MIAMI.- Algunos analistas dicen que la entrada de la precandidata demócrata Donna Shalala a la competencia por el codiciado distrito 27 cambia por completo el panorama electoral, por lo menos, del Partido Demócrata.

“Su candidatura atrae más la atención nacional. Eso es bueno”, indicó el precandidato demócrata por el mismo distrito y comisionado de la Ciudad de Miami, Ken Russell. Y añadió: “Lo que sí creo es que hay que luchar por el futuro y el cambio. Necesitamos una nueva generación de hombres y mujeres que lleguen a Washington. Estoy muy contento de representar ese cambio”.

Shalala fue durante 14 años la presidenta de la Universidad de Miami (UM). Después dirigió por corto tiempo la fundación Clinton, tarea interrumpida porque la precandidata sufrió un accidente cerebrovascular.

También fue secretaria del Departamento de Salud de Estados Unidos durante los ocho años de la presidencia de Bill Clinton.

Su paso por UM no estuvo exento de momentos difíciles que generaron críticas, como una huelga de los trabajadores de la limpieza -que laboraban para una empresa contratada por UM-. El episodio duró nueve semanas y creó tensiones entre la presidenta de esa institución de educación superior de Coral Gables, los profesores y los estudiantes.

“Eso es lo que me hace una buena candidata, porque no les tengo miedo a los críticos”, enfatizó Shalala en entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS. “Si usted ha presidido grandes organizaciones, atrae críticos. Cada posición que he tenido ha hecho a la institución mejor. Todo el mundo en Miami podría decir que UM es una institución más fuerte e hizo grandes contribuciones a nuestras comunidades”, precisó.

Reconoció que el enfrentamiento laboral que hubo durante su presidencia en UM fue “amargo”. Recalcó que defiende a los sindicatos y que durante muchos años ha tenido estrechas vínculos con los más grandes de Estados Unidos. “Creo que a los trabajadores les va mejor cuando se sindicalizan”.

Alejada de la realidad

Kristen Rosen González, comisionada de Miami Beach y otra de las precandidatas demócratas por el distrito que durante mucho tiempo fue feudo electoral del Partido Republicano con Ileana Ros-Lehtinen, criticó la candidatura de Shalala por provenir de una persona sin contacto con la realidad de todos los días: “Una cosa es ser elegida por una junta directiva y otra por el pueblo. Ella gana un millón de dólares al año, qué puede tener en común con la gente. No sabe lo que es hacer una campaña, no conoce al electorado”.

Shalala sonrió al mencionarle lo que sus críticos consideran su falta de conexión con la gente y, además, su supuesto desconocimiento del distrito que aspira a representar en la Cámara Federal.

“¿Cómo alguien que ha estado toda su vida con la gente joven puede no entender lo que pasa a su alrededor?”, se preguntó. “He trabajado en esta comunidad, conozco a la gente de bajos ingresos. Una de las cosas que hice posible fue dar 10 millones de dólares para la clínica Jefferson Reeves, en Overtown. También trabajé con nuestra Facultad de Medicina, en UM, para asegurarme, después del terremoto en Haití, que fuéramos con los médicos de la universidad. En cada rincón de Miami he hecho contribuciones a través de UM o personales ya sea con mi tiempo o con dinero. La gente me conoce, no solo por la universidad sino por las cosas que he hecho”, enfatizó.

A pesar de la pugnacidad que se ha dado en las últimas campañas políticas en el Condado Miami-Dade, repletas de propaganda negativa, Shalala quiere que los demócratas no se destrocen los unos a los otros en las primarias.

“Tenemos que hacer una campaña positiva, nuestro país se lo merece.

El pueblo de Miami necesita una esperanza. Necesita representantes con una actitud positiva”, recalcó.

Al respecto puntualizó en que “necesitamos una esperanza para que haya una reforma migratoria, para darles a los jóvenes oportunidades en nuestras escuelas públicas, que todo el mundo tenga un plan de salud, necesitamos gente que luche por el pueblo”.

Su historia

Shalala, nacida en Cleveland, Ohio, hace 77 años, hizo su doctorado en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York. Fue profesora en la Universidad de Columbia y tuvo un cargo directivo en la Universidad de Winsconsin-Madison.

“Soy la nieta de inmigrantes, mis abuelos llegaron de Líbano. Mi abuela fue rechazada como asilada y entró por la frontera con México. Hay Shalala en Cuba, en Brasil. Mis parientes cubanos llegaron aquí hace 10 años y los ayudé a establecerse”, recordó.

A Shalala, por obvias razones, la identifican como una persona muy cercana a los Clinton. Dijo con orgullo que los conoce desde antes de que se casaran: “Son amigos personales, no sólo profesionales”, acotó.

Aclaró que “no necesito la maquinaria de los Clinton. Tengo la maquinaria Shalala, eso significa que tengo mi propia organización, mis propios contactos, cientos de estudiantes que se graduaron en UM y otros amigos en la comunidad”.

Los temas de su campaña, como el del resto de sus oponentes en el Partido Demócrata, giran alrededor del medio ambiente, la generación de empleo, salarios dignos, acceso a un plan de salud y el control de armas, un tema que no aparece en su video promocional.

Al respecto, dijo que venía de una familia de cazadores. “Ahí había rifles de caza, no armas de asalto. Éstas no las debemos permitir, tampoco material militar al que puedan tener acceso los civiles. No hay nada más importante que la seguridad de nuestros niños”.

Tallahassee

Otro factor podría cambiar por completo el panorama en la carrera por el distrito 27, es decir, las candidaturas.

Por cuenta de una decisión legislativa en Tallahassee, tres de los precandidatos demócratas (y uno republicano) tendrían que renunciar a sus escaños correspondientes, o a la candidatura a la Cámara Federal.

Russell cree que esa ley tiene nombre propio: es contra José Javier Rodríguez. “La utilizarían los republicanos como una herramienta para balancear la correlación de fuerzas en el Congreso Estatal. Buscan que el distrito de Rodriguez, el 37, quede en manos republicanas”.

A pesar de eso, estaría dispuesto a cumplir con lo que diga el estado. “Pero creo que ha debido afectar a la gente en el futuro. Está apuntando al presente y al proceso electoral presente”, puntualizó.

Rodriguez dijo a DIARIO LAS AMERICAS que él votó por esa ley porque era para corregir una política en principio correcta, pero que hace más de 10 años se hizo en contra de Charlie Crist [exgobernador de Florida y representante a la Cámara por el distrito 13 de Florida]. “Ahora están corrigiendo la ley que tiene que aplicar a todo el mundo, no a un partido u otro”.

Estaría dispuesto a renunciar y a preparar un candidato demócrata competitivo que lo reemplace en su distrito.

González sí estaría dispuesta a presentar una demanda contra esa ley porque considera que es una intromisión de la rama legislativa en el proceso electoral. “Llevo un año haciendo campaña, antes de renunciar voy a pelear en la corte. Juré cumplir las reglas. Tallahassee no puede cambiar en la mitad de mi término de cuatro años”.

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