sábado 16  de  mayo 2026
EDICIÓN ANIVERSARIO

Los Curbelo, bajo la sombra segura de la familia

La vocación del congresista Carlos Curbelo es la política, pero no le viene por sangre o influencia familiar. Su padre llegó como refugiado de Cuba, y empezó a rehacer su vida en Nueva York en una época en que la única ayuda era la fe. Ahora, más de medio siglo después, Curbelo quiere que sus hijas, como él lo hizo, tomen su propio camino bajo la sombra segura de la familia 

 

“A veces digo que soy marielito porque llegué en 1980”, cuenta Carlos Curbelo, quien nació el primero de marzo de ese año, un mes antes de que se desatara la oleada de refugiados que llegó a las costas de la Florida, procedente del Puerto del Mariel, en Cuba.

Ni Carlos, quien fue gerente de circulación de DIARIO LAS AMÉRICAS, ni Teresita, los padres del hoy congresista republicano por el distrito 26, se habrían imaginado, cuando se casaron en Miami, en el mes de octubre de 1971, que tendrían un hijo que se convertiría en líder político de su partido, y que llegaría a una de las más altas posiciones que ofrece la democracia estadounidense, como es la de ocupar una curul en el Congreso de Washington DC.

“Es algo muy personal que Dios puso en mi camino”, subraya el congresista, para señalar que no viene de una familia de políticos ni recoge una tradición, como sí pudiera pasar con otras dinastías del sur de la Florida, de origen cubano, que han tenido cargos de representación popular. “Él nació político”, expresa la madre de Curbelo. “Siempre tuvo vocación para eso”, complementa su padre.

Durante 13 años, entre 1961 y 1974, su abuelo fue preso político del régimen castrista. Fue liberado porque padecía Parkinson. Curbelo tiene un recuerdo muy lejano de él.  Sabe del suplicio de un hombre que  siguió la carrera militar a finales de los años 30, en La Habana, por las historias de su padre, quien en 1962,  a los 21 años y con su hermano menor, de 12,  llegó a Estados Unidos como refugiado. 

Pero la Cuba del congresista Curbelo está hecha de anécdotas, de recuerdos de sus mayores sobre una isla que ya no existe.

Se graduó del colegio jesuita de Belén, en Miami. Es de una acerada formación católica como la de sus padres y, por lo tanto,  el concepto de familia es principio y fin de todo.

Desde que uno de sus miembros decidió subirse a la locomotora frenética del poder político de Washington, la familia Curbelo pareciera vivir de una manera más intensa. Cada momento en que el congresista está en la casa de Miami lo aprovecha para estar con sus hijas,  su esposa Cecilia y sus padres.

Según recuerda, también él es producto de un cálido entorno familiar que ha sido la condición principal para poder volar lo más alto que le han permitido su vida aún joven y sus ambiciones.

LEA TAMBIÉN:

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar