En pocas horas el memorable año 2017 es historia. Meses que fueron de éxito para Miami Dade College, con sus miles de graduados en más de 300 programas académicos, pero también de circunstancias extremas en cuanto al clima y la violencia, en la nación y otros sitios del mundo.

Seguimos abriéndoles la puerta al futuro a estudiantes atípicos. Vale la pena traer a colación que ahora colman nuestras aulas decenas de alumnos puertorriqueños desplazados por el huracán Maria.

Otros comienzan o continúan sus carreras, arrebatándole tiempo al sueño y al cansancio luego de jornadas laborales. Estas circunstancias les impiden ser considerados alumnos a tiempo completo y deberán disponer de más meses para alcanzar sus metas de graduación.

Sin embargo, en el Congreso de la Florida hay planes para establecer unos parámetros de rendimiento, sin mucho sentido común, que impelen a esos estudiantes atípicos a graduarse en dos años, so pena de ser nosotros castigados en nuestro ya exiguo presupuesto operativo, por no hacer cumplir el mandato.

La experiencia y el éxito probado del MDC, desde hace poco más de medio siglo, nos permiten detectar si un alumno no logra avanzar dentro de nuestro sistema por diversas razones o si requiere, como casi siempre sucede, de más tiempo para salir airoso de las exigentes tareas académicas.

Nuestra matrícula sobrepasa los 165.000 estudiantes en ocho campus que cubren los cuatro puntos cardinales del condado. Contamos con el beneplácito de la comunidad a la cual servimos con brío, pero necesitamos toda la ayuda, apoyo y comprensión de quienes deben legislar a nuestro favor en el estado.

La circunstancia que he mencionado en esta columna solo integra uno de los proyectos de ley que vendrían a perjudicar nuestra labor, no a facilitarla. En términos generales, los traje a colación en mi pasada columna y es un tema que pienso seguir abordando en subsiguientes oportunidades porque el contribuyente merece saber cualquier medida que no lo beneficie.

Hay una voluntad, algo inoperante sin duda, de alimentar más burocracia con nuestros recursos en vez de ponerlos a disposición de necesidades perentorias de la educación que, en estos tiempos donde impera la alta tecnología, debe ser de primera categoría para abrirse paso en los reclamos del mercado laboral.

Con nuestro esfuerzo conjunto, influyamos para que estas ideas no germinen y pasen a ser leyes sin beneficios palpables. Las clases comienzan el 9 de enero, la matrícula se acrecienta, y todavía hay tiempo de inscribirse. Hagamos votos por un año nuevo que sea de buena vibra y facilidades para alcanzar una carrera. ¡Feliz 2018!

Presidente del Miami Dade College

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