jueves 23  de  julio 2026
CAMILA MENDOZA

“Miguelito el Flaco”: El que no ríe, pierde

Nos reunimos para hablar de su nueva comedia Se infiel y no mires con quien, obra presentada en el Teatro Trail en la que Miguel da vida a Lucas Parker, un casanova sin remedio que por todos los medios intenta consumar sus planes eróticos 

Por UN CAFÉ CON CAMILA

@camila_mendoza

Pocos son los que evitan sonreír cuando lo ven sentado a las afueras de Starbucks, en Doral. Y es que al Flaco no hay personaje televisivo que se le compare. Desde que comienza hasta que termina nuestro dialogo él es pura alegría, y en una especie de recreo aporta su jugosa cuota talento echando mano a las gracias y desgracias de su vida.

Nos reunimos para hablar de su nueva comedia Se infiel y no mires con quien, obra presentada en el Teatro Trail en la que Miguel da vida a Lucas Parker, un casanova sin remedio que por todos los medios intenta consumar sus planes eróticos.

“Es maravilloso poder interpretar roles tan disímiles a la realidad de un hombre ¿Qué podemos saber nosotros de infidelidad? Yo tuve que comenzar a observar mi entorno para nutrir un personaje tan lejano. Es un proceso muy interesante”,  me dice en tono serio.

A los pocos minutos, ambos soltamos una carcajada.

“No… Mira, es una obra muy divertida que va tejiendo situaciones enredadas que hacen reír mucho al público”, comenta sobre la pieza en la que comparte las escenas con Carlos Yustis, Judith González, Carlos Marrero ‘Pillín’, Gloria Ordoñez, entre otros comediantes.

Del Flaco se sabe mucho, de Miguel González poco. El actor llegó a Miami en 1991 pero debieron pasar siete años para que pudiese abrirse la primera puerta que impulsó el despegue de su carrera. Esa oportunidad llegó de la mano de la radio, en el recordado Vacilón de la Mañana. Tanto fue el éxito que alcanzó El Flaco en este espacio que dos años más tarde entró a la televisión a conducir El Mikimbín de Miami, transmitido por America TeVé.

“Al principio me tocó pagar el ‘fee’ de entrada, como a todos. Trabajé en una carpintería haciendo gabinetes y poco a poco fui reuniendo dinero para montar mis primeros espectáculos. Hoy le doy gracias a Dios porque he cumplido todos mis sueños”.

Ganador de un Premio Emmy en 2007, como mejor talento y conducción en cámara, El Flaco ha mutado. Hoy le es menos relevante la farándula y parece estar más preocupado por la política y la contingencia local.

“Chica, el humor es algo muy serio. Hacer llorar es fácil pero hacer reír es algo muy difícil. La comedia tiene su tiempo, su horario y su lugar. Yo pienso que ser comediante es un talento con el que se nace y existe una responsabilidad social con el público y con alegrarles un poco la vida, que está tan dura”.

De su cuello cuelga San Lázaro. El Flaco acaricia su imagen cuando habla de su familia. “Yo creo mucho en mi viejo”, me dice mientras me cuenta que tiene la suerte de celebrar 15 años de feliz matrimonio y disfrutar de lo que él denomina “la mesa de dominó”, es decir, sus cuatro hijos.

“Creo que soy un buen padre y esposo. En la casa me gusta que todos estén felices, por eso cuando veo un poquito de tensión suelto un chiste ¡y a reír todo el mundo!”.

¿Tanto así?, le pregunto.

“¡Claro! Trato de ser la alegría hecha persona. Desde niño fui así y hoy que tengo 50 años, más el tax, sigo igual".

¿Más el tax?

“Es que creo que ya voy por los 53”, y ríe.

¿Crees que un humorista tenga la responsabilidad de estar siempre de buen humor?

“Puede ser... Pero lo que creo es que uno siempre debe pensar positivo, porque las cosas negativas llegan solas. Creo que en esta vida no hay que angustiarse y caminar con flow, pero siempre siguiendo el camino correcto”.

Se infiel y no mires con quien se presenta en el Teatro Trail, viernes y domingos,  a las 8 p.m., sábado a las 10:30pm. 

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