domingo 26  de  julio 2026
EL JARRÓN CHINO

La SIP, más necesaria que nunca

En el Hotel W estaremos hablando hasta el próximo martes sobre estrategias de contenido y publicidad digitales, de cómo cautivar a las audiencias locales

Por MANUEL AGUILERA

En Santiago de Chile se respira estos días periodismo en estado puro.  Allí, desde el viernes, se está celebrando la 70ma. Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa. Editores, directores, expertos de la región dialogamos y discutimos sobre el futuro de la prensa con la pasión y la tensión consecuente de lo mucho que nos jugamos los próximos años.

En el Hotel W estaremos hablando hasta el próximo martes sobre estrategias de contenido y publicidad digitales, de cómo cautivar a las audiencias locales. También estudiamos casos de éxito y de los proyectos editoriales que han triunfado en la generación de nuevas audiencias. Ideas para encarar un futuro en el que también necesitamos gestionar más eficazmente, maximizando los recursos para tener los contenidos de mayor calidad con los mínimos costes.

Cuando regrese de Santiago a Miami, me gustaría llevar en mi maleta, además de algún regalito para mis pequeños,  la buena onda de que el sector de la prensa tiene espacio para la transformación. Ojalá dejemos atrás los pronósticos apocalípticos y avancemos en la construcción de un modelo de negocio de futuro en el que las ediciones impresas encuentren el papel que les corresponda.

Pero hay una discusión que se está desarrollando en Santiago que me interesa especialmente: el Panel de la Libertad de Prensa y su Relatoría de Libertad de Expresión.

Según cuenta la propia SIP, “entre sus funciones están velar y denunciar atropellos a la libertad de expresión;  la promoción de iniciativas de ley que validen el ejercicio de este derecho y la elaboración de detallados informes sobre sobre su desempeño en el hemisferio. La Relatoría Especial se ha convertido en uno de los entes más críticos y más atacados por quienes no respetan este derecho humano fundamental”.

Una democracia no es tal sin una prensa libre. Un régimen de libertades no sólo se sustenta en el hecho de votar en una urna cada cierto tiempo. El poder siempre ha tenido una relación tensa con los medios y así debe ser para que éstos mantengan su papel de controladores de los excesos de los gobiernos.

El problema es que en algunos países de América Latina es un hecho que se ha declarado una sofisticada guerra hacia los periódicos, radios y televisiones. Correa y Maduro ya son maestros. El uno con su persecución judicial y sus reformas legislativas amparado en que, según él, “la información en un bien de interés público”. Lo único que busca es amedrentar y censurar a los periodistas. Maduro promueve y decreta la venta de los medios críticos a empresarios afines al igual que Evo Morales, que en los últimos años consiguió que tanto el diario La Razón como la Red de Productores Asociados de Televisión cambiaran a manos amigas de su Gobierno. Ahora, el recién reelegido presidente afirmó que los medios de comunicación Erbol y Fides son sus “primeros enemigos” porque son administrados por la Iglesia Católica. 

Hacen mucha falta la SIP y reuniones como la de Santiago. 

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