MIAMI.-ILIANA LAVASTIDA Y JESÚS HERNÁNDEZ

Martha Beatriz Roque, la única mujer del grupo de los 75 opositores arrestados en la llamada Primavera Negra de 2003, señala que la estrategia del presidente Barack Obama hacia Cuba en estos momentos lo único que conseguirá es legitimar al régimen de Raúl Castro en lugar de empoderar al pueblo y asegura que la oposición está obligada a redefinir sus objetivos y estrategias para hacerse efectiva.

En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la connotada opositora que en estos momentos realiza labores comunitarias en las barriadas capitalinas más pobres asegura que  la deformación del ser social en su país es la mayor preocupación para alcanzar a recuperar la democracia.

-Tras casi 13 años de espera, ahora recibe permiso para viajar ¿Le dieron alguna explicación?

Las autoridades me dijeron que podía viajar al extranjero. Pregunté si puedo regresar a Cuba y me contestaron “una vez puede salir y regresar”. En Cuba quedamos 11 personas del grupo de los 75. Todos estamos en un limbo jurídico que se llama licencia extrapenal. Es un limbo jurídico porque según está establecido, la licencia extrapenal dura un año. Pasado este tiempo te debes someter a un examen médico porque se supone que la licencia extrapenal te la dan por problemas médicos, como fue mi caso porque yo me infarté en prisión, aunque ellos lo negaron.

El domingo 21 de febrero me llevaron una citación oficial de inmigración a mi casa. Me llamó la atención y me probó una vez más que la seguridad del estado nos sigue, porque yo me mudé para esa casa el 30 de enero y todavía ni siquiera había cambiado la dirección en el carnet de identidad, sin embargo ellos me tenían localizada.

De los once exprisioneros con licencia extrapenal el Gobierno sólo le otorgó el permiso de viaje a siete y que se trataba de algo excepcional, una orden del Gobierno cubano. Asumo que se trata de una atención con [el presidente Barack] Obama que visitará Cuba en marzo y los representantes de la Unión Europea que por esos días estaban visitando La Habana.

Además de la agilidad con la que pude tramitar mi  viaje  a pesar de la burocracia en Cuba, también debo decir que estoy muy agradecida de la forma en que me trataron en la embajada estadounidense en La Habana, con una deferencia total porque fui atendida personalmente por el cónsul general. Me dieron dos visados, uno por una vez y otro por cinco años.

El miércoles tenía todo en mis manos para viajar y decidí el jueves irme a la lista de espera del aeropuerto, para mi asombro cuando llegué me dijeron que no tenía problemas, me preguntaron en qué vuelo quería viajar. Todo se facilitó, no trascurrieron diez días desde que recibí la autorización para que yo pudiera viajar.

-Su viaje al exterior coincide con la visita del presidente Obama a Cuba. ¿Es una coincidencia o una estrategia del Gobierno cubano para que usted no forme parte de la oposición que se reunirá con él?

El día que se anunció la visita de Obama a Cuba, [el embajador] Jeffrey De Laurentis nos reunió y pensamos que lo que estuvimos en esa reunión estamos al menos propuestos para reunirnos con el presidente Obama. No obstante, yo aspiro a conversar con Obama antes que él vaya a Cuba, sé que es difícil pero no imposible.

-¿Ha cambiado la situación de la oposición luego de que se les ha permitido viajar y posterior al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba?

Si el régimen cubano se hubiera percatado del daño que le ha hecho a la oposición interna, concediéndole la posibilidad de salir del país, lo habría autorizado antes. Hay organizaciones que se han perdido porque los jefes pasan tanto tiempo aquí en Miami que no atienden sus organizaciones.  Para la oposición esto ha sido muy negativo, muchas cosas se han desmembrado.

En cuanto a la represión de los opositores tengo una idea un poco particular. Yo por ejemplo me siento un muerto social, es la palabra que puedo emplear para describirte mi estado personal y el de otros disidentes. La Policía Política te va aislando completamente de forma tal que un momento determinado te sientes un cadáver, es lo que hace el régimen, es su objetivo principal. Cuando los opositores tomamos la decisión de enfrentarnos al régimen sabemos que vamos a ser perseguidos, golpeados y encarcelados. Yo sufro de dolores e inflamaciones en mi brazo izquierdo producto de los golpes que he recibido. Pero creo que el pueblo sufre mucho más. El pueblo de Cuba en general disiente pero se pliega a las órdenes del régimen. Nosotros somos tal vez un poco más valientes al convertirnos en opositores, pero hay que tener presente que el pueblo está muy reprimido en todos los sentidos, económica, social, política y hasta culturalmente porque la cultura que le trasladan al pueblo, es la que el régimen desea, por ejemplo esa música grosera que se difunde en radio y televisión, con letras que contienen palabras obscenas y son una negación de la cultura. Es la cultura de la vulgaridad que influye en la ética social.

-¿Qué cree que busca el régimen con la promoción de esta deformación cultural?

En todo sentido, el régimen promueve la discriminación contra el pueblo, esa es una forma de discriminar y dividir a las familias, promoviendo esa vulgaridad que logra penetrar el núcleo familiar. Como disidente pienso que lo que nos hacen a nosotros no es nada comparado con lo que le hacen al pueblo, nosotros sólo somos la punta de lanza.

Soy partidaria de que hay que estar vigilando la represión de todo el pueblo, no sólo la de los disidentes. Hay que denunciar las violaciones de los derechos humanos al pueblo, no sólo a los opositores. Que si hubo 2.500 arrestos a opositores, yo pregunto cuántos arrestos diarios hay en el país de personas desconocidas que no son reportadas. Cuántos van a prisión por peligrosidad pre delictiva, sin haber cometido un delito, simplemente porque el jefe del sector considera que es un potencial delincuente y lo manda  la cárcel por cuatro años. Todo eso forma parte del sufrimiento diario del pueblo.

A Miami yo vine a decir lo que pienso y no lo que la gente quiere oír. Reconozco que algunos disidentes toman ese camino para abandonar el país como refugiados políticos, pero de forma general el que entra a la oposición sabe que va a ser reprimido.

-¿Cómo percibe el pueblo cubano y la oposición el acercamiento entre los dos gobiernos?

El presidente Obama ha dicho  en sus discursos que hay que empoderar al pueblo de Cuba. Pero yo digo que no podemos empoderar a un pueblo esclavo. Si un inversionista llega a Cuba se tiene que someter a la cartera de inversiones, pero además tendrá que trabajar con quienes el Gobierno decida y no con el personal de confianza del inversionista. No es llegar e invertir dinero para abrir un negocio que daría fuerza al pueblo. Primero surgió la esperanza el 17 de diciembre de 2014, cuando anunciaron el restablecimiento de las relaciones. Pero esa esperanza murió. La prueba de que esa esperanza murió es que el pueblo se está yendo de Cuba cada vez más. Hoy se va más gente que en cualquier otra época, sobre todo ahora que permiten vender las propiedades personales, que son pocas, y salir del país con dinero.

Sin embargo, el cubano que emigra ahora no es el cubano que vino aquí hace algunos años, que tenía una formación ética. Eso se ha destruido en Cuba. Pienso que cuando volvamos a la democracia, lo más difícil no va a ser construir edificios ni arreglar la economía, lo más difícil va a ser el problema social, recuperar la moral que se ha perdido en casi todos los elementos de la sociedad. El cubano era trabajador, emprendedor, y Miami es ejemplo de ello. Pero por todos los medios el régimen ha trabajado para rebajarles la moral a las personas. Por ejemplo en Cuba no hay servicios sanitarios y usted puede encontrarse a un hombre o una mujer en las calles haciendo sus necesidades. En mi opinión el mayor daño que ha tenido la sociedad bajo este régimen, es el daño moral. Por eso la influencia que tuvo Estados Unidos con la llegada de gente que vino de nuestro país hace años atrás no es la influencia que va a tener ahora. El socialismo que existe en Cuba ha deformado al ser social, debe ser el objeto de preocupación mayor para restaurar la democracia.

-¿Por qué cree que existe enemistad entre los propios opositores, por qué hay tantos que no se llevan bien entre sí?

La oposición interna tiene varios enemigos: la seguridad del estado cubano y los agentes que les infiltra; al exilio que a veces hace cosas horribles con algunos opositores, a veces eleva a algunos opositores y otra los deja caer, ha sido así regularmente. Hay figuras de la oposición interna de las que no se oye ni hablar. Otro elemento negativo es el afán grande de protagonismo que está vinculado al modus vivendi. Todos estos elementos influyen negativamente cada vez que se ha tratado de conseguir algún tipo de unión.

No puedo generalizar de toda la oposición, pero la más antigua era una oposición con preparación académica, intelectuales que habíamos escrito libros. Sin embargo, en estos momentos, si se produce un vacío de poder en Cuba y hay que escoger entre los opositores para llenar ese vacío, a quién escogeríamos porque hay algunos opositores que desconocen cuántas provincias y municipios tiene Cuba, cuándo se escribió la Constitución y cuándo se modificó. No les ha interesado este tipo de problema, se han preocupado por combatir a la seguridad del estado y no al régimen porque para eso hay que prepararse intelectualmente.

-¿Cuál es el escenario político más previsible en Cuba en el caso que desaparezca la figura de Raúl Castro?

La herencia política del Gobierno. En estos momentos existe el Consejo para Seguridad Nacional que preside Alejandro Castro [hijo de Raúl Castro]. En Cuba existe un Gobierno paralelo que tiene bajo su mando, sin ser una institución, las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior, el de Relaciones Exteriores y la Colaboración Económica. Esos cuatro ministerios, los más poderosos, los dirige él. Es un subgrupo dentro del estado cubano. El otro subgrupo lo dirige el exesposo de Deborah Castro Espín [hija de Raúl Castro y Vilma Espín], que tiene toda la parte de la economía, la inversión y las relaciones con los extranjeros. Ahora viene el Congreso del Partido Comunista y estoy segura que estos dos personajes ingresarán en el Comité Central como ingresó Deborah en el Parlamento y así irán combinando estas fuerzas para en su totalidad, seguir acaparando la institucionalidad en Cuba. Llevo 27 años en la oposición y veo que esto es muy difícil, pero tengo el convencimiento total de que únicamente el pueblo de Cuba va a resolver este problema. No Obama, ni las relaciones con EEUU van a resolver nada. ¿Cómo puede Obama pensar que se puede trasladar la semilla del capitalismo a un país donde la Constitución dice que el socialismo es irreversible? Lo único que se puede hacer ahora en Cuba [con lo que está haciendo EEUU] es empoderar al régimen, dándole legitimidad al sistema. Amo mi pueblo y pienso que el cubano tiene que en un momento determinado reaccionar, tengo esa fe.

-¿Qué tendría que pasar en Cuba para que haya una reacción del pueblo?

Primero, la oposición tiene que cambiar su línea de trabajo. Hay que reclamar por las cosas que se identifica el pueblo que no sabe ni lo qué son los derechos humanos. Los reclamos tienen que ser por las cosas que les afectan cotidianamente, si los convocas a eso, en algún momento encontraremos apoyo, pero en ese sentido la oposición no ha sido inteligente y la crítica me concierne a mí también porque el pueblo necesita una representatividad que no hemos logrado. El pueblo no se siente representado ni por el régimen y para nada por la oposición. Hay que revisar nuestro trabajo, conocer el país y sus leyes, y pasar de la línea de enfrentar a la seguridad del estado a ser los verdaderos líderes del pueblo.

-¿Cuál es la situación económica actual del país?

Es un desastre, un fracaso en todos los sentidos. Este año estamos haciendo la zafra azucarera más baja que ha tenido Cuba desde la época de la colonia cuando se hacía con trapiches.

La contabilidad en Cuba es negativa totalmente, no hay productividad del trabajo, mientras las capas que se han acomodado en un estrato social privilegiado tratan de aumentar su capital. Esa es una de las razones por las que el régimen no se deshace de la doble moneda. En Cuba hay una pobreza extrema.

-¿Qué queda en Cuba del espíritu de los primeros integrantes del movimiento opositor?

La Patria es de todos se escribió en 1997 se dio a conocer el 20 de junio de ese año. En estos momentos tiene la misma vigencia porque es un documento para el cual el régimen no ha modificado nada. De ese documento, los cuatro que la escribimos estamos en Cuba, ninguno se ha ido, Félix Antonio Bonne Carcassés, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano y yo. Los que lo hicimos estuvimos luchando todo el tiempo para remover lo que estaba sucediendo. Este documento se escribió después de Concilio Cubano que cumplió 20 años y de este último, con excepción de Oswaldo Payá, desafortunadamente fallecido o asesinado y de Gustavo Arcos Bergnes que también falleció, los otros que formamos parte del grupo de apoyo de Concilio Cubano, todos estamos en Cuba y esa idea de unidad se mantiene y el deseo de ser partícipes de llegar a alcanzar la democracia.

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