La experiencia, la vivimos de primera mano un grupo de periodistas hispanos de EEUU y Latinoamérica, invitados por la organización sin fines de lucro Fuente Latina que promueve la causa del pueblo israelí en el mundo y combate el antisemitismo.
Hamás es un grupo que promueve la desaparición del estado de Israel y en consecuencia actúa, pero este ataque, aunque probable resultó sorpresivo, por la forma en que se realizó, por el alcance y el poderío demostrado, lo cual abre la interrogante a otros cuestionamientos, ¿quiénes están detrás de este grupo de extremistas que han secuestrado la bandera del islam para cometer crímenes y se escudan tras la población palestina refugiada en Gaza para decir que los representan?
Qué dice el ejército de Israel
El mayor Roni Kaplan portavoz del ejército describió cómo antes de este ataque había una relación de buena vecindad entre las poblaciones asentadas en los Kibutzim de la zona sur del país y los residentes en la zona de Gaza.
“El jefe del Hamás, Yahya Sinwar, estando prisionero en Israel, fue operado de un tumor en el cerebro por un médico israelí, que le salvó la vida, describió el mayor. Hoy Sinwar está considerado el estratega que dirigió los ataques contra Israel el 7 de octubre”.
“Sabíamos que Hamás tenía estas intenciones. Cuando surgió Hamás en 1987, siempre dijo que Israel existiría hasta que lograran eliminarlo. Incluso, que cualquier ejercicio de paz sería un mero ejercicio de la futilidad, reconoció. Sin embargo, no teníamos información de que tenían la capacidad de hacerlo, o intentarlo”.
Grave falla de la Inteligencia
Para el mayor Kaplan, descendiente de sobrevivientes del holocausto judío, lo que sucedió el 7 de octubre fue una falla muy importante del ejército, de la inteligencia y la defensa israelíes, “diría que una de las fallas más importantes de las últimas décadas”.
“Hay una gran grieta entre lo que sucedió y lo que debió haber sucedido. Cómo en todo país democrático habrá investigaciones, y se definirán responsabilidades, ahora, estamos concentrados en el esfuerzo de la guerra; va a venir el momento de las lecciones aprendidas, no cabe dudas de que el país no será el mismo después del y el 7 de octubre.
“La idea del califato que promueve Hamás no la puedes matar, pero sí puedes diezmar hasta que no se pueda volver a recuperar la fuerza que la sostiene y es lo que estamos haciendo”, aseguró.
Desmantelar a Hamás
Entre los civiles entrevistados conversamos con Fleur Hassan-Nahoum, vicealcaldesa de Jerusalén quien hizo una definición muy precisa que además advierte de las consecuencias económicas que para esta nación está teniendo el desplazamiento de las poblaciones cuyos vecindarios fueron arrasados por el ataque terrorista.
“No vamos a poder volver al sur si no se desmantela Hamás, ahí es donde están las comunidades rurales. Es donde se cosecha el 60% de toda la fruta y la verdura del país. En este momento no hay mano de obra, los tailandeses que lo hacían se escaparon, los que pudieron, porque Hamás decapitó a uno de ellos y se lo mostraron a los demás. Había unos 50.000 tailandeses que trabajaban aquí en la agricultura.
“Ahora tenemos un problema logístico porque el sur está abandonado. Por eso tenemos que desmantelar a Hamas para regresar y reconstruir el sur.
En una valoración de los hechos la vicealcaldesa de la histórica ciudad advierte.
“Ahora estamos concentrados en la guerra, pero un día después de la guerra habrá mucho de qué hablar, muchas investigaciones para determinar cómo puede haber ocurrido esto. Porque los enemigos no son tontos, ellos sabían exactamente lo que estaba pasando aquí. La división interna es algo muy negativo. Hubo muchos factores que nos llevaron a este momento. División interna. Otorgamos 20.000 permisos de trabajo a gazatíes, creíamos que si les entraba un poco de prosperidad económica eso traería calma, pero, evidentemente, no se puso protección suficiente ante el riesgo de este trasiego”, valoró.
Mientras, Fleur Hassan-Nahoum lamenta que en su país percibe “un trauma nacional, una tristeza enorme.
“Construimos este país para que nunca se repitiera la escena horrífica del holocausto y eso es exactamente lo que estamos viviendo en menor escala. No hay miedo, somos gente fuerte, pero sí hay trauma nacional”.
“Tenemos una obligación moral con la gente que el gobierno, el país abandonó, en el momento que tenían que protegerlos”, reconoció.
A unos pasos de Gaza
En el Kibutz Or Haner Eduardo Polonski se había ido a dormir el sábado entrada la madrugada, tras una cena con su esposa y recuerda que a las 6.30 sonó la alarma de color rojo.
“Escuchamos la explosión de los proyectiles sobre la cúpula de hierro y volvimos a la cama, pero comenzamos a escuchar tiros de armas automáticas y eso ya sobrepasaba lo que teóricamente consideramos ‘normal’.
“Mi hijo mayor de 40 años nos dijo que había una situación especial, a los 10 minutos me comunicó que del Kibutz Erez, situado muy cerca, avisaron por la radio de que los invadieron. Hubo un miembro del grupo de primera respuesta que murió y había heridos y no tenían posibilidad de detener la ofensiva porque se habían quedado sin municiones”
Polonski explicó que las fuerzas de defensa de los Kibutz no son más que civiles con un entrenamiento básico, pero no lo suficiente como para enfrentar a un grupo fuertemente armado como invadió Hamás ese día.
“Recuerdo que tendría 6 o 7 años y en Argentina siempre escuché hablar de las proezas del ejército israelí, comentó. Hasta el sábado 7 de octubre le contaba al mundo de la fuerza del ejército israelí, que si nuestras respuestas a las ofensivas no eran más grandes o fuertes es porque tratábamos de ser moderados, sin embargo, desde ese sábado no puedo dar la misma respuesta, valoró.
“Desde ese día lo más natural, recibir a mis nietos a mi familia en mi casa para comer un asado, no lo puedo hacer, ni sé cuándo mis hijos y mis nietos quieran volver a esta zona y sentirse seguros. El sábado fue el ataque, el lunes recibimos orden de evacuar el Kibutz.
Y después de esta reflexión que se hace con mucha nostalgia en la mirada, Polonsky que abandonó su país de nacimiento durante la dictadura militar, cuestiona, “hasta ahora nos preguntamos qué pasó”.
En su opinión, “hay dos opciones: que alguien no quiso estar ahí, de forma muy tenaz, decidió no estar ahí ese sábado; la otra, la arrogancia, no solo del ejército, sino del país, desde el primer ministro hasta el último de los ciudadanos, de decir y creer nosotros podemos, y en la primera de cambio, vemos lo que ocurrió”.
Sin embargo, su convicción el clara, “no tengo posibilidad de elegir, esta es una guerra por la subsistencia del estado judío en el mundo.
Y añade, “nuestra línea política hasta el sábado 7 de octubre era la paz. Sabemos que no se puede matar hasta el último soldado que lucha por ideales, aunque sean ideas erróneas, aunque no coincidan con los mías. No importa cuántos soldados de Hamás matemos, soy consciente de que esto no se termina con la guerra, la guerra tiene que marcar pautas para que alguien en el mundo se dé cuenta de que esto tiene terminar de una forma distinta. Que alguien se de cuenta que hay un pueblo, el de Gaza, que necesita ayuda para ser liberado que por sus propios medios no podrá hacerlo mientras siga esta intervención de Hamás, con el respaldo sea de Irán, Rusia o China, el mundo tiene que darse cuenta. Israel no tiene que estar dentro de Gaza, pero tiene que haber alguien que ayude a esta gente (los residentes de Gaza) a levantarse y a gobernarse, formar un modo de vida que les prometa a ellos y a nosotros y vida mejor”.
Dónde estaba nuestro Ejército
Galia Sapher que sobrevivió con su familia escondida en el bunker que era el cuarto de sus hijas dice, “el 7 de octubre nos preguntábamos dónde estaban nuestras fuerzas, nuestra Policía, no entendíamos dónde estaban, por qué nos abandonaron a nuestra suerte.
En este momento que se encuentra refugiada en un hotel en la capital asegura firmemente, “tenemos cero confianza de que nos digan vas a volver a casa y todo va a estar bien”.
Y con la potestad que le concede ser una madre que vio en peligro la supervivencia de su familia envía un contundente mensaje:
“Cómo te atreves a decirme que tenga confianza, si del punto más norte al punto más sur del país se cruza en ocho horas, y, dónde estabas cuando nos estaban masacrando”.
No nos cuidaron
Itzy Horn quien perdió la noción de los días y las noches desde que sus hijos fueron secuestrados por Hamás, asegura, “lo único que me mantiene medianamente cuerdo es contar la historia, saber que con lo que hago ayudo a que el tema se mantenga vigente, exigir y esperar que se liberen a todos los rehenes”.
El reclamo de Horn, profesor de historia, argentino relocalizado en Israel, manifiesta un reclamo similar respecto al actuar de las autoridades el día de los ataques.
“El contrato del estado es cuidar a sus ciudadanos y no lo hicieron, 1.400 muertos es una prueba fehaciente, ahora la obligación es sacar a los rehenes de Gaza, absolutamente a todos, a los que se llevaron vivos y los cadáveres que se llevaron para negociar.
“Muchos de los asesinados en los Kibutz eran gente que trabajaban en proyectos para mejorar la vida de la gente en Gaza. Lo sucedido deja muchas enseñanzas”.
Enviada Especial