miércoles 19  de  junio 2024
INAUGURACIÓN

Nueva York estrena su nuevo Whitney Museum

La moderna edificación es celebrada por unos y menospreciada por otros

REDACCIÓN DLA / dpa

Con motivo de la inauguración del nuevo Whitney Museum, incluso el Empire State lucirá una iluminación especial. Tampoco faltará la primera dama estadounidense, Michelle Obama. Y es que desde hace medio siglo no sucedía que uno de los grandes museos de Nueva York abandonara su sede y cambiara de barrio. Según su director, Adam Weinberg, la mudanza es "histórica".

Durante décadas, este museo, dedicado al arte estadounidense, se ubicaba en Madison Avenue, una de las arterias más elegantes de Manhattan, pero a partir de hoy ocupará un espacio en el barrio popular del Meatpaking District. Aquí el arquitecto estrella italiano Renzo Piano ha construido una nueva sede que ha costado 422 millones de dólares.

"Habíamos crecido demasiado para nuestro antiguo edificio", explicó Bob Hearst, del consejo de administración.

Cuando a mediados de los años 60 el Whitney se instaló en Madison Avenue, tenía una colección de unas 2.000 obras y unas pocas decenas de empleados. Hoy el número de obras que alberga alcanza las 21.000 y la plantilla los 300 empleados.

El nuevo edificio triplica la superficie del anterior y cuenta con ocho plantas  que alberga terrazas desde donde se aprecian vistas panorámicas del río Hudson.

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Para la exposición inaugural America Is Hard to See, los encargados localizaron una serie de piezas que nunca se habían exhibido o al menos hace mucho tiempo no se mostraban al público.

"Aquí tenemos unas posibilidades con las que jamás habíamos contado", celebró  el director de la institución museológica.

Sin embargo, no todo el mundo se muestra tan entusiasta. Según el periódico The New York Times, la nueva sede recuerda a un hospital o una fábrica, mientras que The New York Magazin calificó al edificio de "intencionadamente basto": "Podría ser distribuido en una caja de Ikea y después, sorprendentemente, mal montado".

Quienes pasan por allí critican la ubicación y la ausencia de acceso directo desde la popular vía verde Highline.

El arquitecto, artífice entre otros del Centro Pompidou de París o la sede de TheNew York Times, afirmó que estuvo consciente del reto que suponía la tarea.

"El edificio anterior es fantástico, todo el mundo lo adora. Y por eso no era fácil construir un nuevo Whitney. Pero creo que lo hemos logrado, y por eso no lo llamo el nuevo Whitney, sino simplemente, el Whitney", destacó.

Según los detractores, los gestores del museo quisieron hacerse los simpáticos siguiendo las tendencias y los consejos de los financiadores  al erigir un rutilante museo gris en un barrio de moda.

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No obstante, quienes lo defienden argumentan que el Whitney regresa a sus orígenes. Y es que muy cerca de allí, en el Greenwich Village, la rica coleccionista Gertrude Vanderbilt Whitney fundó el museo a comienzos de los años 30, desde donde se mudó a Midtown y poco más tarde al edificio de Breuer.

Hoy, el Whitney es uno de los cuatro grandes museos de Nueva York, junto con el Metropolitan, el Guggenheim y el Museo de Arte Moderno (MoMA).

A pesar de las críticas, todos coinciden que el interior del edificio es amplio, luminoso y perfecto para albergar las obras de grandes como Jackson Pollock, Dennis Hopper o Alexander Calder.

 

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