lunes 16  de  marzo 2026

Putin, entre el PRI y el PCUS

Cuando un país tiene que elegir un futuro como el del viejo PRI o el del PCUS, sus perspectivas no son buenas

La URSS era un imperio militar con una economía arruinada en la que las decisiones estaban en manos de una élite del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) que controlaba el proceso político y, a través de éste, la economía. Ahora, Rusia corre camino de seguir un sendero relativamente similar. La connivencia entre el poder político y el económico es considerable, y el u2018capitalismo de Estado u2019 de Vladimir Putin ha logrado funcionar en la práctica. Aunque, acaso, el futuro económico de Rusia sea el México del u2018viejo PRI u2019: un país autoritario y corrupto, dirigido por una oligarquía público-privada que tapa sus errores y abusos con el recurso al nacionalismo. n
n
Cuando un país tiene que elegir un futuro como el del viejo PRI o el del PCUS, sus perspectivas no son buenas. n
n
Al igual que la URSS jugó un papel en el mundo desmesurado en relación a su verdadero poder económico, Rusia está participando en los asuntos internacionales de una manera que no corresponde a un país que es solo un exportador de materias primas, con una brutal crisis demográfica, y que está emparedado entre dos de las economías más vigorosas del mundo: Alemania y China. La principal diferencia entre Rusia y la Unión Soviética es que Moscú ahora no tiene una retórica pretendidamente internacionalista, sino todo lo contrario: el nacionalismo ruso es su principal seña de identidad. Eso es lo que lo aproxima al PRI. n n

La crisis de Crimea ha puesto de manifiesto ese deslizamiento de Rusia hacia un colapso -o, al menos, una crisis- que recuerda a la de la Unión Soviética, o a las crisis de la deuda de México en los ochenta y noventa. Vladimir Putin ha roto sus compromisos internacionales, en particular el Tratado de Budapest, en el que Moscú renunciaba a sus aspiraciones territoriales sobre Crimea a cambio de que Ucrania entregara a Moscú las armas nucleares que había heredado de la URSS. Es un regreso por la vía de los hechos a la tesis de la u2018soberanía limitada u2019, en virtud de los cuales una u2018nación hermana u2019 (léase la Unión Soviética) podía intervenir, a cañonazos si fuera preciso, en la de otra u2018república popular u2019. n
n
Sin embargo, el precio que Rusia está pagando por esa vuelta al pasado es enorme. Sólo la pérdida de valor de las 50 mayores empresas de la bolsa de Moscú desde que el 28 de febrero ese país ocupó Crimea asciende a 110.000 millones de dólares, casi el doble de los 58.000 millones de dólares que le costaron los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. El sistema financiero ruso, que ya estaba en graves problemas antes de la invasión de Crimea, está ahora sin apenas acceso al crédito de Occidente. En un año marcado por la reactivación de varios de los principales socios de Rusia -EEUU, la Eurozona y, tal vez, Japón- y por el mantenimiento del crecimiento de China, Putin puede encontrarse con que la economía de su país entre en recesión. Rusia es un líder mundial en exportación (léase fuga) de capitales. Y sus inmensas reservas de materias primas energéticas y metálicas amenazan con convertirse en una verdadera maldición. n
n
Vladimir Putin debería tratar de dejar un legado mejor que un nuevo PRI o un nuevo PCUS.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar