RUI FERREIRA
La muerte de un hombre a manos de la Policía en Miami Beach continúa en la palestra pública, mientras los expertos investigan si el disparo mortal fue justificado o precipitado.
RUI FERREIRA
ESPECIAL
En lo que va de año, suman más de 1.060 las personas que murieron en situaciones trágicas a manos de agentes policiales en Estados Unidos, según el conteo realizado por el periódico The Guardian. Uno de los últimos fue David Winesett, de 51 años, que cayó abatido a plena luz del día en Miami Beach, el pasado sábado 5, por un grupo de policías que afirma no haber logrado dominar a este asaltante de bancos de poca monta, que horas antes había escapado de una casa de cuidado, donde cumplía tres años de probatoria por un delito que cometió antes.
El incidente fue grabado por un transeúnte y el vídeo muestra cómo Winesett amenazaba a los agentes con una navaja de afeitar, que había robado momentos antes en una barbería en Alton Road.
De esta manera sabemos cómo el oficial Philip Elmore disparó su pistola eléctrica, tipo taser, para reducir al individuo, cuando el oficial Fabio Cabrera también disparó y mató a Winesett que, según aseguran las imágenes de un banco, trató de perpetuar un asalto a la entidad bancaria unos minutos antes de su muerte.
Parecía que la conversación que implicaba la requerida negociación iba bien cuando, en determinado momento, suenan los disparos y el hombre, con el cuerpo tatuado hasta el cuello, cae fulminado al suelo.
Según las imágenes grabadas, los disparos mortales parecieron precipitados porque el individuo ya había recibido el impacto de la pistola taser, los dardos eléctricos paralizantes, y se estaba desplomando por eso.
Al parecer, y según recoge la opinión pública, el que disparó el arma de fuego lo hizo llevado por un impulso al escuchar la descarga del taser de su colega.
De cualquier manera, Winesett es una persona que muere a manos de un oficial de la Policía en el sur de la Florida, y esto coloca a nuestros agentes del orden en la palestra de la interrogación.
Hoy el cuerpo de expertos investiga si el oficial Cabrera tenía el dedo puesto en el gatillo, antes de haber decidido disparar. Según el estatuto del cuerpo policíaco de Miami Beach “los oficiales deben mantener el dedo fuera del guardamonte, a no ser que el uso de la fuerza letal esté justificada”.
No obstante, el video grabado por la cámara que Cabrera portaba en su uniforme podría aclarar la situación, pero la Policía aún no ha dado a conocer las imágenes y el incidente continúa bajo una investigación que podría demorar varios meses.
Incremento de violencia
“La violencia policial es algo que ha se ha ido incrementado en Estados Unidos, y la Florida no es un estado aparte en ese sentido. Hubo varias investigaciones estatales y federales que concluyeron que el patrón de violencia es muy agudo”, explicó William Jefferson, un abogado criminalista del área de Washington DC, que suele investigar la conducta policial.
Fuera del sur de la Florida, precisamente en Chicago, la autoridad policiaca investiga la muerte de un joven de 17 años que fue ultimado con 16 disparos. Hace casi dos años, la ciudad de San Luis, en Missouri, la prensa reportó ampliamente la revuelta que duró dos semanas por la muerte de otro joven a manos de un policía que, posteriormente, resultó absuelto. Pero en el ínterin, otras dos personas fallecieron por disparos policiales en diferentes enfrentamientos colaterales.
En noviembre, un policía de Kissimmee, aquí en la Florida, fue suspendido de sus funciones por agredir a un joven de 13 años dentro de la comisaría. El joven continúa hospitalizado por un serio daño físico que afecta a su columna vertebral.
Gastos millonarios en tasers
Como señala el abogado criminalista Jefferson y otras fuentes consultadas por DIARIO LAS AMÉRICAS, llama la atención que la gran mayoría de los departamentos de policía de la grandes urbes estadounidenses solicitaron en los últimos años grandes recursos para enfrentar la violencia y el crimen, y muchos de esos pedidos envuelven gastos de millones de dólares en la compra de pistolas taser, con el objetivo de inmovilizar a un atacante sin la necesidad de herirlo o matarlo.
Sin embargo, parece que en los últimos tiempos la práctica de esa técnica disminuye y los agentes acuden más al disparo directo, en casos que muchas veces pudieran ser resueltos con otros métodos.
“Disparar es siempre más fácil. Pero recordemos que los policías, en muchos de esos escenarios, están nerviosos. A lo mejor el barrio en que se desarrolla el incidente no es el más seguro y el hombre puede sentir algún tipo de temor. Eso es normal”, explicó una fuente del sindicato de Policía del condado Miami-Dade, que pidió mantener su nombre en el anonimato.
La fuente, un oficial de policía con más de una década de experiencia, admitió que ese no fue el caso en Miami Beach.
“No quiero dar ahora una opinión firme, hay que esperar el resultado de las investigaciones. Pero sí me parece que hubo cierta precipitación. Todo fue demasiado rápido”, explicó.
Reglas de abrir fuego
En términos generales, la reglas de abrir fuego, o como se llaman en inglés con la expresión militar Rules of engagement, se basan en la cuarta enmienda de la Constitución del país, que define los derechos del ciudadano frente a la autoridad policial y lo protege de abusos como un allanamiento de morada sin la ejecución de la orden de un juez o un arresto sin causa probable. Este concepto se encuentra reforzado por la décima cuarta enmienda que establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
Según el código legal, los agentes policiales pueden usar toda la fuerza que sea razonablemente necesaria para llevar a cabo un arresto o protegerse a sí mismos de una agresión inminente. Pero cuando tienen que recurrir a un arma de fuego, deben tener un objetivo específico y no pueden disparar en formas que corresponden más a tácticas militares que policiales, como hacer disparos al libre albedrío para asustar o ahuyentar.
Todo esto puede cambiar de un estado a otro, incluso de un condado o municipio a otro, que puede tener sus propias leyes, siempre y cuando no vayan por encima de la Constitución de la nación.
Es así como, al final de la jornada, cada departamento de Policía podría tener sus reglamentos. Incluso las reglas de abrir fuego no son siempre las mismas. En el caso de Miami Beach, sus agentes poseen pistolas taser y la cadena de mando es muy reacia a dar explicaciones.
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