miércoles 22  de  julio 2026
ANÁLISIS

No podemos permitir que China (ni nadie) invada nuestras elecciones

Es hora de aprobar la Ley SAVE America

Por Joe Gruters

El jueves por la noche, el Presidente Trump confirmó lo que el estadounidense promedio ha sospechado durante años: nuestras elecciones no son tan seguras como Washington D. C. nos ha hecho creer.

Desclasificó información de inteligencia que demuestra que China obtuvo los datos de 220 millones de votantes estadounidenses —nombres, direcciones y afiliaciones políticas— y asignó una unidad específica para explotar dicha información. Divulgó evaluaciones que prueban que nuestro propio gobierno sabía desde hace mucho tiempo que nuestras máquinas de votación y sistemas de recuento de votos eran vulnerables a ataques de Rusia, China, Irán y Corea del Norte, y ocultó esa información. Además, el Departamento de Seguridad Nacional detectó a más de un cuarto de millón de personas que no son ciudadanas y están registradas para votar en elecciones federales.

La situación es aún peor. La CIA obtuvo informes que revelan que el régimen de Maduro en Venezuela desarrolló métodos para manipular digitalmente sus propias elecciones de 2020, alterando los resultados de la votación de tal manera que ninguna auditoría podría detectarlo.

Asimismo, documentos del FBI describen una operación de registro de votantes en Michigan durante 2020, en la que los agentes encargados del registro admitieron haber firmado formularios en nombre de otras personas, inventado votantes inexistentes y recibido pagos con tarjetas de regalo, a través de la aplicación utilizada.

Esto debería alarmar a todos los estadounidenses, y es precisamente la razón por la que el Comité Nacional Republicano encabeza la lucha para proteger la integridad de las elecciones.

Durante años, los demócratas desestimaron todas estas preocupaciones calificándolas de teorías conspirativas. Sin embargo, el presidente Trump presentó la verdad a los votantes y demostró lo que los republicanos habían estado diciendo todo el tiempo.

Es inaceptable que los padrones electorales estén inflados con personas que no son ciudadanas y con fallecidos. Es inexcusable que gobiernos extranjeros posean información sobre cientos de millones de votantes estadounidenses. Es indefendible que los demócratas bloqueen una y otra vez la exigencia de identificación para votar.

Estados Unidos es la nación más grandiosa de la Tierra, y nuestras elecciones deberían ser el modelo de referencia. El mensaje del presidente fue claro: unas elecciones seguras comienzan con la identificación del votante, la prueba de ciudadanía y padrones electorales precisos. Por eso, el Congreso debe aprobar la ley SAVE America.

Esta legislación de sentido común no es radical, radicales son los demócratas que se oponen a ella. Las encuestas son contundentes: el 68% de los votantes respalda el proyecto de ley, incluyendo a dos terceras partes de los independientes y casi la mitad de los demócratas. El 81% apoya la exigencia de identificación para votar y el 87% coincide en que solo los ciudadanos estadounidenses deben tomar las decisiones en las elecciones de los Estados Unidos.

Resulta vergonzoso, a nivel nacional, que los demócratas sigan bloqueando medidas de seguridad que gran parte del mundo ya aplica. India y Brasil vinculan la identificación de votantes a una base de datos biométricos, Alemania y Canadá realizan el recuento mediante boletas de papel. Aquí, en cambio, nos basamos en un sistema de buena fe. Exigir pruebas de ciudadanía e identificación con fotografía para votar, garantizar la limpieza de los padrones electorales y reforzar las protecciones contra la manipulación de votos no solo es razonable, sino que constituye lo mínimo indispensable.

Aquí en el RNC no estamos esperando al Congreso de brazos cruzados, ya hemos escuchado alto y claro el llamado del presidente. Estamos liderando la mayor operación de integridad electoral en la historia del Partido Republicano, con 160 casos activos en 36 estados. Luchamos y logramos dejar sin efecto la ley de la ciudad de Nueva York que permitía votar a personas no ciudadanas. Defendemos ante la Corte Suprema el requisito de Arizona de acreditar la ciudadanía. Descubrimos a cientos de personas no ciudadanas en los padrones electorales de Nueva Jersey.

También estamos desplegando una gran operación en el terreno para garantizar la integridad electoral en 22 estados clave: capacitamos a trabajadores y observadores electorales, reclutamos abogados, supervisamos las pruebas de las máquinas y el procesamiento de las boletas, y construimos la infraestructura necesaria para ganar. La Ley SAVE America no haría más que reforzar estos esfuerzos y ayudar a garantizar que las vulnerabilidades electorales señaladas por el presidente Trump no vuelvan a ocurrir jamás.

Lo hacemos porque los estadounidenses merecemos tener plena confianza en nuestras elecciones. Merecemos saber que nuestra boleta está protegida, que nuestro voto se contabiliza y que el proceso está libre de interferencias. Eso es exactamente por lo que el RNC lucha cada día.

Como dijo el presidente Trump: "Todos los estadounidenses, ya sean republicanos, demócratas, independientes o de cualquier otra afiliación, deberían estar de acuerdo en que merecemos el sistema electoral más seguro, honesto y justo del mundo". Tiene razón. Unas elecciones seguras no son una cuestión republicana, sino una cuestión estadounidense. El Congreso debería aprobar la Ley SAVE America. Y aunque los demócratas sigan bloqueándola, el RNC continuará luchando en todos los tribunales del país, porque los estadounidenses merecen elecciones en las que puedan confiar. Usted puede unirse a nuestra lucha y ayudar a asegurar nuestras elecciones visitando protectthevote.com.

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