MIAMI.- Dicen que la llamada “sorpresa de octubre” le llegó a Andrew Gillum –candidato demócrata a la gobernación de Florida– con la revelación de que las famosas entradas que usó para asistir a la obra “Hamilton” en Broadway, en realidad fueron adquiridas por “Mike Miller”, un agente encubierto del FBI que posó como dueño de una empresa de construcción con intereses en la capital del Estado del Sol.

Durante el último debate por televisión con su oponente, el republicano Ron DeSantis, Gillum insistió en que esos boletos le fueron entregados por su hermano Marcus, quien los intercambió por entradas a espectáculos de Jay-Z y Beyonce. “Asumo la responsabilidad por no haber preguntado lo suficiente”, explicó.

En entrevista exclusiva para DIARIO LAS AMÉRICAS, el candidato demócrata, quien es también alcalde de Tallahassee, indicó que “he respondido todas las preguntas que me han hecho sobre ‘Hamilton’”.

Y contraatacó: “Mi oponente [Ron DeSantis] lo que quiere es que la gente se centre en eso para que los electores no hablen de los 145.000 dólares en recibos de viaje que él no quiere hacer públicos después de varios requerimientos que le han hecho para que los de a conocer. [Es decir] para que produzca un reporte y nos diga cómo gastó esos dineros públicos. De hecho mi adversario dejó el Congreso en la mitad de una investigación ética”.

En reiteradas ocasiones, DIARIO LAS AMÉRICAS buscó una entrevista con el candidato republicano, pero ni él ni su campaña respondieron a las múltiples llamadas que hicimos ni a los múltiples mensajes de texto que enviamos.

Por lo tanto, esta entrevista saldrá sin que exista su contraparte, como lo hemos hecho con otras candidaturas, como la pelea por el escaño de Florida en el Senado federal, la del distrito 26 para la Cámara federal o el distrito 40 para el Senado estatal.

-Es histórica la baja asistencia a las urnas de la comunidad latina. ¿Cuál es su estrategia para incentivar ese voto, en una elección tan cerrada como la que se avecina?

Nos estamos enfocando de manera muy intensa en la comunidad hispana en el centro y sur de la Florida, pero también a lo largo y ancho del Estado no solo con publicidad en radio y televisión sino con eventos. Estuve en Orlando con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, en un acto político que fue muy bien recibido por la comunidad puertorriqueña. También sostuve una mesa redonda con líderes venezolanos. En Miami nos hemos reunidos con comunidades locales y también hemos estado dispuestos a hablar con los medios hispanos en todos sus formas. Tenemos un gran liderazgo latino en la campaña que nos ha ayudado a tener más apoyo de la comunidad. Estamos compitiendo en todos los foros para tener esos votos. Estamos también apuntando a la comunidad afroamericana para que salga a votar. Hay diferentes maneras de pensar, y eso depende de dónde usted se encuentre. Y hay por supuesto temas que atraviesan todas esas comunidades. Estoy haciendo campaña en áreas republicanas y demócratas, en las zonas de votantes independientes. Mi experiencia me ha enseñado que hay que ir a la gente, tener las conversaciones difíciles y pedir el voto.

-En DIARIO LAS AMERICAS hemos cubierto eventos políticos de su oponente Ron DeSantis, y el tema recurrente es que usted es socialista-comunista y, si gana, convertirá a la Florida en una especie de Venezuela o Cuba. ¿Cuál es su reacción ante eso?

Déjeme decirle de manera inequívoca que no soy socialista, soy demócrata de la Florida y capitalista; creo en los negocios y también en la gente. Para ser sincero, el insulto “socialista” del señor DeSantis está menos enfocado en mí, porque él es totalmente consciente de que está jugando con el dolor y las sensibilidades de los venezolanos que huyeron del régimen de Maduro; de los nicaragüenses que dejaron su país por Ortega, o de los cubanos que saben muy bien lo que significó vivir bajo los Castro. Está utilizando el dolor producido por regímenes que asesinan a sus oponentes políticos, que confiscan negocios y viviendas privadas para ponerlos bajo la sombra del Gobierno, y en los que no hay libertad de expresión ni de prensa. Pero mi esperanza es que los líderes de dichas comunidades digan que ellos no se prestan a ser alfiles de ese juego político. Lo que le estamos preguntando a DeSantis es qué piensa de la salud, cómo afronta el tema educativo, cómo va a crear una economía que funcione para más gente, pero él no habla de esos temas porque no tiene un plan. Su única intención es sembrar la semilla del miedo y la desconfianza. Creo que esto es lamentable.

-Hablando de planes, ¿cuáles son las diferencias entre lo que debe ser la salud para usted y lo que propone su adversario?

Mientras estuvo en el Congreso, el señor DeSantis votó más de diez veces para quitarle a la gente su plan de salud. Votó de manera insistente para derogar la Ley de Salud Asequible [ACA, por sus siglas en inglés] y permitirles a las empresas de seguros discriminar a las personas en razón de sus preexistencias médicas. Mi oponente permitiría que las aseguradoras les cobraran cifras astronómicas. Esa posición de DeSantis lo descalifica para ser gobernador de la Florida. Lo que hemos propuesto es expandir el Medicaid en el estado a más de 800.000 personas que requieren servicio médico. Tuvimos la oportunidad de hacerlo pero no se aprobó, y eso nos costó 7.000 millones de dólares que hubieran podido estar aquí para ampliar el acceso a la salud y reducir sus costos para los residentes. Ahora varias de esas personas aseguradas están pagando cuotas muy costosas porque los que no están asegurados terminan en las salas de urgencia, lo cual es lo menos eficiente y más caro para prestar un servicio médico. El plan del señor De Santis es bien sencillo: acabar con los programas de cuidado de la salud.

-Como usted lo sabe, en la Florida hay cientos de miles de inmigrantes indocumentados. ¿Qué haría como gobernador para tratar un tema que, en lo fundamental, le corresponde manejarlo el Gobierno federal?

Florida es el tercer estado más grande y tenemos alrededor de 800.000 indocumentados. Por lo tanto, es un tema crítico para nosotros. Como gobernador haré todo lo que esté a mi alcance para presionar a Washington con el fin de que haga su trabajo, merecemos tener una reforma migratoria integral. Cuando el señor DeSantis estuvo en el Congreso, no hizo nada para ayudar a resolver ese problema. Queremos sacar de las sombras a 12 millones de personas y que tengan un camino hacia la legalización. En lugar de eso, [DeSantis] ha acudido a tácticas de miedo. Yo creo en fronteras y que debe haber una manera legal para la inmigración. Pero no voy a convertir a la Florida en un estado que persiga a los indocumentados, aterrorice a la gente quitándoles a las madres sus bebes y mantenga en un limbo jurídico a los estudiantes que recibieron el beneficio de DACA [un alivio migratorio para jóvenes que fueron traídos a Estados Unidos, como menores de edad, por sus padres indocumentados]. Sus políticas migratorias [de De DeSantis] dividen y generan temor. Mi solución es más humana, sigue la ley pero es un acercamiento mucho más práctico a un asunto muy importante para el estado y para el país.

¿Cuál sería su política para incrementar el salario de los maestros no sólo si fracasa el referendo de Miami-Dade para subir el pago de los profesores a través del incremento en el impuesto de propiedad, sino si Senado o Cámara, o los dos, quedan en manos de los republicanos?

Espero que los parlamentarios demócratas o republicanos trabajen conmigo para financiar la educación pública. En la Florida los maestros ganan en promedio uno de los salarios más bajos del país: el Estado ocupa el lugar 45 dentro de los 50 estados de la nación. Eso es una vergüenza. Cómo puede la gente entender que el estado incremente en 43 centavos el sueldo de los maestros. Invertimos 7.500 dólares al año por cada estudiante y más de 40.000 dólares anuales para encarcelar un joven. Hay algo equivocado con esa situación. Necesitamos financiar por completo la educación, pagarles a los profesores lo que se merecen. Propongo un paquete de 1.000 millones de dólares para tal fin. [Dichos recursos se conseguirán] con un impuesto para el 3% de las corporaciones más ricas del Estado, que han recibido exenciones de impuestos por un valor de 6.300 millones de dólares del gobierno federal a través de la engañosa reforma tributaria [del presidente Trump]. Esos recursos servirán para pagarles a los maestros y entrenar a los jóvenes en el sistema público para que después puedan conseguir un empleo bien pago.

Es un hecho que en Florida hay un desempleo por debajo del 3.5% y la economía está pujante. ¿De acuerdo con su experiencia e información, cuál sería la otra cara de esa moneda de aparente prosperidad?

Yo pongo en tela de juicio ese “boom” económico y quiénes han sido los que se han beneficiado. Porque al tiempo que hablamos de un desempleo bajo hay personas que tienen múltiples empleos para lograr sobrevivir. En Florida, de acuerdo con un reporte de United Ways, el 44% de sus habitantes no se pueden sostener con lo que ganan. Trabajan más duro que nunca y no logran cubrir sus gastos. Entonces quién se está beneficiando de esa pujanza. Hoy 36 de los 65 condados de Florida están peor en lo económico de lo que se encontraban en 2007. Mi punto es que cuando hablemos de bienestar económico tenemos que asegurar que sea para todos, no sólo para el 1% de la población. No podemos sobrevivir.

Su oponente ha hablado en repetidas ocasiones sobre el grupo Dream Defenders para calificarlo a usted como un enemigo de las autoridades, un crítico radical de la política internacional de Estados Unidos y del Estado de Israel. ¿Al final de qué se trata la llamada promesa que usted – y también los otros candidatos demócratas de las primarias- le hizo a ese grupo?

La promesa que yo hice fue que no aceptaría dinero para mi campaña de la industria de las prisiones privadas. No creo que ese tipo de cárceles tengan un espacio en el Estado de Florida. Yo quiero desmantelarlas. Pero él [DeSantis] ha utilizado esa promesa para decir que yo no quiero que haya ley y orden en el Estado. Y no hay nada más lejano a la verdad. En mi ciudad [Tallahassee] contratamos nuevos 50 policías, hemos reducido la inseguridad y los delitos al nivel más bajo en cinco años y estamos en el camino de reducirlo al nivel más bajo en 20 años. Esos son hechos y lo hicimos trabajando con las autoridades a las que les dimos buenos salarios, recursos y entrenamiento. Mi oponente puede lanzar toda clase de distracciones porque él nunca ha tenido la responsabilidad de manejar una ciudad.

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