MIAMI.- De acuerdo con las encuestas, y también por los recursos financieros de cada precandidato, las primarias demócratas en el distrito 27 se decantarían por dos líderes muy distintos: David Richardson y Donna Shalala.

Richardson, nacido en Texas pero hijo adoptivo de la Florida (su familia se mudó a Orlando cuando él tenía diez años), cuenta en este momento con donaciones de campaña por un valor de $1,437,259.71, de acuerdo con documentos oficiales. Su competidora, Donna Shalala, ha recibido recursos por $1,173,549.53. La expresidenta de la Universidad de Miami encabeza las encuestas y Richardson está en segundo lugar.

Sin embargo, como lo dijo en entrevista para DIARIO LAS AMERICAS, él está seguro de que al distrito 27 no sólo llegará la ola azul sino la progresista. Cree, de todas maneras, que sería “tonto hacer como si Shalala no existiera. Por el contrario, me la tomo muy en serio”.

Para él, como para los otros precandidatos, la irrupción de esa candidatura los tomó por sorpresa. “Cuando Ileana Ros-Lehtinen anunció que no se presentaba a la reelección, el nombre de Donna Shalala ni siquiera se mencionaba.

Ahora es objetivo de la campaña de Richardson, con publicidad negativa que está apareciendo en varios canales de televisión.

Uno de los ejes de ataque es el tema de la salud.

Para el representante estatal, es uno de los grandes tópicos que preocupa al distrito por el que compite en este ciclo electoral. Desde su perspectiva, “La salud es el 18-19% del producto interno bruto. Gastamos más dinero por persona que en cualquier otra parte del mundo. Tenemos que cambiar eso. En la última legislatura presenté un proyecto de ley al respecto. Sabía que a los republicanos no les gustaba para nada de ese proyecto, pero al presentarlo hubo mucha gente que habló de eso”.

Según Richardson, la precandidata Shalala nunca estará de acuerdo con él en un Medicaid para todos y un sistema de salud universal. “Ella, apenas salió del Departamento de Salud [en el que estuvo durante los ocho años de la presidencia de Bill Clinton] trabajó para United Healthcare”.

Uno de ellos

Richardson considera que su historia se parece mucho a la de cualquier residente del distrito 27.

En la primera elección al Congreso de Florida, ganó con el 66% del voto hispano. “Tengo la capacidad de conectarme con la gente de una manera muy real”, señaló.

Viene de una familia de bajos recursos, su madre tuvo que dejar la escuela cuando cursaba el octavo grado para ponerse a trabajar. “Crecí en una familia con dificultades económicas, en una casa de 100 pies cuadrados, fui el primero de mi familia en ir a la universidad, fue difícil costeármela, tuve una beca Pell [dinero que da el gobierno para estudiantes de bajos recursos]. Cuando era adolescente se hablaba del sueño americano como la posibilidad de sobresalir y mejorar su situación, cuando su familia no tiene apellidos ni recursos. Yo he vivido ese sueño”.

Al respecto, señaló que tuvo “una gran educación, trabajé en el Pentágono como auditor, después fui contratado por una firma consultora y más tarde inicié mi pequeña empresa”.

Recordó que a última hora decidió postularse por el distrito 113, en 2012, y se retiró de su vida como empresario. “Creo que he podido ayudar a mucha gente. Sé que lo puedo hacer en Washington de la misma manera que lo he hecho en Tallahassee”, subrayó.

Armas

Otro de los temas que Richardson considera clave es el de control de armas.

“La gente quiere de verdad que se haga algo en el Congreso relacionado con la violencia con las armas. Yo quiero prohibir los rifles de asalto, también que haya revisión universal de antecedentes y cerrar los vacíos que existen en las ferias de armas”, acotó.

Este sin duda puede ser un tema para las primarias demócratas, pero considera que para las elecciones generales puede tener fuerza dentro de algunos republicanos y, sobre todo, dentro de los electores sin afiliación política.

Para afirmar lo anterior se basa en las estadísticas de su distrito. “Más y más gente se está registrando como independiente, sin afiliación política. Del 70 al 75% de esas personas votarían por demócratas. El distrito es muy progresistas, pero lo es más en los últimos dos años”.

Por esa razón plantea, por ejemplo, que una manera para ir cerrando la desigualdad de ingresos es el apoyo a que el salario mínimo sea de $15 la hora. “Eso, tarde o temprano, tendrá que implementarse”, puntualizó.

En cuanto al tema del transporte, ve con preocupación que cada vez más trabajadores gastan gran parte de sus ingresos para trasladarse a las empresas donde laboran. “Para una ciudad como Miami no existe un buen sistema de transporte público”.

Como congresista ha recibido información del Smart Plan por parte de funcionarios del condado Miami-Dade, porque quieren su voto y apoyo sobre todo cuando se trata de la financiación de las diferentes rutas.

Richardson considera un error que el gobierno federal no participe más en la construcción de infraestructura de transporte. “Hace 30 o 40 años el participaba con un 40%. Ahora es un 10%”, precisó.

Desde su perspectiva, Washington debe ayudar más a que las comunidades puedan tener sistemas de transporte eficientes.

El juego migratorio

“Trump está jugando con la vida de la gente, como en el tema del TPS” [estatus migratorio temporal], denunció Richardson. “He apoyado desde siempre a los ‘dreamers’. El presidente ha jugado con estos jóvenes para tener su proyecto de ley que busca construir el muro”, añadió.

Pero este precandidato no fue igual de contundente cuando se le pidió su opinión ante la idea de que demócratas y republicanos han jugado con el tema migratorio, incluso el presidente Obama, cuando prometió que habría reforma migratoria en su primera administración.

“El tema se ha postergado muchas veces”, respondió.

 

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