En lo personal profeso la religión católica con vehemencia, respeto y amor al prójimo. Como político trato ser consecuente con los postulados sociales de la iglesia católica, como demócrata cristiano que soy. Como ser humano practico con generosidad unas sanas relaciones con mis amigos, familiares y personas extrañas, que al final la sumamos a la lista de hermanos permanentes.

Esas virtudes que aprendimos en nuestros hogares, gracias a la enseñanzas de nuestros padres y abuelos, marcaron profundamente nuestra vidas, y que posteriormente en las escuelas aprendimos a valorar mas con los ejemplos e instrucciones de nuestro “segundos padres”, nuestros queridos maestros y profesores, que siguiendo el ciclo natural de la vida se complementa con la sólida formación religiosa que recibimos en las iglesia, católicas o protestantes, como es muy común en los países latinoamericanos. Todos ellos se complementan en forma integral para darnos las bases fundamentales de ser un buen ciudadano ejemplar.

Pero la vida es dinámica, es pura acción y se modifica en segundos, los cuales nos exige estar a tono con los grandes y sensibles cambios sociales, políticos, económicos y humanos. Las diatribas, los antagonismos, las corrupciones y las confrontaciones estériles, que son formas practicas de una especie de subcultura nuestra, se anteponen muchas veces a los principios religiosos, morales y éticos, que recibimos en nuestra infancia y adolescencia, causando a veces situaciones y profundos traumas psicológicos y sociales. Es la confrontación real con la vida y sus repercusiones naturales.

Estos enunciados teóricos, nos llevan a tener que rescatar el ideario natural con los cuales fuimos formados por nuestros antepasados y maestros. El amor, la solidaridad, el respeto a la opinión ajena, la misericordia, el perdón, la alegría y el trabajo fructífero como corolario de todos nuestros esfuerzos para alcanzar la dicha, la felicidad, espiritual, personal y colectiva.

Como todas las experiencias históricas, al final se resumen a un día especial, a lo cual debemos agregarnos con disciplina y lealtad. La Acción de Gracias es un hecho diario que debemos practicarlo con amor y acción conjunta. Es decir, practicar la teoría con los hechos reales de la vida, de manera de poder sentirnos satisfecho de la labor cumplida. Una sonrisa de alegría, agradecimiento y felicidad, ayudados con afectuosos abrazos, es la mejor recompensa por recibir de tus hermanos y de la acción divina de Dios.

El Dia de Accion de Gracias, en Estados Unidos, es siempre recordado como un gesto permanente de solidaridad, de sentimiento nobles entre el agradecimiento y el encuentro armonioso de seres humanos, que aun separados por las razas, culturas y tradiciones, las colocan al margen, unen e integran las mejores de ellas, y obtienen al final un hecho sin precedente en la historia de la humanidad. Dos razas totalmente opuestas, en sus creencias y tradiciones religiosas y culturales, se sientan a festejar alrededor de exquisitos platos, elaborados con los productos de sus exitosas cosechas, el agradecimiento por la atención oportuna en la tragedia derivada del mal tiempo, y la felicidad de lograr la armonía y la alegría de disfrutarlos juntos como buenos hermanos hijos de Dios. ¡Que bella lección para la historia permanente!

Este ejemplar hecho, con sus valiosos antecedentes humanos y solidarios, debería ser imitados en la actualidad por quienes tienen en sus manos la construcción o destrucción de la sociedad democrática de la nación más desarrollada del mundo, hoy controvertida, dividida, polarizada radicalmente en sus extremos, por la acción funesta de las profanaciones a los mandamientos básicos de la vida , y la poca capacidad para discernir y discutir las soluciones viables en términos positivos de convivencia social y democrática.: Primero el país y sus habitantes y luego los intereses especiales, personales o grupales. En esa misma prelación.

En tiempos de acción de gracias, debemos elevar nuestras oraciones al Supremo Dios, para que los líderes de las naciones del mundo puedan encontrar en el dialogo y la integración real, las urgentes soluciones a los problemas latentes de la humanidad, aun pendientes, como las desigualdades sociales, económicas y políticas.

La derrota a las enfermedades como el cáncer y otras epidemias nuevas, superar el hambre y la carencia de alimentos básicos para la nutrición de nuestros pueblos, acabar con el armamentismo dislocado, y las guerras estimuladas por el fanatismo religiosos, en detrimento de la paz y las armonías y el respeto y cooperación que debe existir entre de todas las naciones.

A los venezolanos, mis hermanos, a colocar el acento en la construcción de una poderosa fuerza unitaria, y convergente de toda la oposición democrática, sin exclusión de nadie, dejando a un lado las ambiciones personales o grupales, privilegiando primero al país, a punto de ser perdido en manos del castro comunismo, y refundando la Venezuela libre y democrática. que todos aspiramos.

A los dirigentes y líderes Republicanos y Demócratas en los Estados Unidos, a poner fin a la sostenida y agresiva “campaña electoral permanente” destructora de personas, e instituciones y aprovechar las condiciones de paridad política, en la nueva correlación de fuerzas en el Congreso de la Unión, para regresar a la mejor época del trabajo bipartidista y darle a la nación la paz y la tranquilidad, en progreso económico sostenido, perfilando la construcción de nuevos tiempos para lograr la armonía y felicidad del pueblo norteamericano. Son nuestros deseos en Tiempos de Accion de Gracias. ¡Dios Bendiga América!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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