Quién hubiera pensado que luego de 16 meses de presidencia de Donald Trump, las relaciones entre su administración y los aliados europeos serían tan pobres.

¿Está acaso a punto de romperse la histórica alianza transatlántica? En realidad, existen muchas razones por las que el vínculo entre Trump y Europa ha caído en desgracia.

Los nuevos signos de deterioro comenzaron con la decisión del mandatario estadounidense de retirar a Estados Unidos del acuerdo de París sobre el cambio climático. Luego fue la guerra comercial declarada, al subir un 25% el impuesto para las importaciones de acero y un 10% para el aluminio, a pesar de las advertencias de inversionistas y los propios miembros de su partido.

Sin embargo, ahora el deterioro de las relaciones es más grave e Irán ha contribuido a la causa.

El Reino Unido, Francia y Alemania, todos firmantes del acuerdo nuclear, se han reunido con Irán para tratar de asegurar al Gobierno de Teherán que Europa seguirá apoyando el convenio, asegurando que tomarán todas las acciones legales posibles para mantenerlo intacto.

Esto sucede a pesar de la decisión de Trump de no seguir formando parte del tratado y anunciar que restaurará las sanciones económicas que fueron suspendidas bajo la pasada administración, de Barack Obama.

Si bien es comprensible que los europeos estén ansiosos por mantener vivo el acuerdo de 2015, su decisión de trabajar con Irán, enfrentando a Estados Unidos, podría tener implicaciones nefastas para el futuro de la alianza transatlántica.

En un mundo lleno de desafíos, con Rusia y China gastando miles de millones de dólares en el desarrollo de nuevos sistemas armamentistas para contrarrestar el poderío de Estados Unidos , Europa siempre dependerá de Washington como garante de su seguridad.

Si Trump persiste en su amenaza de penalizar a Europa por tratar de hacer negocios con Irán, en base al acuerdo nuclear de 2015, las relaciones empeorarán.

A diferencia del acuerdo climático de París, que puede sobrevivir sin la participación de Estados Unidos, el acuerdo nuclear de Irán parece condenado, incluso si Europa hace todo lo posible por mantenerlo en funcionamiento.

Algunas multinacionales, como Total, ya están anunciando que suspenderán sus contratos con el Gobierno iraní.

Los esfuerzos de la Unión Europea, para continuar por sí sola sus relaciones con Irán, seguramente fracasarán a menos que acepte la decisión de Trump.

Por su parte, Teherán ya advirtió que volverá a enriquecer uranio, que es crucial para el desarrollo de armas nucleares, si los esfuerzos de Europa por mantener vivo el acuerdo nuclear fracasan.

Este es uno de los peores momentos en las relaciones entre EEUU y Europa, algo seguramente hará sonreír de satisfacción al presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien siempre ha soñado con dividir a la alianza.

Lo mismo hará el presidente de China, Xi Jinping, pues el debilitamiento del pacto transatlántico le ofrecerá nuevas oportunidades económicas y políticas a su país.

Estados Unidos lidera la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) e invierte más en defensa que el resto de los países miembros juntos.

Por esa razón, el desencanto estadounidense con la alianza transatlántica no es nuevo.

Un artículo del periódico The Washington Post, fechado el 10 de julio de 2011, da cuenta de unas declaraciones del entonces secretario de Defensa, Robert Gates, en el que reprendió a los aliados europeos por los recortes de defensa puestos en práctica.

"La cruda realidad es que habrá una disminución del apetito y la paciencia del Congreso de los Estados Unidos y en el cuerpo político estadounidense en general para gastar fondos cada vez más preciados en nombre de naciones que aparentemente no están dispuestas a dedicar los recursos necesarios ... para ser socios serios y capaces en su propia defensa”

Si Trump insiste en impedir que las empresas europeas firmen contratos con Irán, Francia, Alemania y el Reino Unido tendrán que reformular su estrategia de enfrentamiento con Washington.

Un nuevo orden mundial parece inevitable, aunque los europeos se sientan decepcionados e intimidados por Trump, pero les guste o no, el interés de Estados Unidos por el Viejo Continente viene decayendo desde hace años, alimentado en parte por un éxito económico y político en Europa, que permitió una larga era de estabilidad y paz en la región, en contraste con otras realidades más convulsionadas del Medio Oriente.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas