El informe del fiscal especial Robert Mueller determinó que el presidente Donald Trump ha sido exonerado de connivencia con los rusos, para ganar la Casa Blanca en las pasadas elecciones.

Sin embargo, los dos años que duró la investigación, sacó a la luz una gran cantidad de detalles sobre el astuto plan de un líder extranjero que buscaba evitar que Hillary Clinton ganara la presidencia en 2016. Ese personaje no era otro más que el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

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Mientras tanto, el Partido Demócrata continúa en la búsqueda de cualquier detalle que pueda aportar elementos que sustenten sus sospechas, de que hubo intento de obstrucción de la justicia por parte del mandatario estadounidense para tratar de impedir las pesquisas. Esto quiere decir que el caso no está cerrado y se mantendrá vivo hasta el próximo periodo presidencial.

Sin embargo, la participación del Kremlin en este asunto, con el propósito de interferir en los comicios de 2016, fue un acto inaudito de sabotaje político, tal y como está detallado en el informe de Mueller, aun cuando Putin no fue el centro de la investigación.

La tarea de Mueller era descubrir si Trump y su equipo de campaña eran culpables de conspirar con Moscú para favorecer su elección y la conclusión fue que no había pruebas, lo que ha dado más ímpetu político al Presidente, quien ha afirmado desde que comenzó la investigación que todo fue un engaño, una cacería de brujas.

Putin, sin embargo, no fue exonerado.

Mueller estuvo de acuerdo con la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos, que había acusado unánimemente, desde un principio, a Moscú por interferir en la consulta presidencial de 2016.

El demócrata Barack Obama aún era presidente cuando anunció, unos días antes de entregar la Casa Blanca a Trump, una serie de duras sanciones en contra de Rusia, incluida la expulsión de 35 diplomáticos rusos.

Por otra parte, Moscú nunca ha admitido la interferencia en las elecciones de Estados Unidos. De hecho, todas las acusaciones han sido desestimadas y calificadas de juegos políticos.

El estudio de Robert Mueller sobre la participación rusa es convincente, por lo que esta interferencia de Moscú en los asuntos internos estadounidenses debería tener un impacto a largo plazo en la formulación de estrategias, de cara a las futuras relaciones con los rusos.

Si bien en un principio Trump afirmó querer mejorar los vínculos con Rusia cuando asumiera la presidencia e incluso mencionó que deseaba desarrollar una amistad con Putin, el informe Mueller, plagado de acusaciones de conspiración en contra del Kremlin, dificultará no solo a Trump sino a cualquier futuro presidente estadounidense, mientras Putin siga estando al mando.

Este aspecto del informe de Mueller no debe pasarse por alto, incluso si los demócratas intentan convertir los hallazgos de la investigación en una gran batalla política contra el Presidente.

Muchos votantes probablemente desearían que todo este episodio se pusiera a un lado, ahora que las sospechas de colusión ha sido desestimadas y es que hay muchos otros temas políticos cruciales que deberán debatirse durante la elección presidencial, como la economía, el empleo, el sistema de salud, la inmigración o el cambio climático.

Sin embargo, la indagación de Mueller ha sido un evento tan importante durante los primeros dos años de la presidencia de Trump que parece poco probable que los demócratas lo olviden. Ya han indicado que sus propias investigaciones continuarán, y es de esperar que cada candidato presidencial demócrata se ocupe de aspectos del informe Mueller como parte de sus campañas individuales.

En muchos sentidos, esto es desafortunado pues el país seguramente ha tenido suficiente con la historia de la colusión, pero parece inevitable que las elecciones de 2020 sean eclipsadas por contradicciones o sospechas que surjan en pro o en contra del reporte.

No en vano, la campaña electoral de 2020 amenaza con ser un período aún más divisivo para la nación.

Ojalá que se hayan aprendido al menos algunas lecciones para evitar que Rusia o cualquier otra nación interferir de alguna manera en los temas internos de Estados Unidos.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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