lunes 8  de  junio 2026
ANÁLISIS

Lena Soffer y el inconsciente de las ciudades

Somos herederos de una antigua concepción que establece una separación radical entre naturaleza y cultura, que consiste en hacer de la naturaleza un objeto autónomo que los humanos pueden controlar, poseer y avasallar.

Por Edgar Cherubini Lecuna

Ante el avance descontrolado de los desequilibrios ambientales producto de la irracionalidad de un desarrollo voraz, en especial en las grandes urbes, surge la necesidad de plantearse y debatir qué vamos a hacer para detener la destrucción del entorno y lograr vivir en armonía con la naturaleza. Una aproximación acertada la encontramos en los estudios de Philippe Descola (Les natures en question, 2017). Este antropólogo y profesor del Collège de France afirma que “la modernidad se construyó sobre la idea de una división fundamental entre naturaleza y cultura, entre humanos y no humanos, entre el mundo y el espíritu”.

Somos herederos de una antigua concepción que establece una separación radical entre naturaleza y cultura, que consiste en hacer de la naturaleza un objeto autónomo que los humanos pueden controlar, poseer y avasallar. En esta visión, enraizada en las sociedades occidentales, está el origen del problema, al separar al individuo de su relación original con la naturaleza y ver a esta solo como un objeto de explotación y beneficio. La dualidad o dicotomía de esta creencia aprendida olvida que la existencia humana y la naturaleza son un constante devenir en el que estamos inmersos formando una unidad inseparable.

En las grandes ciudades es más evidente la separación del individuo y el medio ambiente cuando se trazan proyectos de desarrollo urbano sin tomar en cuenta que la topografía original obedece a cánones geográficos muchas veces imperceptibles para nosotros, lo que Lena Soffer denomina “el inconsciente de la ciudad”, aquello que la ciudad no dice de sí misma, pero que insiste en sus formas, es una memoria a veces oculta en el trazado urbano. La ciudad funciona como una psique estratificada, bajo la superficie moderna sobreviven capas antiguas. El arquitecto Aldo Rossi (1931-1997), pensó la ciudad como memoria colectiva inscrita en formas persistentes. “La ciudad es una cosa humana, antigua, nueva y llena de memoria”.

IMAGEN N° 1
Lena Soffer, Paris por campos, praderas y colinas, 2026. Tinta sobre papel (21 x 29,7cm)  París se construyó en un meandro del Sena, cuyos sedimentos crearon tierras fértiles en la margen derecha, mientras que las praderas se extendían en la margen izquierda. En las colinas al norte, al este y al sur, se explotaban canteras, mientras que las escorrentías de éstas nutría la llanura.

Lena Soffer, Paris por campos, praderas y colinas, 2026. Tinta sobre papel (21 x 29,7cm) París se construyó en un meandro del Sena, cuyos sedimentos crearon tierras fértiles en la margen derecha, mientras que las praderas se extendían en la margen izquierda. En las colinas al norte, al este y al sur, se explotaban canteras, mientras que las escorrentías de éstas nutría la llanura.

Es necesario promover la reflexión sobre estos conceptos, ya que es en los entornos urbanos donde se hace primordial este cambio de visión. Por eso, abordamos las propuestas de Léna Soffer, arquitecta paisajista franco-venezolana. Ella interpreta el paisaje a través de mapas, curvas de nivel y líneas trazadas sobre la topografía original. En sus dibujos cuestiona lo que la densa ciudad ha borrado, los fundamentos geográficos, es decir, la topografía original y el “espíritu del lugar”, la memoria sepultada bajo el asfalto y el cemento.

En 2015, realizó una investigación sobre el resurgimiento del suelo en la ciudad en Villa Le Nôtre en Versalles. En 2026, en la exposición «París por colinas y valles» (Paris par monts et par vaux) en la Galerie des Patriarches en París (marzo-abril, 2026), exhibió una cartografía inédita producto de esa investigación. “Las ciudades se expanden sin límites y olvidamos el terreno que las sustenta”, expresa la autora. Es a partir de este hecho evidente que Léna Soffer ha estado desarrollando durante más de veinte años una visión sensible del territorio. Siendo arquitecta, su expresión artística se desarrolla en paralelo con su práctica profesional. Soffer destaca el concepto del Antropoceno, la idea de que la actividad humana ha transformado la Tierra hasta el punto de alterar la lógica de los territorios y borrar sus huellas originales. En París, busca los lugares donde aún queda la geografía original, la que guio a los primeros habitantes, la que determinó el trazado de los caminos, los asentamientos, los arroyos hacia el Sena.

Los dibujos de la exposición «París por colinas y valles» en tinta sobre papel, recrean la antigua topografía de París, sus colinas, sus humedales, sus vías fluviales desaparecidas, la austera geometría de sus distritos superpuesta a un paisaje orgánico. La toponimia, aún legible en algunos nombres de calles, se convierte a la vez en una pista y un recuerdo de una geografía original que escapa a nuestras percepciones, por eso la autora lo denomina “el inconsciente de la ciudad”. Tuve la oportunidad de conversar con Lena Soffer sobre sus ideas y propuestas.

IMAGEN N° 2
Lena Soffer, arquitecto paisajista, París 2026 

Lena Soffer, arquitecto paisajista, París 2026

¿Cuál sería el alcance de su propuesta expresada en la exposición Paris par monts et par vaux?

El alcance de la propuesta es reconectar a los habitantes con su territorio, alimentar el imaginario urbano de Paris que se expande en un meandro del Sena con un relieve complejo de colinas, valles y una docena de montículos que pasan desapercibidos debido al desarrollo urbano. Las ciudades densas cubren todo el territorio, lo construyen, lo permeabilizan y los fenómenos físicos que hemos logrado controlar en parte, no desaparecen como es el caso del desbordamiento cíclico de los ríos, definida en las cartografías de riesgos.

En los debates publicados por Le Monde en febrero de 2025, usted se expresó sobre los suelos donde se edificó y se expande la ciudad de París: “Dado que han influenciado el desarrollo urbano, los suelos son el inconsciente de la ciudad”. Esta afirmación suya la relaciono con las ideas de Christian Norberg-Schulz, cuando reintrodujo el concepto de Genius Loci en el pensamiento arquitectónico del siglo XX, es un término latino y se traduce como “el espíritu de un lugar”. En la antigua Roma, se refería a la deidad o espíritu protector que custodiaba un entorno específico. ¿Qué la impulsó en 2016 a escribir sus ideas sobre la necesidad de devolverle a París “el espíritu del lugar”?

Hemos olvidado las características del territorio que condicionaron el desarrollo de la ciudad. La presencia de los ríos, la topografía y la calidad de los suelos han sido los que han influenciado el desarrollo urbano, son el “inconsciente de la ciudad”. Los sedimentos del Sena enriquecieron la riviera o margen derecha (la rive droite), mientras que las praderas dominaban el margen izquierdo (la rive gauche). En el valle rodeado por colinas al norte, al este y al sur, se explotaban canteras, mientras que la escorrentía de estas colinas inundaba la planicie del meandro. En primer lugar, debemos tener en cuenta estas particularidades para reforzar la identidad paisajística y responder a los retos ecológicos que permitiría determinar una temática de plantación en función de las particularidades del territorio. Los jardines concebidos por Jean Alphand (Les Promenades de París, 1867), en la época de Haussman, representan un diseño a gran escala de una nueva dinámica ecológica urbana, están compuestos con una paleta vegetal única en toda la ciudad. Por esta razón consideré que los patios situados en el corazón de las manzanas podrían desarrollar una paleta diversa relacionada inspiradas en el “espíritu del lugar” y esto lo encontramos en la toponimia de las calles que reflejan el paisaje original y sus usos pasados: “Rue des Cascades” [distrito 20] “Calle de las Cascadas”; la “rue des Petits Champs” [distrito 2.º] calle de los pequeños campos, “rue des Sablons” Calle de las arenas, (distrito16 °); Calle del Sena, (Paris 16°) calle de la chalana (parís 7) son ejemplos que son la memoria de la geografía y el paisajismo de los distritos. Como un ejemplo importante de lo anterior, el nombre original de Paris, Parisii, es una palabra de raíz indoeuropea, que significa “Pueblo de pantanos”.

Hábleme de su proyecto de poblar con vegetación original los patios internos de las viviendas parisinas

Tomando en cuenta que ya no quedan espacios libres para crear grandes jardines urbanos, he propuesto desde 2009 a la Alcaldía de París la plantación en los patios de las edificaciones para convertirlos en el primer jardín de cada habitante, vinculando la plantación a la historia y geografía original de su distrito. La idea la profundicé en 2016 sobre tres identidades del territorio parisino: La planicie de Grenelle Paris 7, las laderas de Montmartre, París 9, y el territorio entre el Sena y los grandes bulevares construidos sobre el brazo muerto del río, Paris 1,2,3,4 llamado hoy en día Paris centre. Después de analizar la presencia del nivel freático, la evolución topográfica y el uso del territorio, propongo una paleta para caracterizar cada zona tomando en cuenta la morfología de las raíces, el follaje y las dimensiones de los patios. Hoy en día esta reflexión se enriquece con la necesidad de crear oasis de frescor y, por extensión participar en los desafíos urbanos globales. Lo que inicié en el 2009 responde a las recomendaciones de la OMS (2016), que propone la presencia de 3 arboles visibles desde cada vivienda, 30% de presencia vegetal por distrito y un jardín a 300 metros de cada hogar y así lograr 10 à 15m2 de espacios verdes por habitante en las ciudades densas. Convirtamos la vegetación en el gran aliado climático urbano y factor de salud para sus habitantes, esa es mi propuesta.

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IMAGEN N° 3
“Tomando en cuenta que ya no quedan espacios libres para crear grandes jardines urbanos, propongo la plantación en los patios para convertirlos en el primer jardín de cada habitante, vinculándolos a la historia y geografía de su distrito”. - Lena Soffer, 2015.

“Tomando en cuenta que ya no quedan espacios libres para crear grandes jardines urbanos, propongo la plantación en los patios para convertirlos en el primer jardín de cada habitante, vinculándolos a la historia y geografía de su distrito”. - Lena Soffer, 2015.

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