Esa persona no siente lo que le está pasando. Por ejemplo, tengo un paciente que me dijo que sentía que tenía como una bolsa de canicas (o bolitas) en el pie. Cuando se le hizo un MRI, tenía desarmada la estructura anatómica del pie”.

Esto ocurre porque el pie “se colapsa y tiene prominencias óseas en lugares donde no debe haber. Como no hay sensibilidad, se apoya el pie en zonas incorrectas y se producen úlceras”.

Hay cirugías para reconstruir el Charcot foot, pero “la mayoría de las veces es como cuando se apuntala un edificio viejo, le pones láminas y tornillos, pero al cabo de los años se vuelve a resentir”.

¿Cómo prevenir un pie diabético? El doctor Felhandler insistió en que “el pie diabético es una complicación a largo plazo por no cuidarse. Esto no pasa en seis meses, sino a largo plazo, si tienes la glicemia en cifras muy elevadas y no te cuidas”. Por eso “es importante prevenir”.

En este sentido, y como indican los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, es necesario evitar los factores de riesgo de la diabetes: sobrepeso y obesidad, inactividad física, tabaquismo, colesterol alto, altos niveles de glucosa en la sangre y presión arterial alta.

Las personas con diabetes enfrentan factores de riesgo que pueden llevar al pie diabético, como altos niveles de azúcar difíciles de controlar, un largo tiempo con diabetes poco controlada, sobrepeso, tener más de 40 años, hipertensión y colesterol alto.

Parte de la prevención es conocer la historia familiar. Según comentó el médico, “las personas que tienen antecedentes diabéticos deberían chequearse todos los años. También cuando vemos la tríada de orinar mucho, tener mucha sed o mucha hambre. Esos síntomas clásicos indican la posibilidad de que la persona tenga diabetes. Y tienen que chequearse”.

Entre las medidas de prevención de la diabetes se encuentran: cuidar los niveles de azúcar, la tensión sanguínea, hacer ejercicios regularmente, evitar el sobrepeso, limitar el alcohol y no fumar.

Ahora, los que ya son diabéticos “deberían examinarse los pies con su médico cada cuatro meses. Hay pruebas muy sencillas para examinar la sensibilidad en los pies, como la prueba con el monofilamento de Semmes-Weinstein”.

“Una vez que la persona comienza a tener síntomas de pie diabético se deben tener ciertos cuidados, como revisar los pies a diario para detectar cambios en la coloración de la piel y heridas, tener una correcta higiene del pie, visitar al podiatra con regularidad, usar zapatos cómodos y mantener el control de los niveles de azúcar”.

También es importante estar atentos a “síntomas de claudicación, de falta de circulación, cuando el paciente siente dolor al caminar y debe parar”, agregó.

“El podiatra siempre va a ver cualquier cambio en la piel, y examinar la sensibilidad y la circulación, por eso cuando uno nota algún tipo de pérdida de sensibilidad, lo mejor es ver al especialista”, concluyó Felhandler.

El Dr. Rubén Felhandler tiene consultas todos los viernes por las mañanas en West Gables Rehabilitation Hospital. 2525 SW 75th Avenue, Miami, FL 33155.

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