MIAMI.- No es la primera vez que un aspirante a la Presidencia comienza la carrera con buen pie y termina segundo. Corría el año 2000 y las elecciones presidenciales entre George W. Bush y Al Gore parecían decidirse en Florida por un puñado de votos directos.
La noche de las elecciones, el 7 de noviembre de 2000, las cadenas de televisión daban por ganador al candidato demócrata, Gore, tras supuestamente ganar Florida.
Pero unas horas después, cuando sumaron la votación de los condados del norte de la península, tradicionalmente republicanos, el conteo cambió y Bush pasó a primer lugar.
El demócrata incluso llamó al republicano y lo felicitó, pero luego se retractó al saber que la diferencia apenas sumaba 1.784 votos directos. Se imponía, por ley estatal, el recuento de votos.
Recuento
Cuatro días después, el 10 de noviembre, tras el recuento automatizado que exige el estatuto de Florida, la diferencia bajó a 327 votos directos, y también por ley se impuso el conteo manual.
Entonces Florida permitía el recuento manual en al menos tres condados, y Gore optó por Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Volusia.
La boleta era más pequeña, en forma de libro, con páginas que mostraban candidatos y otros asuntos de un lado y el otro, en cuya columna central se perforaban con un pequeño punzón los orificios habilitados para marcar las preferencias.
Y si esto no fuera poco, el equipo de campaña de Gore planteó que la boleta, dada la disposición de los candidatos en un lado y el otro, “pudo haber confundido a seguidores de Gore a votar por candidato Pat Buchanan” del Partido Reformista.
El cómputo manual demoró y dado que la ley pedía en aquel tiempo entregar el resultado antes de las 5 pm del 14 de noviembre, Gore pidió una prórroga, mientras Bush solicitó parar el recuento.
A grandes rasgos, ese mismo día, cuando el resultado arrojó apenas 537 votos a favor de Bush, un juez falló que otro recuento manual “podría ser posible”. Y así fue ordenado por la Corte Suprema estatal.
Sin embargo, Bush llevó el asunto a la Corte Suprema de la nación y esta ordenó al tribunal estatal clarificar las razones del nuevo recuento.
Finalmente, Bush, con el apoyo del Congreso estatal, obtuvo los 25 votos electorales que Florida ostentaba entonces. El resultado final fue 271 votos para Bush y 266 para Gore.
La historia del país recoge aquella votación como la más reñida, con un porcentaje de diferencia de 0.009%. La mayor parte de la reducción en el recuento provino del condado Miami-Dade.
Años después
A partir de entonces, Florida se vio presionada para reformar su sistema de votación. El uso de las célebres boletas tipo ‘mariposa’, que fueron asociadas con una cantidad de votos nulos, ya que las perforaciones atascaban las máquinas lectoras en algunos casos; fue reemplazado por votos digitales y más tarde por boletas de papel que son ‘leídas’ por escáneres.
Criticado por unos y defendido por otros, el entonces gobernador de Florida Jeb Bush, hermano del electo presidente en el 2000, recordó que el estado “no tenía una metodología uniforme para determinar qué contaba como un voto o métodos fáciles para discernir la intención de los votantes”.
Hoy, 20 años después, Florida cuenta con un sistema electoral que, hasta la fecha, permite contabilizar los votos y certificar el ganador en pocas horas.
“Este año, lo hemos vuelto a hacer bien, todos deberíamos estar extremadamente orgullosos por el impecable trabajo en este ciclo electoral, a pesar del intenso fervor partidista y de una pandemia mundial”, señaló Al Cárdenas, expresidente del Partido Republicano en Florida, en una columna de opinión para Tampa Bay Times.
Y añadió: “Si bien el resultado podría decepcionar a quienes votaron por los que perdieron, todos los votos en Florida se tabularon rápidamente y sin ningún problema casi inmediatamente después del cierre de las urnas”.