MADRID.-A Leidys, Kenia, Mayté, Oraisa y María del Carmen las ha unido, sobre todo durante el último año, el activismo político contra el régimen cubano. Todas ellas residen en ciudades de España, desde donde han asumido el liderazgo de grupos y proyectos. La semana pasada se reunieron en Bruselas con otros cubanos y cubanas que, como ellas, buscan una Cuba en democracia, con pluripartidismo y derechos garantizados no solo en letra constitucional sino en la práctica. Asistieron, en otras palabras, a la primera Cumbre de Cubanos Libres, de la cual salieron, dicen, con energías positivas y ganas de “trabajar juntas por la libertad”, sobre todo para los que están presos.

Al respecto, dieron declaraciones a Diario Las Américas. Leidys Jiménez González dijo que se fue de la cumbre entusiasmada con la idea de crear una “organización de organizaciones” porque si bien “hay muchas y debería haber muchas más”, en su opinión, es cuando hay grupos unidos por una sola causa, que se logra mayor efectividad.

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Señaló como un elemento positivo de la cumbre la diversidad que observó: había defensores de la Constitución del 40 (C-40), artistas, presos políticos, así como personas imbuidas en la educación para el crecimiento personal.

En realidad, este grupo de mujeres abarca una amplia paleta de colores desde el punto de vista social y demográfico: difieren en edades, color de la piel, profesiones u oficios. Lo que comparten es el amor por su país de origen y la voluntad de lucha y sacrificio, expresada en el hecho mismo de asistir a esta cumbre de manera autofinanciada.

“Todo el que está haciendo activismo por separado se unió porque ya sabemos que un palo no hace monte. Me llevo una experiencia espectacular, de pertenencia y sentido de hermandad, no sabía que las personas en distintos lugares están tan ‘puestas’ (activas) y dispuestas a comprar billetes de transporte y a dar la cara en un foro político”, explica Leidys.

“Mi sueño es que hubiera un millón de cubanos pero este sentimiento no es solo nuestro sino de muchas personas más… Lo importante no es la cantidad sino que hayamos conectado un grupo de personas y que podamos comunicarlo a las demás: al que dudaba, al que no fue, al que no sabía lo era la cumbre… Se hizo una votación democrática para priorizar proyectos a los que la mayoría quiera sumarse y para ver cuáles eran los temas de mayor interés”.

Kenia Hernández Barrera, que se desempeña como trabajadora en una empresa de limpieza y asistió a la cumbre como representante de un grupo de mujeres opositoras radicadas en España, también compartió a DLA sus impresiones sobre este foro: “todos hemos ido con nuestros esfuerzos, incluso se nos cancelaron los billetes y los volvimos a comprar. No puedo explicarte lo bien que me siento, todos teníamos ganas de llevar a cabo cada acción de lo que proyectamos allí, ha sido impresionante la energía positiva entre los cubanos y estoy segura que de aquí sacaremos buenas acciones para denunciar por la vía correcta a la dictadura”.

Mayté Suárez Luaces, ingeniera en control automático (graduada por la CUJAE en Cuba) que tiene una empresa de informática en Zaragoza, comentó a este diario que asistió a la cumbre en representación de varios grupos: la Asociación de Cubanos Libres en Zaragoza, Cuba en familia —que trabaja en función del acompañamiento a familiares de presos políticos— y Democracia Cuba, un grupo que se basa en el trabajo juntos por la libertad: “estamos trabajando por lograr unidad entre organizaciones cubanas de la oposición”, dijo.

“Para mí fue encontrarme con personas que trabajan y piensan como yo, personas que tenía deseos de conocer, no sabía que éramos tantas. Sabía que éramos muchos deseando libertad de Cuba pero no sabía que teníamos tanto en común. De regreso de la cumbre, lo que traigo a mis grupos es ganas de seguir trabajando. Va a salir una fuerte carga de trabajo, pero si fuera por el trabajo y propuestas que hemos hecho, calculo que en un año podamos derrocar a la dictadura. Eso es lo que siento, emoción y orgullo. Éramos muchos, algunos aun cuando no pudieron participar porque Bruselas es una ciudad cara, sí se conectaron y participaron en remoto.

Por su parte Oraisa Caridad Estrada, radicada en Valencia desde hace 35 años, contó a DLA parte de su trayectoria hasta llegar a la cumbre en Bruselas como líder del Partido Nacionalista Cubano en España.

“Propusimos un anteproyecto para la transición; el 11 de julio me marcó mucho y salí a la calle al día siguiente, nunca había hecho una directa pero me atreví y salí y ahí comienzan a llegar más cubanos. No sé nada de política pero sí que quería unirme a mi pueblo, decir lo que pensaba y decirle a los cubanos libres que debíamos salir a las calles, llevo 50 concentraciones y manifestaciones a lo largo de la comunidad valenciana en las que hemos sido frontales con los comunistas y estamos ayudando a familias no solo desde el 11J. Este fue el único partido que se presentó en esta cumbre y esperemos que sean más partidos y que pueda determinar el pueblo cubano quién lo represente”, explicó Oraisa, quien se licenció en Enfermería y, aunque no ejerce, dice haber encontrado en Valencia las oportunidades negadas en Cuba. Es además ama de casa, madre de cinco hijos y, matiza, se gana la vida “poniendo a las mujeres bellas”.

Para ir a la cumbre, revela, recibió la ayuda de sus compañeros de causa en Valencia que vieron en ella una líder: “ya que no somos financiados por nada ni por nadie, ellos recaudaron dinero y llegué a sentir vergüenza pero a la vez orgullo porque los cubanos que me dieron una cama y comida son los que necesita Cuba”.

María del Carmen Martínez, desde julio de 2021, experimentó un despertar. “He empezado a hacer activismo en función de Cuba porque yo tengo un libro y cuando iba a casa de mi editor, el escritor e historiador Arsenio Rodríguez, él me estaba contando sobre el Movimiento San Isidro, los presos políticos, y sin darse cuenta me estaba inculcando valor contra del régimen y comencé a asistir a manifestaciones. Y luego del 11J entré en contacto con la familia de Eloy Bárbaro Cardoso y creé un grupo de WhatsApp al que se fueron uniendo personas. Algo pasa con la gente de La Güinera, que se crea una hermandad y van entrando familiares y más familiares”, relata.

La también profesora de enseñanza primaria explica que cuando le presentaron la idea de ir a la cumbre, ella creyó que debía ir a representar a las familias de los presos políticos con las que ha mantenido contacto durante meses. Por eso, dice, se queda con esta imagen de la cumbre: el momento en que por redes sociales las familias se conectaron y alzaron su voz en la cumbre, en defensa de los que siguen presos.

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