La dictadura de Cuba está derrotada, no tiene pueblo, no tiene economía, no tiene narrativa, ya no tiene aliados ni satélites y no tiene opciones. El régimen criminal de 67 años juega su última carta ofreciendo la modernización de la infamia con apertura económica y concesiones políticas, en una nueva maniobra para ganar tiempo cediendo espacio temporalmente. Solo el fin de la dictadura restituye la libertad en Cuba y la seguridad para Estados Unidos y los países de las Américas.
La dictadura castrista es hoy conocida por la miseria a la que ha llevado al pueblo de Cuba, la evidencia global de que detenta el poder con terrorismo de Estado y violaciones a derechos humanos, identificada como centro de conspiración contra la paz y la seguridad internacionales, evidenciada como jefe del grupo criminal que se expandió instalando su modelo y narcoestados en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, vista como centro acopio y tráfico de narcóticos, plataforma de China, Rusia e Irán para la agresión a las democracias, base de entrenamiento y protección terrorista y más.
La Cuba dictatorial es por 67 años la mayor amenaza regional a la seguridad y estabilidad de las Américas, con Estados Unidos como su principal objetivo y enemigo declarado, contra el que durante todo este tiempo ha dirigido conspiraciones, penetraciones, desestabilización y ataques directos e indirectos.
Cuba está controlada desde 1959 por un grupo criminal que ataca sostenida y permanentemente a Estados Unidos y a los países de las Américas. Un iter criminis ininterrumpido la instalación de misiles soviéticos contra territorio estadounidense, pasando por la proclama de Fidel Castro de usar el “narcotráfico como arma de lucha antimperialista” e inundar de droga Estados Unidos para aniquilar su juventud, los ejércitos de liberación nacional y las FARC, guerrillas urbanas y rurales narcoterroristas, invasiones, subversiones blandas y armadas, espionaje, terrorismo, narcotráfico como el primer narcoestado de la región y un largo etcétera criminoso hasta la migración forzada, la penetración con grupos de delincuencia común, el tráfico de personas en el siglo 21 en que se establece como dictadura jefe.
La agresión constante del grupo delictivo que detenta el poder en Cuba trascendió el Hemisferio Occidental con su presencia militar en Angola, sus tropas en Medio Oriente en guerra contra Israel, el sostenimiento del terrorismo islámico, hasta su actual participación en la invasión de Rusia contra Ucrania probada plenamente y seudo justificada con el término de mercenarios. Someter y matar de hambre a su pueblo para obligarlo a ser sicario del régimen es solo uno de sus negocios.
El castrismo del siglo XX se convirtió en castrochavismo del siglo 21 a partir del rescate que por Hugo Chávez quien terminó muerto bajo sospechosa operación castrista que llevó al control y subordinación de Venezuela como su satélite principal. La Cuba dictatorial delinque todos los días contra su pueblo y contra los pueblos del mundo y no ha dejado delito común, de guerra, de agresión y de lesa humanidad sin perpetrar.
En estas condiciones probadas por la historia y por la realidad objetiva, la nueva política de Estados Unidos fundada en su seguridad interna, ha identificado como centro de las agresiones de “Guerra Híbrida” al socialismo del siglo 21 bajo mando de Cuba, incluidos gobiernos democráticos que le deben su llegada al poder, son los para dictatoriales.
Hay nueva geopolítica en las Américas. La captura de Nicolás Maduro que trae la pérdida de control cubano en Venezuela, la pérdida del gobierno en Bolivia aunque no del poder, el notorio intento de realineamiento de la dictadura de Nicaragua por su burguesía que opera con grandes lobbies, la pérdida del gobierno en Honduras, la salida del para dictatorial Boric de Chile, la neutralización del para dictatorial Petro en Colombia, el freno al apoyo subordinado de Sheinbaum desde México y el aplacamiento de Lula da Silva -fundador del Foro de Sao Paolo 1991 y del castrochavismo con Castro y Chávez en 1999- que puso a Brasil como protector de la dictadura de Cuba.
La dictadura castrista esta hoy bajo ultimátum para liberar al pueblo de Cuba. Liberar solo quiere decir el fin del régimen, su salida, su retiro total. Pero la dictadura maniobra con su estrategia de “ceder espacios para ganar tiempo” en espera del siempre seguro cambio de gobierno en Estados Unidos, maniobra con la que lleva 13 presidentes norteamericanos a los que ha sobrevivido, manipulado a veces logrado su simpatía. En los próximos meses veremos si Trump 47 es el 14 presidente de Estados Unidos al que la dictadura cubana manipula o el que termina con la principal agresión contra su país.
El prestigioso portal 14 y Medio ha titulado “Crece el temor de que Trump priorice el cambio económico sobre el cambio político en Cuba”, con fuentes y analistas, presenta el escenario de la derrota de Trump en que la dictadura de Cuba vuelva a engañar la buena fe norteamericana y ceda espacio por tiempo para que nada cambie. La dictadura debe ser aniquilada, terminada e ilegalizada como lo fue el nazismo, el fascismo y toda expresión criminal. Solo así el pueblo cubano recuperará su libertad y Estados Unidos y las Américas su seguridad.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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