MIAMI.- Vicente Albuerne, profesor de artes marciales, campeón estatal y nacional, en una de las sesiones de entranamiento. (CORTESÍA)
MIAMI.- Vicente Albuerne, cinta negra en taekwondo, descubrió que la práctica de esa modalidad de las artes marciales ayudaba a su hijo Joseph Gordillo a mejorar notablemente en su padecimiento de síndrome de Down
MIAMI.- Vicente Albuerne, profesor de artes marciales, campeón estatal y nacional, en una de las sesiones de entranamiento. (CORTESÍA)
GLENDA DÍAZ/ DLA
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Vicente Albuerne, cinta negra en taekwondo, descubrió que la práctica de esa modalidad de las artes marciales ayudaba a su hijo Joseph Gordillo a mejorar notablemente en su padecimiento de síndrome de Down.
Comenzó a entrenarlo en su propio hogar y con perseverancia, ha logrado que a los 18 años, su hijo ya tenga cinta azul y participe en competencias. A partir de esa experiencia Albuerne decidió abrir una academia para que niños que padecen la misma enfermedad de su hijo tengan oportunidad de recibir ese beneficio.
La nueva academia estará sustentada por One Dream Foundation, organización sin fines de lucro dedicada a enseñar artes marciales a niños y adultos con necesidades especiales.
Gracias a la institución, unos 35 niños reciben de forma gratuita las clases de taekwondo. Muchos de ellos provenientes de “Our Pride Academy”, la escuela a donde asiste Gordillo.
“La seguridad, los reflejos, y la disciplina de mi hijo han mejorado considerablemente con las artes marciales”, dijo Albuerne a DIARIO LAS AMÉRICAS, quien asegura que a través de los desafíos físicos y mentales que impone este tipo de deporte, los estudiantes obtienen confianza en sí mismos y desarrollan habilidades sociales que les abren puertas a pesar de la condición que padecen.
La academia, localizada en el 11940 SW 8 St., fue creada en el 2001, con el objetivo de enseñar a toda clase de niños mayores de 5 años, sin embargo, con la experiencia de Gordillo, añadieron el programa para niños con necesidades especiales tres veces por semana.
“Mi meta es llevarlos a competir a las olimpiadas para personas con necesidades especiales, para demostrar el talento que tienen y abrir así camino para otros en igual condición”, aseguró Albuerne, quien expresó su descontento por la poca atención que se le brinda a este tipo de condición a nivel competitivo.
La fundación, que funciona a partir del patrocinio de voluntarios, ha añadido a su espectro didáctico clases de baile de Hip Hop, para desarrollar así el lado artístico de sus estudiantes.
